“MENOS PARA QUE SIGAN SU EJEMPLO…”

PARA que no se acumulen los mensajes de los miembros del colectivo de Winston y el Sisimite seguimos con el espacio interactivo. De todas formas, la afición no es de próceres ni de civismo que quiere saber, sino de choteo y chonguengue. Sobre las frases de cierre de los editoriales: “Tendré que apuntarlos todos y aprenderlos, –escribe una doctora amiga– me serán de mucha ayuda el día que me corresponda dar la frase del día en mi curso, ya que todos usamos siempre una frase de algún famoso, que ni el nombre podemos decir”. “Saludos a Winston y al Sisimite, sabios maestros”. Algunos cumplidos: “Genial editorial –corresponde un lector– me encantó donde dice ´una pizza llega más rápido que la policía´”. “Belleza presidente –comenta otro– todos sus editoriales son de alta calidad literaria, pero este, se saltó la barda”. “Tan apegado a la realidad que no cabe ni una coma más”. Otra opinión: “Gracias por insistir; estamos perdiendo la memoria histórica”. “¿Qué será del futuro de nuestros jóvenes condenados a vivir en la amanecía?”. “Vidas absortas a su adicción a los aparatitos, que las palabras del inmortal prócer no encuentran ni un lejano eco”.

Otro lector: “Me gustaba conversar con un amigo periodista que era bien ocurrente”. “Siempre comentaba, soy alegre, por prescripción médica”. “Decía su nombre completo, y después acotaba: «escribo y digo mi nombre con sus dos apellidos porque mis padres fueron casados», como para hacerse respetar ante quienes lo escuchábamos”. “Claro era una broma que solamente él sabía decir”. “Sus discursos siempre eran esperados porque divertían”. “En una ocasión contó que mientras vivía en el Barrio Abajo de Tegucigalpa lo asaltaron con tan mala suerte que no andaba dinero en los bolsillos y entonces a los ladrones no les quedó otra opción que robarle sus zapatos”. «Fue entonces –repetía– que me dejaron polo a tierra». Otro lector: “La serie ha sido espectacular por las lecciones de vida y la vida del colectivo”. “Es vasto lo que se puede crear presidente, con todos los lectores y colaboradores que germinan bajo su tejido”. “Es una distinción suya que amerita reconocerlo”. “Y sobre esta serie en uno de los pensamientos de mi libro prefiero no olvidar de dónde venimos que eso nos ayuda también a entender cómo vivir y para qué”. “Para llegar a lo más alto, siempre habrá sido necesario tocar fondo”. “El suelo debería ser la raíz de nuestros recuerdos y la historia de nuestros valores, que nos impulsan en nuestro salto en busca de una vida mejor con honradez”. “Tocar suelo también nos da en ciertos momentos la medición hacia dónde vamos, para redirigirnos hacia donde debemos ir”. “Muchos lo quisieran fácil, y buscar subir sin impulso; es entonces cuando mal empiezan y mal terminan, se frustran, se amargan y fracasan”. “Eso no es vida”.

Una lectora: “Otro editorial en el momento justo que necesito esos consejos”. “Caí enferma; mis exámenes bien, como de una niña, pero mi mente y mi cuerpo cansados”. El doctor me dijo si no trabajás en controlar tu estrés puedes pasar muy mal”. “Es difícil, pero lo haré”. “Gracias por sus consejos, en esos editoriales, como que supiera lo que cada uno del colectivo de Winston y el Sisimite estamos pasando”. “Bueno, yo me creo parte de ese colectivo». Otro lector: “La vida es una sola y no será igual para todos”. “Nuestros hijos y nietos nunca conocerán la vida como la conocimos nosotros”. “Cómo dicen, nadie se baña dos veces en el mismo río”. “Así como también nadie puede estar dos veces en el mismo lugar con el mismo cuerpo”. “Seguimos siendo una sociedad enfocada en los principios «newtonianos», cambiar materia con materia”. “Una tarea muy complicada que nos hace creer que la felicidad la definimos con nuestros sentidos”.

“Para conocer las creencias de alguien solamente hay que estudiar sus comportamientos”. “Por eso es mejor jugar con las reglas de la física cuántica que nos hacen conocer nuestro potencial interior que seguir cuesta arriba librando una batalla infructuosa desde la materia”. “Quitar la atención de nuestro vehículo, de nuestro celular, de nuestras posesiones materiales nos lleva a ser pura consciencia”. “Ahí comienza la verdadera felicidad”. (Winston –en el editorial, “¿Te Acordás?–, cierra con la frase de Morazán excitando a la juventud a seguir su ejemplo. Y además dice: “Del prócer pocos se acuerdan”. La reacción de uno de los lectores: “Si no se acuerdan, menos para que sigan su ejemplo”).