Avance o retroceso

Por: Marcio Enrique Sierra Mejía

Más temprano que tarde abrieron la olla para bajarle la presión y la ebullición del vapor ansioso que sale de la ciudadanía nacionalista, que forman la base del Partido Nacional y que, de una u otra forma, demandan la transformación de la estructura y liderazgo interno, pero igualmente, la presencia de un líder que, con sabia y dinámica naturaleza política, les conduzca en la lucha política, nada fácil de dirigir, porque enfrentan a un adversario político e ideológicamente, con mayores ventajas, para obtener un futuro triunfo electoral.

De nuevo la cúpula nacionalista, va a emprender un camino proselitista con “Tito” Asfura a la cabeza, conocido como “Papi a la Orden”. Convencidos de que, con este líder, quien supongo, aún mantiene un posicionamiento político electoral favorable, para lanzarlo a competir en las futuras elecciones generales, se va a triunfar.

Se necesita tomar una ruta de cambio con un liderazgo democrático transformador que lo conduzca. No se puede seguir demostrando un desempeño enunciativo y poco comprometido con realizar acciones reales o medidas para evitar daños. Particularmente, en lo que concierne a la aplicación de procesos para prevenir la corrupción, el crimen organizado y la pauperización del ciudadano hondureño en general.

“Papi a la Orden”, es buena persona y ha demostrado ser un político con criterio firme para desenvolverse en la arena política. Sin embargo, aún no ha demostrado tener, la garra militante capaz de levantar, la participación de las bases en la lucha política. Hasta finales de la campaña electoral pasada, dio muestras de contar con un carisma que atrajo más de un millón de votos, pero eso no fue suficiente para ganarle a los socialistas. Hoy por hoy, la derecha política sin proyecto político, está frita.

El Partido Nacional, no puede continuar formando parte de una “derecha mala”, politiquera, centrista, tibia, incompetente, intolerante, sorda y dogmática ante las exigencias de cambio que necesitan los hondureños, mayoritariamente pobres, y quienes ahora, sufren procesos de pauperización. Hay que superar la ausencia de un diagnostico político veraz, y de un proyecto político subsecuente, con el cual afrontar los desafíos. En esto radica gran parte del problema. Los nacionalistas, tienen que aceptar hacer las reformas de fondo y estructurales para que Honduras avance la salida del atraso. Prometer menos y hacer más. Es lo que el pueblo demanda a los políticos. Un “capitalismo para todos” mediante la aplicación de fórmulas de desarrollo que produzcan el fortalecimiento de una sociedad económicamente productiva, integrada para enfrentar los retos que plantea la competencia libre de los mercados. Para eliminar el sistema de botín que prima en el gobierno y que causa la “histeria anticorrupción”. Para prevenir la intensiva proliferación de las actividades ilícitas que involucran a los jóvenes y les hacen formar parte de maras o pandillas que causan daño y dolor en nuestros barrios, colonias y comunidades rurales. Para desarrollar una cultura de resistencia progresista ante la pobreza que contribuya a elevar la calidad de vida de la ciudadanía. Y, sobre todo, para edificar un liderazgo político fuerte en las bases ciudadanas que apoyen el cambio y le den sentido a la democracia como forma de gobierno.

“Papi a la Orden”, es un slogan que pegó en un tiempo, cuando este líder político tenía el poder de gobierno para dar respuestas; pero ahora, está sin poder de gobierno y eso de decir “a la orden” ya no tiene mucho sentido político, porque refleja una actitud política populista demagógica y pasada. Este líder tiene que bajar de la nube y actuar a la par de las bases. Acercarse a ellas, conocerlas, en cierto modo, personalizar su contacto con líderes comunitarios y escucharlos directamente. Explicarles por qué, vuelve al ruedo político y quiere luchar para ser presidente. Debe demostrar un nuevo talante político en su mensaje y en su modo de acercarse al pueblo. La batalla política y cultural, es incompleta darla solamente a través del Youtube, el Instagram u otras formas digitales de dar mensajes políticos. Hoy por hoy, la derecha enfrenta una agenda del marxismo cultural, que hay que conocerla, para dar contra argumentos válidos, con convicción y claridad política. El líder que conduzca al nacionalismo hacia una nueva contienda electoral, debe entender el proyecto que tiene la izquierda, las medidas públicas que pretende instaurar, para tomar el control estatal de las ramas de la producción y economía, finanzas y educación. Develar como están extendiendo su dominio en la esfera institucional y político, es decir en la educación, la prensa, arte y cultura, tribunales y hasta en iglesias cristianas.

El nacionalismo necesita un líder que sepa movilizar la base ciudadana en general hacia una postura política distinta a la que tiene la izquierda, atreviéndose a cuestionar la trayectoria política que están imponiendo.

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