DÍAS atrás un afiliado del colectivo de Winston y el Sisimite envió este video del periodista Andrés Oppenheimer, con el siguiente análisis: “Fíjese la cifra del FMI; la economía global va crecer un promedio del 3.2% este año, la de todo el mundo en conjunto”. “Si miramos por regiones, la economía de Asia va a crecer un 6.2%, la de África subsahariana va a crecer 3.4%, la de la región del Medio Oriente, norte de África, Afganistán y Paquistán va a crecer un 3.4% y la de América Latina, solo un 0.6%”. ¿Por qué crecemos tan poco? –se pregunta: “Hay muchas razones, pero quiero resaltar dos de las que he hablado mucho en mis libros”: “La primera es que, en América Latina, no hemos terminado de darnos cuenta, que estamos en la era de la economía del conocimiento, donde el trabajo mental, vale cada vez más, y el trabajo manual o el petróleo o las materias primas valen cada vez menos”. “Y mientras los asiáticos han creado una meritocracia educativa en que los estudiantes estudian cada vez más y cada vez mejor, en América Latina la calidad educativa, se está quedando cada vez más atrás”. “En nuestra región hablamos demasiado de los héroes del pasado y demasiado poco de los innovadores del futuro”.
(Un paréntesis obligado, a propósito del largo asueto de la semana morazánica. Aquí, ni de los próceres se habla, solo como pretexto de los asuetos. Menos honrar su memoria, imitar su ejemplo o difundir el histórico legado de su fecunda vida. Su nombre, patrimonio de todos los hondureños, de vez en cuando aflora, como sello a usufructuar en pleitos ideológicos. Tal el irrespeto a la identidad nacional que más bien dispusieron juntar varias fechas cívicas –antes consagradas al estudio de las figuras emblemáticas como de las instituciones objeto del feriado– para un largo período de holganza dispuesto a otros menesteres. Dizque para promoción de los atractivos turísticos del país, que en esta ocasión no se vieron favorecidos por este temporal ciclónico de cielos encapotados. Vaya ironía, cuando lo que tocaría hacer –frente a tanta carencia que se sufre– sería dedicarse a trabajar, incluso horas extras, todos los días de Dios, de ser necesario, para reponer tanto esfuerzo malogrado y tanto tiempo perdido. Aunque aquí el creciente ejército de desocupados podría decir: “¿En qué quieren que trabajemos si no hay trabajo disponible?”. Y con toda razón. A falta de creatividad que dé salida a ese urgente y gigantesco problema, por lo menos debiese existir un plan de construcción masiva de obras públicas. Así habría oferta de empleo disponible a tanto compatriota que después de meses y meses de fracaso en “la rebusca” no tiene de otras que apuntarse como una estadística más del éxodo hemorrágico de las migraciones). (Hasta aquí la reflexión).
Ahora prosiguiendo con la clase del periodista: “Una vez escribí, al volver de un viaje a China y Singapur, que mientras los asiáticos viven guiados por el pragmatismo y están obsesionados por el futuro, los latinoamericanos vivimos guiados por la ideología y estamos obsesionados por el pasado”. “Y el mejor ejemplo, del que he hablado muchas veces, es comparar nuestros billetes, nuestra plata, que usamos todos los días, con la de ellos”. “En América Latina, nuestros billetes muestran a nuestros proceres de la independencia”. (Otro paréntesis. Pues, asómbrese usted. Ninguno de los aventajados estudiantes que desfilaron el 15 de septiembre –aparte de otros tantos vacíos que lucieron en cuestiones de cultura general, como muestra de la pésima calidad educativa y de la pobre preparación que reciben en los centros de enseñanza– supo qué prócer o figura importante están retratados en los billetes. (Fin de esto otro comentario). “En Singapur –continúa diciendo el periodista– (señor director, podemos mostrar la imagen de un billete de Singapur)”. “Los billetes de Singapur muestran una universidad con un maestro, sus estudiantes, y abajo se puede leer una palabra “Educación”. “O sea, mientras nosotros veneramos a nuestros proceres del pasado, ellos veneran a los innovadores del mañana”. (Dejemos que el pasado –el Sisimite recuerda a Homero– sea pasado”. “Y aquellos que miran solo hacia el pasado, o hacia el presente –Winston citando a JFK– con certeza se perderán el futuro”).