Hablemos de Arte: EL SIETE BOTAS

Hablemos de arte: El arte como valvula de escape

¿Les ha pasado que despiertan por la mañana recordando sueños que no tienen idea de donde salieron? A mí me ocurre demasiado seguido. Solo me acuesto y comienzo a soñar un sueño tras otro; uno más loco que el otro, a veces me levanto riendo, otras con una lagrima asomando, y en ocasiones con una melodía inédita; lo malo es que la mayoría de sueños los olvido y las canciones también… solo hay una que recuerdo porque al despertar, sabiendo lo que me pasa, corrí a mi celular y la grabé tarareándola; de la letra, solo recuerdo el inicio: “que lindo sería…” pero gracias a que la registré, recuerdo la melodía, es parecida a un vals…

Suelo soñar historias en las que yo soy un personaje; a veces un niño, otras un joven, a veces soy yo, y en muchas ocasiones soy una mujer que protagoniza alguna vivencia en otros tiempos, países, etc.

Muchos, a consecuencia de experiencias similares a las mías, creen en la reencarnación… yo no, más bien pienso en lo que es el cerebro y como guardamos información, creatividad y experiencias que se reflejan a la hora de dormir. Yo fui buena estudiante porque se me da de manera natural aprender, además, me gustó mucho la lectura en mis tiempos de adolescente (digo me gustó, porque ahora tengo que usar mis ojos o para pintar o para leer) creo que la lectura hace que las personas sean mejores para aprender. El caso es que no era demasiado aplicada; mi tiempo de universidad lo pase también trabajando en una empresa familiar lo que unido a mi afición por lo artístico, la lectura y actividades de mi iglesia, no me dejaba mucho espacio para estudiar, por lo que fueron muchas las ocasiones que iba temblando a los exámenes. El cerebro es “fregado”: recuerda lo que queremos olvidar y olvida lo que queremos recordar… ¡todavía me despierto sudando frío, soñando que voy a un examen sin estar preparada! Yo creo que en el subconsciente, quedan grabadas emociones, vivencias y conflictos que nos acompañan siempre, entonces, en los sueños salen, cual si fuera la tarima de un teatro, a bailar y actuar. Por lo menos en mi caso, así sucede.

He platicado con muchas personas que dicen que no sueñan mientras duermen… no tengo idea como lo hacen… ¡mi cerebro no tiene interruptor de apagado!

Hoy al despertar, recordé mi último sueño; para variar, era una historia loca de un hombre al que le decían “el siete botas” ¿Qué les parece? Era un campesino que tenía aventuras en el pueblo, luego el sueño se trasladó a mí, contándoles a algunos extranjeros que ese era un personaje típico de Honduras y que tenía su versión en diferentes países de la región; que en Nicaragua lo llamaban “el siete cejas”… todavía ahora, estoy escribiendo este artículo y me estoy riendo de lo que soñé.

Parece que al apagar las luces y cerrar las cortinas de mis parpados cansados, se enciende en mi mente una luz en letras neones que dice “SHOW TIME” y un sinfín de actores, cantantes, bailarines, etc., salen a dar su espectáculo nocturno.

No puedo dejar de hacer un paralelismo de lo que sucede en mi mente por las noches al supuestamente “descansar” con lo que ha sido mi vida mientras estoy despierta; ¡he soñado tanto! Y he sido tantas cosas… pero creo que mi sueño más “guajiro” siempre será el de realizarme como una artista en uno de los ambientes más hostiles para hacerlo… pero he llegado a la conclusión que mi cerebro, ni dormida ni despierta puede parar de soñar. ¡Que Dios me ampare!

Lo que sí puedo decirles es que de falta de diversión y aventuras no sufro.

¡Anímense a soñar!