Sigue el máiz a peso

Desde el gobierno del expresidente Zelaya (2006-2009), a este que preside doña Xiomara, la agenda política pasa por lo que sus líderes llaman la refundación del Estado, abogando por un socialismo democrático enmarcado por lo que se ve, en los dictados emanados en el Foro de Sao Paulo. En el fondo ello pasa por la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente que promulgue una nueva Carta Magna afín a sus intereses partidistas que conlleven una nueva forma de gobierno anticapitalista y antiimperialista al estilo de Cuba y Venezuela.

Por supuesto, este nuevo proyecto de Constitución pudiere presentarse en forma engañosa como una panacea que garantice la erradicación de la pobreza, la eliminación del narcotráfico y del crimen organizado, no más caravanas de inmigrantes para los Estados Unidos, trabajo para todos, plena seguridad ciudadana, canasta básica al alcance popular, cero tazas de analfabetismo, medicinas en los hospitales, etc., en pocas palabras un Sangri-La, envidia aun de los países desarrollados.

Pero no se trata de tener otra Constitución, lo que se necesita es en primer lugar un combate feroz y sin distinción contra la corrupción, como lo declaró en su tiempo el entonces primer ministro de Singapur Lee Kuan Yew, “Si quieres derrotar la corrupción debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares”. En Honduras existen leyes de todo tipo, lo que se necesita es que se apliquen con la rigurosidad de cada caso sin miramientos de ninguna índole. No esperar que venga un país extranjero a ejecutar justicia, lo que representa una bofetada y una vergüenza nacional. Es impostergable la creación de empleo, el fomento de las micro y pequeñas empresas, atraer la inversión extranjera, o bien, producir artículos de calidad y competir con éxito en los mercados internacionales, favoreciendo la balanza comercial de pago.

Se necesita eficiencia en el manejo de la administración pública, transparencia y rendición de cuentas en el manejo de fondos. Gente capaz y talentosa, no achichincles y bufones que solo sirven para hacerles los mandados a los inquilinos de Casa Presidencial. Aquí se habla de implementar la cátedra morazánica, y eso está bien, pero se olvidan olímpicamente de los valores morales que encierra, por ejemplo, la figura de otro prócer ilustre, José Trinidad Cabañas. El repudio y la desaprobación por el funesto gobierno de JOH, ya empieza a sentirse por el actual y eso que solo llevan 8 meses de gobierno. Lo vemos en el día a día, se siente en el ambiente, en el inconformismo de la gente, tal como ocurrió con la reacción de los tendidos populares en el estadio nacional el pasado 15 de septiembre al paso de Zelaya y compañía, convirtiendo un desfile patriótico y cívico, en un acto de politiquería barata.

Una consulta popular limpia y con todas las de ley que mida la aprobación y aceptación de este gobierno los pondría en evidencia, y lo mismo ocurriría si propusieran vía plebiscito optar por una constituyente, pues el reflejo de lo acontecido recientemente en Chile, los pondría en su lugar y real perspectiva. Libre obtuvo su gane con el apoyo de la alianza y la oposición. Pero ahora corren otros tiempos donde les tocará marchar solos. Y esos son otros cien pesos.

J.J. Pérez López
Barrio El Manchén