Óscar Sierra-Pandolfi
La literatura contemporánea se caracteriza por el juego lúdico de la fragmentación, la metaficción, la intertextualidad ilegitima, la ironía es, apenas, algunos de los elementos que rastreo con puntualidad, es factible, sin embargo, nos remitimos a lo que expresa Braudilliard acerca del discurso literario en la época de la posmodernidad citado por [1] Canclini: “Braudrilliard, por su parte, argumenta que la sociedad de consumo marca el paso hacia una nueva fase del capitalismo, en la que el valor signo -y ya no el valor de cambio y mucho menos el valor de uso- regula la producción de mercancías. En este sentido, la crítica marxista de la ideología pierde toda su fuerza explicativa de lo social, puesto que ya no existe ninguna realidad última que develar. La sociedad entera se ha convertido en un simulacro escenificado por “los mass media”; en un intercambio regulado de signos donde no resulta posible distinguir la ficción de la realidad”.
En el caso que nos ocupa sobre la novela “Los días y los muertos” de Giovanni Rodríguez acaudalado con un premio de novela a nivel de Centroamérica, galardón muy apreciado y admirado. Es así que el objeto de estudio del respectivo ensayo en forma analítica, nos conlleva de forma precisa a encontrar elementos similares con relación a la novela de Leonardo Padura “Pasado Perfecto”. Primer elemento composicional que logramos percibir es el argumento que se define de la siguiente forma:
ARGUMENTO (Vid. asunto; discurso; estratos narrativos; fabula; historia; sjuzet; tema; trama). Considerado en un sentido general como el resumen, síntesis o asunto de la historia narrada en un relato, también es un término destacado por E. M. Forster como uno de los siete componentes esenciales de la novela y a veces asimismo es empleado como traducción del término sjuzet –frente a la fábula– del formalismo ruso; en este último caso, en el que se ha traducido bastante adecuadamente como trama, tiene un sentido más próximo al de intriga de Segre y, sobre todo, al uso del término argumento por Carmen Bobes (1993: 50- 51), que sería para ella la forma y orden en que se exponen los motivos (vid. estratos narrativos y trama).
Es que la condición Posmoderna, según lo plantean los filósofos contemporáneos: Michael Foucault, Jacques Derrida, y George Battaille. Ellos dicen que la era moderna surge con el establecimiento de la subjetividad como principio contractivo de la misma realidad. Los textos literarios que producen los escritores están situados y equiparados en un mundo caracterizado por una multiplicidad de juegos del lenguaje que compiten entre sí. Por eso me referiré a Posmodernidad Estética donde se refleja la estilización superficial, que consiste en el embellecimiento de la realidad a través de los cosméticos, y la otra es la estilización profunda como estrategia económica, todo ello es amalgamado por la observación, que es la que lleva a cabo el personaje detective Conde en la novela “Perfecto Pasado” de Leonardo Padura.
[2]Es de advertir que, al igual que se aprecia en la definición del término plagiar que ofrece el DRAE, Agúndez no considera imprescindible, para que haya plagio, que se produzca una copia literal de otra obra (práctica 4, imitación servil), sino que basta con que un autor copie a otro en “lo sustancial» de su texto, entendiendo como tal las coincidencias básicas y fundamentales entre ambas, Alfonso Martín Jiménez: La imitación y el plagio en el Clasicismo… 95 [Dialogía, 9, 2015, 58-100] obras (es decir, las que tienen que ver con aspectos temáticos y estructurales básicos, excluyéndose las que afectan a aspectos secundarios de las mismas). Y esa imitación de lo sustancial se inscribe en la práctica 1, especialmente cuando la imitación resulta poco elaborada. Desde este punto de vista, el ámbito de lo que puede considerarse como plagio ya no se circunscribiría, contrariamente a lo que sostiene Genette, a la práctica 4 (imitación servil o copia literal), sino que se ampliaría hasta ocupar determinadas parcelas de la práctica 1 (imitación elaborada).
