Las incoherencias de doña Xiomara en la ONU

Flores y las lecciones del Mitch

Por: Óscar Lanza Rosales

En mi artículo anterior “Los disparates de los presidentes en la ONU”, mencioné que nuestros mandatarios, en especial los latinoamericanos, en sus discursos pronunciados en la reciente Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), no habían aprovechado ese foro, con propuestas que contribuyeran a resolver los grandes problemas globales y que se habían dedicado a pronunciar discursos líricos, o de los problemas internos de sus respectivos países, incluyendo a nuestra Presidenta Xiomara Castro.

Hoy me voy a referir a algunas conceptualizaciones y definiciones que doña Xiomara expresó sobre su gobierno, las cuales ameritan aclararlas para orientar a la opinión pública.

Primero, cuando expresa que “desde que llegó a su mandato a finales del mes de enero, ha mostrado una férrea voluntad de consenso, con la firme decisión de lograr acuerdos de sus compromisos, sin negar ninguno de ellos”. Respuesta: los hondureños ignoramos a qué consensos se refiere, porque la mayoría de los decretos del Congreso Nacional, han sido por simple mayoría, formada por su partido, el Partido Salvador de Honduras y algunos diputados liberales. Eso no tiene nada que ver con la simple definición de consenso: “Al acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo o entre varios grupos”. Doña Xiomara nos ofreció unificar y reconciliar a la familia hondureña, y eso no lo ha logrado ni ha intentado hacerlo.

Segundo: “La Honduras que dirijo, se está construyendo bajo una visión de refundación humanista, impregnada de dignidad y soberanía, que hará lo que legalmente sea importante para recuperar nuestro medio ambiente, y alcanzar el bien común para toda nuestra población”. Repuesta: Si partimos que humanismo significa valorar al ser humano y sus condiciones, con valores como generosidad, compasión y relaciones humanas, ese humanismo solo es para los seguidores de su partido. El resto de los hondureños lo que hemos apreciado de este gobierno, es nepotismo en su máxima expresión, y sectarismo y ausencia de meritocracia -en términos generales- en el nombramiento de nuevo personal en la administración pública.

Tercero: “Nunca más, cargaremos con el estereotipo de “República Bananera”, terminaremos con los monopolios y los oligopolios que solo empobrecen nuestra economía. La desprivatización progresiva de los servicios públicos, como salud, agua potable, energía eléctrica e Internet”.

Repuesta: No es fácil eliminar ese estereotipo de “República Bananera”, que está asociada a altos niveles de corrupción, desorden, inestabilidad política, profundas desigualdades sociales y la dependencia económica de los imperios. Y la terminación de monopolios y oligopolios está estrechamente relacionado a otra de sus declaraciones que “ha tomado la decisión soberana de invertir en el desarrollo sustituyendo importaciones, pero compitiendo en los mercados internacionales sin subsidiar los excesos de las naciones desarrolladas”. Ese es un modelo económico del siglo pasado y que no dio resultado, que planteaba el gradual cese del consumo de bienes importados y su reemplazo por bienes de producción nacional. Se pretendió crear un Estado fuerte y proteccionista, mediante altos aranceles a la importación, subsidios e incentivos para los productores locales. Como los mercados son pequeños, para una o pocas empresas, dio lugar a los monopolios y oligopolios privados y estatales. Por eso, cuando ella manifiesta volver a la desprivatización progresiva de los servicios públicos, es volver a los monopolios del pasado como la ENEE y Hondutel, que han contribuido al gran endeudamiento del Estado por sus ineficiencias y corrupción.

Doña Xiomara, en una pequeña economía como Honduras, no se pueden eliminar los monopolios y oligopolios, hay que convivir con estas estructuras, pero con excelentes reguladores en competencia, energía, telecomunicaciones y otros sectores importantes, despolitizados y con alta calificación técnica.

Cuarto: está su declaración que “para Honduras, cada caravana de migrantes que sale huyendo de la dictadura que se montó por más de una década, es una dura pérdida para nuestro país y sus familias”. Está bien lo que ella expresa, pero su gobierno no ha elaborado ninguna estrategia que incluya la generación de empleo y mayor seguridad, para evitar esa emigración.

Quinto: A los analistas nos extraña también la declaración de “mi gobierno social y democrático…”, en vez de socialismo democrático, como lo ha venido pregonando desde que tomó posesión, dando la sensación a la opinión internacional, que se trata de un gobierno social demócrata, o democrático, que enfatizará lo social.

Ojalá que para sus presentaciones internacionales, nuestra mandataria se sepa asesorar por personas que vivan la realidad actual, y no aquellas que quedaron cautivados con lo que acontecía en los años 50 y la guerra fría del siglo XX.

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