Un segundo aspirante a oficial de la carrera policial murió ayer en el Hospital Militar, en el sector suroeste de la capital, sumando a dos los muertos por una supuesta “gaseada” de bienvenida por otros efectivos en la Academia Nacional de Policía (Anapo), en el departamento de La Paz.
Se trata de Ronald Javier Coello Coello, de 34 años, originario de la Villa de San Francisco, Francisco Morazán, quien se había graduado como licenciado en informática administrativa, por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Un día antes había muerto en similares circunstancias, Jairo Josué Martínez Cruz, de 28 años, originario y residente de la colonia Las Brisas, de Comayagüela, quien se había graduado de la carrera de derecho.
El domingo anterior, la misma Policía Nacional confirmó la muerte por presunta intoxicación de uno de 15 aspirantes a miembros de la carrera policial. Los agentes fueron ingresados al hospital “Roberto Suazo Córdova”, de la ciudad de La Paz.
Ese día al menos 500 hondureños iniciaron su proceso como aspirantes a convertirse en oficiales de la Policía Nacional, informaron las autoridades de la Academia Nacional de Policía (Anapo), “General José Trinidad Cabañas”.
SUPUESTA “GASEADA”

Según la versión extraoficial, la presunta intoxicación de los aspirantes a cargos en la institución policial ocurrió cuando estaban en prácticas de gas lacrimógeno, resultando afectados de las vías respiratorias y por eso fueron ingresados al centro asistencial de la zona.
Se conoció que el estado de salud de las restantes personas es delicado, pero que reciben la atención médica para mejorar su condición.
Primero, el cuerpo del fallecido Jairo Josué Martínez Cruz, fue trasladado a la morgue capitalina para la autopsia médico legal.
Ayer en la mañana, tras su muerte en el Hospital Militar también se trasladó desde la morgue de ese centro asistencial el cadáver de Ronald Javier Coello Coello. Al predio forense llegaron parientes del aspirante a oficial auxiliar, acompañados de representantes de la Secretaría de Seguridad.
En todo momento, los familiares del ahora occiso se llamaron al silencio.
GOLPES EN LA CABEZA

Por su parte, Leonardo Martínez, padre de Jairo Josué Martínez Cruz, denuncio a través de una televisora local que su hijo presentaba golpes en la parte superior de la cabeza.
“Otro asunto que deben ver es que estos jóvenes traen golpes en la cabeza en la parte superior, en la frontal y el Ministerio Público debe analizar esto”, solicitó el entrevistado.
La mañana de ayer indicó que la familia había decidido mantenerse al margen de las declaraciones a medios de comunicación, pero cuando escucharon que las autoridades de la Secretaría de Seguridad aseguraban que los ahora occisos antes de someterse a las pruebas físicas habían tomado bebidas energizantes, decidieron romper el silencio.
“Decidimos hablar porque mencionan que tomaron bebidas energizantes y eso nos ha molestado”, señaló.
Martínez solicitó a las autoridades una investigación profunda que exponga la verdad y que se castigue a los involucrados. El consternado padre afirmó que su hijo eran un joven estudioso, responsable y futurista.
Ayer el cuerpo del joven era velado en la funeraria San Miguel Arcángel, de la colonia Kennedy, de Tegucigalpa. (JGZ)