Al igual, “Los días y los muertos” se mueve de forma dinámica en el investigador López, sobre un crimen cometido, donde en el proceso de la tarea vive peripecias que convierte el clímax de la novela en un suspense, rasgo de las novelas policiales. Tanto Conte como López, tiene como punto de forclusión el asesinato. Veamos primero el argumento de [3]“Pasado Perfecto” de Leonardo Padura:
Primer fin de semana de 1989 una insistente llamada de teléfono arranca de su resaca al teniente Mario Conde, un policía escéptico y desengañado. El Viejo, su jefe en la Central, le llama para encargarle un misterioso y urgente caso: Rafael Morín, jefe de la Empresa de Importaciones y Exportaciones del Ministerio de Industrias, falta de su domicilio desde el día de Año Nuevo. Quiere el azar que el desaparecido sea un excompañero de estudios de Conde, un tipo que ya entonces, aún acatando las normas establecidas, se destacaba por su brillantez y autodisciplina. Por si fuera poco, este caso enfrenta al teniente con el recuerdo de su antiguo amor por la joven Tamara, ahora casada con Morín. «El Conde» -así le conocen sus amigos-, irá descubriendo que el aparente pasado perfecto sobre el que Rafael Morín ha ido labrando su brillante carrera ocultaba ya sus sombras:
Conde, atraviesa el encuadramiento narrativo, con el efecto de una acción que se desarrolla en otra acción, entonces, los acontecimientos que conforman el suceder ficticio y real, se entrecruzan en un narrador intradiegético, que preludia la sensación de tragedia , enigma, y ruptura de actos como ser la elipsis, y la premeditación de adelantarse al futuro para ir uniendo las piezas, como una especie de acto criminalístico, su operación en el rol actancial, es un policía, su conciencia está conformada con una estrategia de periodista, porque el acto de preguntar cuando se emerge en los barrios a bajos de la capital cubana. Similar situación en López, es un periodista, pero asume o se refleja su comportamiento de policía sin serlo dentro de la atmósfera de la novela. También recorre los bajos de los suburbios de San Pedro Sula. Las coincidencias argumentales, donde Giovanni Rodríguez, caracterizado por ser un escritor con sentido crítico y de vastas lecturas, se lanza a un campo minado, de replicar un personaje modelo que aflora en el desgastamiento y en lo trillado, un detective que es eclosión de Roberto Ampuero, y Roberto Bolaño, quizás en las famosas obras clásicas de Agatha Christie hasta Conrad. Podríamos expresar, que los días y los muertos:
“El autor, a través del lenguaje, es capaz de crear una visión de mundo propia, es decir, un universo que significa un conjunto coherente de problemas y respuestas, y su misión es conseguir que dicha visión de mundo sea llevada al extremo y se articule mediante una representación estructura”. (Goldmann, L, 2010, Parraf.4).
En este sentido, podría ser que se crea una propia visión del mundo, sin embargo, en el acto creador, se queda más que en la mimesis, imitar las realidades que se emerge el ciudadano ante el crimen, lleva la lógica de la nota roja y de la intertextualidad periodística, similar al tratamiento que elabora Truman Capote. Con respecto a la línea argumental Roberto Ampuero en la novela “Cita en el azul profundo” expresa ciertas acciones muy similares de las que plantea Giovanni Rodríguez en “Los días y los muertos”:
Delenda est Australopitecus… Con esta frase como única pista, el detective Cayetano Brulé inicia la investigación más extraña a la que se ha enfrentado. Y no porque las pesquisas le lleven desde Valparaíso a Estocolmo, La Habana y Cancún, sino porque su cliente ya está muerto. Antes de que Agustín Lecuona pueda encargarle a Cayetano la investigación, Lecuona es acribillado a balazos ante las narices del detective en el Azul Profundo, un restaurante de Santiago de Chile en el que el cliente recién asesinado le había citado para explicarle para qué le ha contactado. De regreso en su oficina, Cayetano recibe un sobre que contiene un breve mensaje de Lecuona con una única pista y un generoso cheque como adelanto por el trabajo. Así pues, Cayetano se considera contratado, aunque no para el misterioso encargo que no llegó a conocer, sino para encontrar al asesino de su cliente.
