Por: Froylán Ochoa-Alcántara
Hemos abordado el presente tema sobre el hombre que rigió los destinos de la gran Rusia con el empeño de esquematizar la compleja personalidad del que fuera el hombre fuerte de aquella vasta tierra que constituye el país más extenso del planeta. Para ello, nos preparamos leyendo varias obras de consulta que consideramos escasa literatura por las limitaciones que nos ofrece el ambiente nacional.
Se dice que fue el primer ejemplar de una nueva especie, el organizador profesional de la política totalitaria. A partir de la edad temprana, al parecer, nunca concibió la posibilidad de que otro tipo cualquiera de actividad humana valiese la pena. Como un anacoreta, volvió la espalda al mundo común.
Rechazó con desdén la sugerencia de su madre de que se consagrase a la agricultura. Durante unas pocas semanas se desempeñó como abogado y odió la experiencia. Después jamás tuvo otro tipo cualquiera de empleo o profesión, pues su periodismo fue puramente una función de su vida política.
Lenin estaba rodeado de publicaciones oficiales y trabajos de historia y economía. No hacía esfuerzos para informarse directamente de las opiniones y las condiciones de las masas.
La idea de extraer muestras de opinión de un electorado consultando casa por casa le parecía un anatema: “anticientífico”. Nunca visitaba una fábrica o ponía el pie en una granja.
No le interesaba el modo de creación de la riqueza. Nunca se le vio en los barrios obreros de las ciudades en que residía. Pasó la vida entera en el ambiente de los miembros de su propia subclase, la intelectualidad burguesa, a la que veía como un sacerdocio peculiarmente privilegiado, dotado de una gnosis especial y elegido por la historia, para representar un papel decisivo.
El socialismo escribió citando a Karl Kaubsky, era el producto de un “conocimiento científico profundo”.
El vehículo de esta ciencia no es el proletariado, sino la intelectualidad burguesa: el socialismo contemporáneo nació en las cabezas de miembros individuales de esta clase.
Durante los veinte años que precedieron a su revolución, Lenin creó su propia facción en la corriente social demócrata, es decir los bolcheviques la dividieron de los mencheviquez o minoría, y después se convirtió en amo absoluto de ella.
Este proceso, la voluntad de poder en acción ha sido bien documentado por sus camaradas de espíritu más crítico. Plejanov el auténtico creador del marxismo ruso, a través de cuya organización Iskra. Lenin se destacó por primera vez, lo acuso de “promover un espíritu sectario de exclusivismo”. Estaba “confundiendo la dictadura del proletariado con la dictadura sobre el proletariado”, y tratando de crear “un bonapartismo o quizás una monarquía absoluta de antiguo cuño prerrevolucionario”. Vera Zasulich manifestó que, poco después que Lenin se incorporó a Iskra, esta dejó de ser una familia de miembros unidos por lazos amistosos, para convertirse en una dictadura personal. Escribió que la idea de Lenin acerca del partido era la idea de Luis XIV acerca del Estado, ¡moi! El mismo año, es decir 1904 Trotsky afirmó que Lenin era un Robespierre, y un dictador terrorista que trataba de convertir la dirección del partido en un comité de seguridad pública.
Los métodos de Lenin, escribió Trotsky en su folleto “Nuestras tareas políticas” eran una mala caricatura de la trágica intransigencia del Jacobismo la organización del partido remplaza al partido, el comité central remplaza a la organización y finalmente, el dictador remplaza al comité central”.
Seis años después, en 1910, madame Krzhizhanovskaya escribió: “Aquí tenemos a un hombre contra todo el partido. Está arruinándolo”. En 1914, Charles Rappaport, aunque elogió a Lenin como un “organizador incomparable”, agregó: Pero cree que es el único socialista… Declara la guerra a todos los que discrepan con él. En lugar de combatir con métodos socialistas, es decir mediante argumentos, a sus antagonistas en el Partido Social Demócrata, Lenin utiliza solo métodos quirúrgicos, los que, provocan derramamiento de sangre. Un partido no puede existir bajo un régimen de este Zar social demócrata. Que se cree un super marxista, pero que en realidad es nada más que un aventurero de alta jerarquía. Su veredicto: La victoria de Lenin sería la más grave amenaza a la Revolución Rusa, él la asfixiará.