Diez años de castigo sufren pobladores de El Cubulero y Los Amates

EL CUBULERO, Alianza, Valle. Los pobladores de El Cubulero y La Costa de los Amates intentan recuperarse del trauma colectivo y los daños materiales provocados por las inundaciones, tras el desbordamiento del río Goascorán durante el paso de la tormenta Julia.

Han sido horas dramáticas para unos 6,000 pobladores, entre ellos, muchos niños y ancianos que han tenido que pasar la noche albergados, mientras sus familiares y amigos permanecían esperando que bajara el caudal del río y del mar. Las mareas altas han sido el detonante para unas inundaciones de dimensiones bíblicas, ni siquiera registradas durante los poderosos huracanes Gilbert (1999), Mitch (1998) ni las tormentas Eta y Iota del año pasado.

En la Costa de Los Amates, donde viven unas 4,000 personas, en unas 12 aldeas siguen incomunicados desde las primeras lluvias de septiembre, luego que el caudal del río sobrepasó el vado improvisado, desde que se cayó el puente mal construido en 2011.

Los pobladores de aquí se rifan la vida a diario cruzando en lancha el peligroso caudal y si antes del lunes era difícil entrar a estas comunidades, en estos momentos es casi imposible.

En estas circunstancias, la escasez de alimentos, agua potable y enfermedades, se suman a un sinnúmero de necesidades que golpean desde hace una década la ya rematada vida de estos lugareños en tiempos de inviernos.

Muchas viviendas siguen literalmente con el agua hasta el techo, por lo que sus habitantes permanecen en albergues.

PÉRDIDAS MATERIALES

En El Cubulero, en cambio, la vida sigue siendo un poco más llevadera, en la medida de lo posible. Hasta ayer, las familias directamente afectadas aún no habían regresado a sus hogares y es probable que no lo hagan en el resto de la semana, en tanto el agua no seque completamente para comenzar un arduo trabajo de limpieza de los bancos de lodo y basura.

Por ahora es difícil estimar los daños materiales, pero el recuento preliminar es de miles de lempiras por familia, muchas de las cuales perdieron sus enseres, animales domésticos, siembras y ganado.

En otros casos, tendrán que evaluar el estado de sus viviendas después que el agua llegó, literalmente, hasta el techo.

Afortunadamente, no se registraron muertes, debido, en parte, a la reacción inmediata de los grupos de pescadores locales para evacuar con sus propias lanchas a las personas amenazadas por la “llena”. A estas tareas se unieron también, en el transcurso del día lunes, cuerpos municipales de socorro y del gobierno central, como la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), logrando rescatar lo que pudieron ante la embestida repentina de la crecida del río.

Las inundaciones dejaron daños cuantiosos en infraestructura pública, vías y sobre todo, viviendas.

INDIFERENCIA Y SECTARISMO

Por la noche, llegó un contingente de Copeco a repartir utensilios y colchonetas a los damnificados, quienes, en vista de las recurrentes inundaciones en estos 10 años, sumado a la indiferencia y el sectarismo de los gobiernos para buscarle la solución al desbordamiento del río Goascorán, han desarrollado una especie de resiliencia forzada: Llueve, se inunda, evacúan, pierden sus pertenencias y, cuando seca, regresan a su casa a empezar de cero.

El alcalde, Faustino Manzanares, sigue insistiendo al gobierno central para que construya los bordos en el río Goascorán, que aliviaría en gran manera las inundaciones. En los dos períodos anteriores y el tercero que comienza, el edil se ha visto en dificultad puesto que las obras de mitigación son impagables para la alcaldía, y tanto los dos gobiernos nacionalistas anteriores como el actual de Libre, no le hacen caso sencillamente porque él es liberal.

El último estudio de la Cooperación Suiza estimó los bordos en 45 millones de lempiras en 2021 y frente a los 14 millones que esta alcaldía recibe por año a cuenta gotas.

Con todo, el alcalde dijo a LA TRIBUNA que tiene la esperanza que el gobierno de la Presidenta Xiomara Castro pueda interesarse por su municipio, enviando cuanto antes, una comisión que retome los estudios suizos para la construcción de los bordos del río lo más pronto posible. (EG)

Los pobladores siguen sin regresar a sus casas, debido a la crecida del río.
Algunas familias lograron rescatar algunas pertenencias a tiempo, aún así, hubo quienes lo perdieron todo.
La lluvia seguía ayer por la mañana, por lo que las tareas de limpieza serán arduas para los afectados.
Copeco envió antenoche colchonetas y enseres domésticos de emergencia para las familias afectadas por las inundaciones.