ESPACIO interactivo. “Es lo que yo siempre comento –reflexiona el miembro del colectivo que manda el relato divulgado en el editorial del fin de semana– el problema no son los gobiernos… “¿No son los votantes que los eligen?”. Alusivo a ese editorial de los que también votan comenta un lector: “También vota, un fulano vecino del municipio de Arenal (se dice tienen fama de atarantados), viaja a Olanchito y va a una pulpería y pregunta: ¿señora y tiene Coca Cola? Ella contesta: sí señor”. “¿Y Pepsi también hay?”. –“Por supuesto responde la señora”. “Entonces deme una Naranjita”. Otro lector informa: “En la casa de un conocido activista político –labores extras en su tiempo libre– hay 2 rótulos que dicen: Se vende hielo frío y se pintan casas a domicilio”. (El amigo activista también vota)
Sobre la frase de cierre de Winston de ese mismo editorial: («La vida hay que tomarla con amor y con humor: –Winston no sabría decir quien lo dijo– Con amor para comprenderla y con humor para soportarla»). Otro miembro del colectivo opina: “Ni Winston ni nadie, sabremos quien fue el que lo dijo; así como tampoco sabremos quien dijo: “Todos al nacer ya sabemos llorar, necesitamos aprender a reír”. Sobre el titular del editorial “¿Con Humor?”, otro miembro del colectivo recuerda: “Fulano (no nos dieron autorización para revelar el nombre) decía que no usaba desodorante porque siempre andaba de buen humor”. Monsieur lecteur escribe: “La vida cuando no es tragedia es juego… según los franceses; o la vida es juego cuando no es tragedia”. “Suena mejor”. Otro lector cita a Facundo Cabral: “Solamente le tengo miedo a los pendejos porque son muchos”. Y son peligrosos porque al ser mayoría eligen hasta los gobiernos”. Respecto a editoriales pasados estas son algunas reacciones: “Cuando en Nicaragua nombraron ministro de salud a una mujer –informa un dirigente político– la primera en llegar a tan alto cargo, se armó tremendo debate”. “¿Como llamarla: ministro o ministra?” “La discusión se terminó cuando alguien dijo: “Llámela como quiera, lo importante es que sirva”. Otro lector: “¿Qué es más importante –preguntó el Gran Panda– el viaje o el destino?». «La compañía; dijo el pequeño Dragón”. “Comprender como filosofía de vida esta frase, a muchos les toma toda la vida a otros se les va la vida sin darse cuenta”. Otro comentario: “El principio de Hanlon, también conocido como la navaja de Hanlon, es un principio o regla empírica que establece: «Nunca atribuyas a la maldad lo que se explica adecuadamente por la estupidez»”. Otro lector: “Aquí en Honduras también hay gente que no se come la «tortilla vacía». “Dice un amigo oriundo de un pintoresco pueblo del interior de nuestro país: Fíjate que cuando éramos cipotes nos mandaban a la trucha a comprar lo necesario para hacer el almuerzo; pero lo primero que preguntábamos era si había confites y cuánto costaban y el señor contestaba: sí hay y están a dos por cinco”. “Luego preguntábamos ¿y pirulines tiene, don Foncho?” -“Sí, contestaba el señor”. ¿Y a cómo están?” –“A 3 por veinte centavos”. “Ah bueno gracias, contestábamos”. “Entonces véndame dos plátanos, una media de carne de res, una libra de arroz, dos patastillos, 3 cebollas, 3 tomates y un lempira de tortillas”. “En realidad, eso era lo que lo mandaban a traer”.
Otro lector sobre el editorial de la gramática: “Muy oportuno editorial para todos aquellos que nos interesamos o hacemos un esfuerzo por escribir y hablar bien el idioma español”. “Tuve un profesor de español en la escuela, Liceo Sampedrano, en la que estudié la primaria”. “El profesor se enorgullecía, diciéndonos que era oriundo de Ojojona”. “Recuerdo que con él aprendí a escribir”. “Una vez preguntó como para sorprendernos, ya estábamos en sexto grado”. “¿Cómo se llama el palito de la letra eñe?” “Silencio absoluto”. “Luego contestó él mismo, se llama virgulilla”. “En cierta ocasión escribió la palabra “repúblico” a propósito y el mejor alumno de la clase, según él lo quiso corregir y le dijo, profesor se escribe república”. “Y él contestó; se los dejo de tarea mañana tráiganme la respuesta”. “Así eran los maestros de antes muy preocupados por sus educandos”. “Años más tarde encontré a uno de mis compañeros de escuela, ahora fotógrafo profesional y todavía recuerda lo mismo que hoy he escrito”. (El Sisimite y Winston consensuaron que hoy no hay dichos ya que los del colectivo fueron los que salieron dicharacheros).