El estado del avión en el que murió el futbolista argentino Emiliano Sala, que se estrelló en el Canal de la Mancha a principios de 2019, había preocupado antes del despegue a su piloto, que lo describió como «peligroso» en un mensaje de voz dejado a un amigo.
El piloto David Ibbotson, de 59 años, había recibido el encargo de transportar al jugador de 28 años, para que dijera adiós a sus antiguos compañeros del FC Nantes antes de unirse a Cardiff, donde acababa de ser transferido por 17 millones de euros.