Por la presidencia: perfilación de empresarios y militares en retiro

Carlos G. Cálix

Dada la coyuntura política, ¿es preferible tener presidentes con experiencia empresarial o con trayectoria militar? En este sentido, ¿cuál es la herramienta política para dar ese salto?, ¿los empresarios y los militares en retiro deben utilizar las viejas estructuras partidarias o deben crear nuevos partidos políticos?
Desde 1982, en cuanto a preparación académica se refiere, Honduras ha sido representada en el Ejecutivo (mediante escrutinio general) por un médico cirujano, un ingeniero civil, dos economistas (uno de ellos con un posgrado en ingeniería industrial), dos abogados (uno con un doctorado en derecho internacional y otro con una maestría en administración pública), un ingeniero industrial con una maestría en economía internacional y finanzas, un bachiller matriculado en la carrera de ingeniería civil, un licenciado en administración de empresas y una bachiller en administración que según su perfil obtuvo una licenciatura por madurez y experiencia. El 80% estudió en el extranjero (Guatemala, México, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Rusia). De todos ellos, los casos de empresarios exitosos se circunscriben a menos del 30% y otros, entran en la categoría de los que “usufructuaron el poder para hacerse empresarios”.

En definitiva, la participación de los empresarios en la política hondureña ha estado sujeta a la coyuntura. No obstante, en el análisis de dos casos durante las gestiones de empresarios-presidentes, -uno liberal y otro nacionalista-, el PIB promedio fue de 3.2% y 5.2% respectivamente, alcanzando en algunos años crecimientos arriba del 6%. Por otra parte, durante 40 años no ha existido un presidente con estricta carrera militar. En consonancia, la ausencia de militares en retiro -paradójicamente- ha estado supeditada a la falta de buenos estrategas.

¿Cuál es la herramienta política para ser presidente en Honduras? En la mayoría de los casos el ascenso al poder ha sido mediante un escalamiento intrainstitucional, a través de diversos puestos en el Ejecutivo y en el Legislativo. No obstante, si un empresario hondureño aspira a ser presidente, -además de analizar los argumentos nacionales- debería revisar dos interesantes casos internacionales sobre el ascenso al poder. Uno de ellos es el de Mauricio Macri y el otro el de Sebastián Piñera. Ambos consolidaron su perfil público al alcanzar la presidencia de uno de los clubes de fútbol más populares de sus respectivos países, Boca Juniors en Argentina y Colo Colo en Chile. Es decir que más allá del éxito empresarial, las victorias en el mundo del fútbol permitieron dar el gran salto hacia la política. Para poner un ejemplo, es como que los presidentes del Olimpia o del Motagua decidieran ir por la Presidencia de Honduras, uno y otro tendrían una fuerte posibilidad al ser caracterizados como outsiders. Otra vía para la transición, es optar a ser un alcalde o funcionario exitoso, pero, a su vez, que la gestión le permita construir un perfil de oposición que consolide una maquinaria política de gran envergadura. Claramente, el triunfo dependerá de una serie de variables políticas orientadas a una mayor moderación pragmática y discursiva, cuyo enfoque debe ir encaminado a una idea de “cambio”. Mismo concepto utilizado en México a través de la campaña de Vicente Fox, bajo la consigna “cada vez más somos los que queremos el cambio”, dirigida a tratar a los electores como si fueran clientes a quienes se les debería dar la razón y satisfacer.

Muy similar a lo efectuado por Ricardo Maduro con la consigna “el pueblo habla, Maduro escucha”.
Por su parte, los militares en retiro tienen también diversos casos que podrían analizar, pero me ceñiré a uno de los más recientes, el de Jair Bolsonaro, quien primero fue el diputado más votado en Río de Janeiro y luego se convirtió en el parlamentario más influyente en redes sociales. Antes de ser presidente, se movió en nueve partidos políticos y fundó uno. No teniendo el resultado esperado, tuvo que utilizar las viejas estructuras del Partido Liberal.

“Se necesita una visión empresarial responsable para generar desarrollo y crecimiento económico. Honduras requiere orden en todos los sentidos”. -Son los usuales comentarios de un sector de la población hondureña-. Independientemente, en un escenario de desgaste, el triunfo electoral bien sea de empresarios o de militares en retiro, pasará por desplegar un discurso centrado en la renovación. Regresando al poder mediante una alianza derechista por la vía democrática orientada a un proyecto denominado “Coalición por el cambio”, junto a un equipo preparado para gobernar. Esto puede ser a través de un partido histórico con nombre nuevo o un nuevo partido. La preferencia de los votantes dependerá de la estrategia. Podemos y debemos crear ese escenario.

Carlos G. Cálix es cofundador de una firma especializada en estrategia empresarial y política. Profesor del Doctorado en Dirección Empresarial en la UNAH. Tiene un postdoctorado por el CONICET en el IIESS-Argentina. [email protected]