YA inicia el feriado Morazánico, ya no en memoria del prócer de la unión centroamericana, sino en gratitud –si la mezquina miopía de la época le impidió integrar a los cinco pintorescos paisajes acabados en una gran y verdadera nación– por haber unido en un largo puente de holganza los feriados del mes de octubre y las chascadas que ocupaban para rellenar la semana. Así que la afición no ha de tener mayor interés en cuestiones del civismo sino del choteo y la parranda. Lo mismo con la lectura de temas patrióticos, por más esfuerzo que se haga de reencauzar el rumbo perdido. Por lo tanto, optamos por compartir con el colectivo de Winston y el Sisimite estos otros temas de relajamiento. Fina contribución de uno de ellos. “Decía John Lennon que vivimos en un mundo en el que nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día”.
“Hoy podemos afirmar que: “Vivimos en un mundo donde vibra más fuerte un teléfono que un corazón”. “Vivimos en un mundo en el que la comida está repleta de químicos, mientras un jabón contiene cereales, miel y vitaminas”. “Vivimos en un mundo donde los televisores son más delgados y la gente más gorda”. “Vivimos en un mundo donde los teléfonos son más inteligentes que sus dueños”. “Vivimos en un mundo donde pintar un grafiti es un delito y matar un toro es arte”. “Vivimos en un mundo donde la forma de vestir se valora más que la de pensar”. “Vivimos en un mundo donde una pizza llega más rápido que la policía, o un Uber llega antes que una ambulancia”. “Vivimos en un mundo donde los animales son mejores amigos que las personas”. “Vivimos en un mundo donde no se intentan solucionar los problemas, sino convivir con ellos”. “Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el difunto y donde el festejo de una boda es más importante que el amor”. “Vivimos en un mundo donde las redes sociales están llenas de fotos felices y gente triste”. (Ve, y a propósito, donde los zombis socializan con pichingos, aborrecen el alfabeto, platican sin verse las caras sino absortos en sus aparatos, pocos leen, poco se enseña y menos se aprende, lo malo pasa por pasadero, lo mediocre por bueno y lo aceptable por excepcional). “Vivimos en un mundo en el que se le exige más a un futbolista que a un político”. “Estamos convencidos de que ese mundo es el que nos ha tocado vivir, sin reflexionar sobre el hecho de que cada uno tiene el poder de vivir en el mundo que elija y no en el que le toca”. “Tú decides el mundo que quieres tener. Tienes el poder de cambiar el tuyo y, por ende, el de aquellos que te rodean”. Aquí NADA es imposible. “Lo imposible, solo tarda un poco más…” Un cumplido de un buen amigo: “No hay duda, cuando se escribe así, los años son una escuela”.
Una lectora amiga sobre los últimos editoriales: «ME OLVIDÉ» “Es hoy para nosotros” “Los de esta generación, algo tan usual que ya ni nos preocupa, solo decimos”: ¿te acordás cuando hablábamos de corrido? «Cada día disfruto más estos intercambios con Winston y El Sisimite”. Otra buena amiga sobre la forma ingrata que mucha gente metida en su mortal rutina se olvida de vivir: “Hoy mi lectura fue musicalizada, porque mientras leía, escuchaba en mi mente la canción de Julio Iglesias”. Un amigo notario de los buenos: “Cinco minutos de carnudos» o se «abrió la pesa» eran expresiones que se usaban en el barrio cuando se jugaba fútbol y quedaba claro que se valía cualquier tipo de artimañas “(poner voladoras, tapudas, quebradoras, etc.) para apropiarse de la pelota”. Una última colaboración: “De acuerdo con Winston: La alegría bien aprendida es medicina… y la mejor compañera en el largo recorrer de la vida que, donde haya tristeza, pongo yo la alegría”. (Ya que el feriado es consagrado al prócer el Sisimite cita una de sus frases a ver si se acuerdan y si siquiera en eso la posteridad le hizo justicia: “Excito a la juventud, que es la llamada a dar vida a este país que dejo con sentimiento por quedar anarquizado, y deseo que imiten mi ejemplo de morir con firmeza antes de dejarlo abandonado al desorden en que desgraciadamente hoy se encuentra”. O este otro que cita Winston, hoy día que entristece la deplorable calidad educativa: “La educación es patrimonio del pueblo”).