A priori , queremos expresar que toda la literatura universal desde tiempos antiguos ha venido traslapando y estructurando indicios de ciencia dentro de la macro estructura de la obra literaria, no solo porque las sociedades primitivas se desprendían de las mitologizaciones, sin embargo, el escritor, en función de su pensar, de su acto creador en potencia, sumerge lo fantástico, salta hacia lo maravilloso, invierte realidades, recrea lo abstracto con lo concreto, aproximándose a las ideas del filósofo Karel Kosik. Homero y Virgilio, inventaron el ¿Caballo de Troya?, sabemos a cabalidad, que esta figura primero fue extraída de la realidad.
Luego pasó por un proceso de recreación estética, ese salto, no se dio al azar, ambos escritores se basaron el proceso de observación como proceso científico a priori. Basado en los argumentos anteriores; la novela “Los días y loes muertos” está plegada de observación como proceso científico. Ahora estamos ante el análisis de tendencia semiológica que abarca lo sociológico y lo filosófico posteriormente, con la figura de “López” como sujeto observador, se conmuta, se extravía, como el antihéroe que se enfrenta al fracaso. En tal sentido, Giovanni extrae la realidad social de SPS, para incrustarla en la estructura literaria, en ese traspaso, dio mano, a los argumentos de la novela policial de Roberto Ampuero y Leonardo Padura, por lo que Conte y Cayetano Brulé, nos predicen el futuro individual y social de los ciudadanos; vienen de la miseria, van hacia la miseria; no solo en el sentido capitalista; sino que cada personaje es la visión social; del fracaso de las instituciones sociales; se traspone el existencialismo de los medios de comunicación y la degradación social en que se emergen los personajes para soslayar las peripecias en las que homicidio, el delito, el amor, los enfrentamientos de poderes se entrecruzan en el manejo preciso de la trama, propio de la novela negra, o policial.
Lo que significa que el escritor Giovanni Rodríguez es un observador, un experimentador , un investigador, no es al azar que surge el discurso ficticio; tamiza, extrae datos, conversa, observa y predice; eso hace que como investigador se desboque en la creación de un relato con tendencia imitativa, ir hacia el futuro; porque en verdad detecta que la microfísica del poder está segregada de pordioseros políticos; o de ricos que se convierten en pordioseros por la explotación de las bandas delictivas que crucifican San Pedo Sula, con el terror de la muerte y de las drogas. A diferencia, de las similitudes argumentales, que nos orientan con precisión a percibir que se trata de una aproximación de intertextualidad argumental. Podría tratarse de una escritura aleatoria o (Cup up) donde desarticula su propia forma de escribir para entrecruzar personajes, ambientes, técnicas y otros componentes, que tiene valor en el discurso narrativo de forma universal. Entonces, Giovanni Rodríguez, extrae de sus lecturas integradas, a los autores antes mencionados. Podríamos leer el siguiente texto sobre argumento:
[4]ARGUMENTUM (Vid.fábula; historia; narración; tópico). En la narratio de la Rhetorica ad Herennium y, alrededor del 400, en las Saturnales de Macrobio, se distinguen tres formas literarias de narración que, aunque regidas por el principio de la verosimilitud, constituyen hechos literarios diversos según su relación con lo real: historia (verdad, hechos verídicos), argumentum (posibilidad, hechos realizables) y fábula (falsedad, hechos imposibles).
