Por: Eduardo Enrique Reina García*
“La dignidad no consiste en poseer honores, pero en la consciencia de que la merecemos”.
Aristóteles
El gobierno de la Presidenta Iris Xiomara Castro Sarmiento asume el poder con un programa de gobierno muy claro, y con una política exterior destinada a recuperar la imagen de Honduras y que le brinde servicios al pueblo hondureño, que traiga utilidad para el país y que sea abierta a todo el mundo, basada en el respeto a los principios del derecho internacional rescatando temas como el respeto a la soberanía y la dignidad nacional, al multilateralismo, a la no intervención en los asuntos internos de otros estados y el reconocimiento a la autodeterminación de los pueblos, con un reforzamiento a la visión integracionista centroamericana y al trabajo con los países latinoamericanos, buscando un sistema internacional más justo y equitativo para las naciones.
No se trata de ser “naíf” o ingenuo sabemos perfectamente que tanto en el campo nacional como en el internacional las relaciones son de poder. Y como es delicado el balance de las relaciones políticas internacionales. Lo sabemos tanto como que un golpe de Estado derrocó por intereses nacionales e internacionales de grupos de poder al gobierno del presidente Zelaya y que a pesar del embate logramos que nunca se reconociera al régimen golpista de 2009, y hablamos del pasado porque no se puede entender el presente sin ver hacia atrás.
Los que hoy pretenden criticar nuestras posiciones dignas frente al mundo, y en el terror que viven por no poder decir de frente las cosas a los EEUU. Nuestro propósito es mantener las mejores relaciones con todos los países, pero eso no debe ser nunca en detrimento de nuestra dignidad y soberanía. Ahora aparecen miles de analistas y personas que opinan o que ocuparon puestos en posiciones anteriores en gobiernos recientes. No olvidemos cuales son las cartas de presentación. Un expresidente que llegó al poder con fraudes financiados por el narcotráfico y que espera juicio en Nueva York, habiendo bajado la cabeza en todo lo que se le imponía, un golpe de Estado, o los que no lograron nada en otras épocas para Honduras solo una contrarrevolución en el país o cientos de desaparecidos. Esas personas no tienen la calidad moral de hablar de una política exterior digna. No se trata de los tiempos que se viven, se trata de lograr lo mejor para el pueblo hondureño con la realidad que tenemos. Honduras ha tenido gobiernos que les ha tocado afrontar grandes retos, pero pocos como los que enfrentamos con un país destruido a propósito. Un Estado erosionado, desmembrado y que se le pretendió arrancar su dignidad y valores soberanos. Algunos se han acostumbrado tanto a bajar la cabeza que tienen miedo de sacarla de la caverna. La dignidad no es mala, pero hay que practicarla.
Efectivamente somos un país pequeño, con grandes necesidades. Venimos de un Estado cuasi fallido, con una presencia del crimen organizado y de grupos corruptos que han logrado sangrar y saquear al Estado de Honduras, lo han convertido en su hacienda parcelada, en negocios, en proyectos, en finanzas, en leyes y en instituciones a sus servicio. Todo eso es lo que la Presidenta Castro trata de poner orden. Si se habla de refundación pero apenas logramos llegar a tratar de recomponer las finanzas en emergencia con una deuda privada que rosa los 20,000 millones de dólares, recomponer la realidad energética de Honduras, acabar un sistema que drena toda la recaudación de impuestos, y que se suma a la defraudación, el abuso de franquicias y exoneraciones, o bien los fidecomisos como máquinas elaboradas de corrupción.
Entonces mantener la fuerza y la cordura no nos debe permitir la intervención en decisiones soberanas o de política interna, para sacar el país a flote hay que ser firmes. Y con amigos como los EEUU a veces no estaremos siempre de acuerdo.
Muchos se han acostumbrado a bajar la cabeza y vivir en ese sistema nefasto que se produjo en Honduras. Bueno no se hace por terquedad, ni siquiera por moda ideológica se hace porque son decisiones que toma la Presidenta y es como lo dice la Constitución quien coordina la política exterior de Honduras. El lenguaje con todos nuestros socios internacionales será así franco y lo que se produjo en un narcoestado corrupto y fallido tiene que cambiar. Si no estamos dirigidos al abismo. Eso lo conversaremos y hablaremos en detalle. Sabemos que nuestros amigos internacionales tienen sus propios intereses y los defienden, que también hay voces en Honduras que llevan su “queja” para que se mantengan privilegios que hasta violan la ley o fueron construidos en un Estado fracasado. Bueno poco a poco se va demostrando como en la renegociación de los contratos de energía que la intención no es expropiar o nacionalizar. Es simplemente salir responsablemente de la realidad que enfrentamos.
Hay miles de necesidades en Honduras unas más prioritarias que otras, todas para un pueblo olvidado que no se le dio salud, educación, derechos fundamentales y tuvo que migrar. Nos dejaron una Cancillería con un déficit de 27,000 pasaportes ya solo nos faltan unos 9,000 por entregar de esos y hemos entregado más de 150,000. Nos dejaron demandas sin pagar a empleados por 30 millones que toca afrontar, más de 120 cuerpos de fallecidos, ya llevamos más de 80. Consulados con un sistema de citas corrupto del que nadie se quejó. Obviamente muchos juegan política, todo eso lo estamos y se va a transformar. Defendemos y buscamos el TPS, un trato digno a nuestros migrantes, nuevas formas de migración circular o temporal. Estamos en eso.
Hace algunos 6 años en la columna que escribimos en LA TRIBUNA, hablamos de narcoestado, de la República cocalera y del Estado fallido, lo advertimos. Me dijeron algunos muy fuertes esos artículos. Eso es lo que nos dejaron un país destruido. Pero lo vamos a refundar, y si es normal no tengan miedo, la esperanza vuelve a Honduras y por primera vez sientan que tener una política exterior digna soberana es lo usual. Los estados también basan su poder en la reputación. Hay miles de ejemplos, se llama el poder suave que da la democracia, el respaldo popular y la construcción de un verdadero Estado de derecho. Construimos el presente y el futuro de Honduras. Si no el camino será el abismo. Dejen gobernar ahora a los que sí estamos haciendo algo por el pueblo y no por el beneficio de unos pocos.
*Secretario de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional.