Por: Óscar Lanza Rosales
Al igual que todos los años, ya se han elegido a esta fecha las personas y organizaciones que han destacado en física, química, medicina, literatura y la paz, para otorgarles los premios Nobel, en memoria a los deseos del empresario Alfredo Nobel, en su testamento de 1895.
El día de hoy, me voy a ocupar de los ganadores del Premio Nobel de la Paz 2022, y de las expectativas que han creado los premiados al adjudicarles este galardón, en la guerra Ucrania-Rusia, que tiene a la humanidad en vilo sobre cuál va a ser su desenlace, con el riesgo que Rusia haga uso de armas nucleares.
De acuerdo a Prensa Asociada, el Comité Nobel Noruego, encargado de otorgar cada año el Nobel de la Paz, ha anunciado que los galardonados este año son el abogado bielorruso Ales Bialiatski, la organización rusa Memorial y el Centro Ucraniano por las Libertades Civiles.
Según la portavoz de este comité, los tres laureados “representan a la sociedad civil en sus países y durante muchos años han promocionado el derecho a criticar al poder y proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos. Han hecho un esfuerzo extraordinario para documentar crímenes de guerra, abusos contra los derechos humanos y abusos de poder, lo cual tiene un gran significado para la paz y la democracia”. Agregando que “sus esfuerzos han sido constantes a favor de los valores humanistas, antimilitaristas y del Derecho, en honor a la visión de Alfred Nobel, de la fraternidad entre las naciones, tan necesaria en el mundo actual”.
¿Quiénes son estos galardonados? El Centro por las Libertades Civiles, fundado en 2007 con el objetivo de promover los derechos humanos y la democracia en Ucrania, lo cual ha cumplido -según el Comité Nobel- “al fortalecer a la sociedad civil ucraniana y presionar a las autoridades para hacer de esa nación, una verdadera democracia”. Además, desde la invasión rusa, esta organización “se ha comprometido en identificar y documentar los crímenes de guerra rusos contra la población ucraniana” y “juega un papel pionero en responsabilizar a las partes de sus crímenes”.
El segundo es Memorial, una ONG fundada en 1987, por Svetlana Gannushkina y otros activistas de derechos humanos que querían que nunca se olvidaran los millones de víctimas de la Unión Soviética, incluyendo la era estalinista. Memorial -cuenta el comité- “se basa en la noción de que confrontar los crímenes del pasado es esencial para prevenir nuevos crímenes”. Por eso, durante las guerras en Chechenia, reunió y verificó información sobre abusos y crímenes perpetrados contra la población civil por las fuerzas rusas. Su líder en Chechenia, Natalia Estemirova, fue asesinada en 2009 para silenciar su trabajo. Y un Tribunal Supremo de Rusia ordenó el cierre de Memorial en diciembre 2021.
El tercer galardonado es el abogado bielorruso Ales Bialiatski. Empezó su movimiento en los años 80 del siglo pasado, cuando Bielorrusia era todavía parte de la Unión Soviética. Su vida -recuerda el comité- “la ha dedicado a promover la democracia y el pacifismo en su país”. Él es fundador de la organización Viasna (que significa primavera). Desde 1996, esta organización defiende los derechos humanos y promueve protestas contra las autoridades por el uso de la tortura contra prisioneros políticos. A pesar de las “tremendas dificultades personales, Bialiatski no ha cedido ni un ápice en su lucha por los derechos humanos y la democracia en Bielorrusia”, dijo el comité.
Bialiatski estuvo prisionero de 2011 a 2014 y desde 2020 está encarcelado sin juicio, en condiciones muy duras. “Urgimos a las autoridades a liberarlo y esperamos que este premio sea una ayuda y aumente su moral”, dijo el comité.
Algunos medios han insinuado que el Premio Nobel de la Paz 2022 es una bofetada para Putin, pero la vocera del comité ha dicho: “que el premio no pretende enviar un mensaje al presidente ruso, ni a ninguna otra persona, pero agregó que él representa “un gobierno autoritario que está reprimiendo a los activistas de derechos humanos”.
Este premio 2022 no va a detener la guerra, pero según Joe Biden (presidente de Estados Unidos), António Guterres (secretario general de la ONU) y Ursula von der Leyen (presidenta de la Unión Europea), lo que se pretende con su otorgamiento, “es destacar el poder de la sociedad civil para hacer avanzar la paz y su lucha por la democracia, en momentos difíciles como el que vivimos con la guerra de Ucrania”.
Un ejemplo para las sociedades civiles del mundo, en especial la hondureña que necesita fortalecerse.