¿Está preparada Honduras para tener una Presidenta?

Por: Blanca Moreno (*)

Por la presidencia de Honduras han desfilado desde diplomáticos, doctores, economistas, bachilleres, ingenieros, abogados, generales, hasta iletrados. Todos del sexo masculino.

Los nacidos hombres siempre se han ligado al poder. Hay una especie de misoginia en la leyenda de la mujer que se disfrazó de monje y por su sabiduría fue elegida papa. La papisa Juana, quien no figura en los archivos del Vaticano.

En la “madre Patria” la costumbre era que las hijas que heredaban el título real se lo cedían a sus consortes. Así fue la hija de don Pelayo, Ermesinda, casada con Alfonso I. (Siglo VIII) y otras más.

Isabel de Trastamara rompió la tradición obligada por la nobleza castellana. Fernando de Trastamara se había casado con su prima, para unir las coronas de Aragón y Castilla. Pero con él a la cabeza. Nos referimos a los reyes católicos Isabel y Fernando, que al final acuñaron el lema: “tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”. (Siglo XV). Ella fue mejor.

Al quedar viudo, Fernando se casó con la francesa Úrsula Germana de Foix, de 17 años, con el fin de tener un heredero para Aragón. Nunca aceptó a su hija Juana (“la loca”) ni al esposo Felipe. Pero el viejo monarca (64) murió por el uso excesivo de “cantárida”, un afrodisíaco similar a la actual viagra.

En el siglo XIX, otra Isabel, heredó la corona de Fernando VII, quien abolió la ley Sálica, lo que le da oportunidad de ser reina también a la princesa de Asturias, Leonor de Borbón.

Isabel II (1830 -1904), fue destronada por conducta impropia (íCon la “Paquita” no!, exclamó cuando la casaron).

Eso de tener varias parejas, solo se les acepta a los hombres. Sobran los ejemplos de infidelidades de nobles y plebeyos. Recuerden al actual Carlos III, anunciándole a su amante, que quería “llenarle el tanque”, Bill Clinton y su “affaire” con la Lewinsky o el rey “sexoadicto” Felipe IV.

Aquí en Honduras, mientras más “macho” más “catracho”. Uno de “facto” tiene 40 hijos y les daba pensión por una planilla de su empresa.

La primera mujer que se lanzó al ruedo político fue la exprimera dama y alcaldesa de Tegucigalpa, Alba Nora Gúnera, viuda de Melgar Castro. Contaba doña Nora que correligionarios del Partido Nacional, obstaculizaron su carrera. La hacían ver como ama de casa y se repitió que quien gobernaría sería su “yerno”, al igual que doña Violeta de Chamorro en Nicaragua.

Otra que tuvo posibilidades fue la licenciada Gabriela Núñez, pero no pasó de las “internas” del Partido Liberal (PL) y eso que su principal contendiente, no diferenciaba entre las dos chinas.

Gracias a una alianza contra JOH, la candidata del Partido Libertad y Refundación, logró mayoría de votos y se convirtió en la primera Presidenta de Honduras. Fue tan emocionante que la abogada de filiación liberal Luz Ernestina Mejía, lloró públicamente.

-¿Saben por qué?

Este es un pueblo machista. Las oportunidades de estudios solo eran para los niños. Por eso, la picaresca melodía (nació varón, un poco raro, pero VARÓN).

Las niñas podían soñar, si es que iban a la escuela, con ser maestras. Las madres que daban a luz un hijo eran premiadas con una sopa de gallina. Otra alcancía, reprochaban.

Nos hemos conformado con las primeras: abogadas, doctoras, ingenieras, escritoras…

La primera togada fue Alba Alonso Cleaves de Quezada. Era defensora de los derechos de la familia y a lo más que llegó, fue ministra de Trabajo. Tuvimos una gran escritora Lucila Gamero de Medina y han empañado su imagen, solo porque montaba a caballo.

Contestando a la interrogante: ¿estamos preparados para tener una mujer de Presidenta?

Rotundamente sí!

Pero déjenla gobernar, la mayoría de votantes la eligió para que tomara el timón de Honduras. De lo contrario, será la primera y última…

*Periodista. Alfabetizadora de Adultos.