Si asumimos una interpretación muy aproximada del texto narrativo, “Los días y los muertos” desde el simbolismo, puede representar a una sociedad en decadencia vertida en el crimen, y esa es la idea que mueve la estructura de la novela policial, el suspense, ir en búsqueda de una tarea, (Propp) el proceso evolutivo de la tarea es investigar quién, cómo , ¿y por qué? mataron a (x) dentro del desarrollo evolutivo, la anagnórisis, la sorpresa de aparecer hechos, acciones, objetos y sujetos de forma sorpresiva, alimenta el proceso modal del personaje desde la actancialidad, lo que nos indica, que Giovanni Rodríguez se basó en un modelo estándar de la estilística de Ampuero y Padura, lo que desvía un grado de autenticidad, más que de una readaptación subliminal tanto del personaje “Detective policial periodístico” en Padura para trasladarlo “Periodístico policial” en Giovanni Rodríguez , esta inversión del texto literario, no refleja innovación, ni aporte, solo alarga la ralentización del relato (expande los hechos) donde inmiscuye situaciones filosóficas y literarias tal como lo hace Padura.
Desde el punto del análisis estructural del relato de Barthes, se conforman en indicios, no hay obviedad, ni elementos obtusos en el asunto de la novela “Los días y los muertos”, por ejemplo, el punto de partida del relato “López” culmina de manera sorpresiva, cuenta dos relatos, el primero aunado por los recuerdos, y el segundo, por la realidad viviente, este doblaje , impulsa a definir un estilo depurado, plástico, difuminado, por el pincelazo de la trama no se permiten las catálisis, ni el relato iterativo, más bien repetitivo, porque cierra los acontecimientos con una plasticidad que podría ser indiscutible, porque la historia podría basarse tal como la trata Padura en “Pasado Perfecto” , donde aparecen las dimensiones “ social-íntimo”, situaciones cotidianas contadas desde un extrañamiento. Según lo plantea Gallardo (2017):
En Los días y los muertos está clara la premisa esbozada por De Santis en torno a la actual narrativa policial latinoamericana cuando subraya que esta no nace con el crimen “sino con la desaparición del crimen, el borramiento del crimen como hecho moral y aun humano, para que quede solo como problema intelectual, como desafío gnoseológico”. Y este problema intelectual, este desafío implícito en el horror, es precisamente el origen de las pesquisas de López, en el momento en que se impone un deseo casi insoportable por saber, por conocer todos los detalles, por encontrar sentido a los muertos y a los días, aunque en este afán se juegue la vida.
Lo común lo vuelve interesante y atractivo. Porque la novela podría desviar en algún momento la apariencia de originalidad, solo la refleja, en su esencia, ecos, voces, la tonalidad y el ritmo que provienen de la novela de Padura “Pasado Perfecto” , entonces la historia como fábula sugiere que el lector cuente la otra historia, después que haya explorado sus códigos, sus nodos, y sus vestigios, porque eso sí; el escritor no deja pistas, el lector debe singularizar su imaginación, por eso radica una que otra novedad de tratar el tema, y de manejar con mucha depuración el lenguaje connotativo. Si la mathesis es el saber del mundo, la ascesis es el saber del sujeto, un saber que implica las cuatro condiciones siguientes:
Desplazamiento del sujeto; valoración de las cosas a partir de su realidad en el interior del cosmos; posibilidad para el sujeto de contemplarse a sí mismo; en fin, transfiguración del modo de ser del sujeto a través del saber.
Lo anterior, es un rasgo del detective Conte, en la novela de Leonardo Padura, y eso es lo que Giovanni Rodríguez fue uno de los componentes que no pudo esquivarse, equiparado a una intertextualidad alegórica y argumental, retomar la historia de otros relatos novelescos, acudir de forma inteligente a las transformaciones del texto, para despistar al lector, su adaptación a las realidades someras de Honduras, mientras que Conte con las realidades de Cuba. Es imprescindible, que podría decirse a grosso modo de coincidencias, retomar ideas, personajes, argumentos y funciones, es en sí, todo un cuadro sospechoso de acto de intertextualidad copista alegórica y ambigua.
II Parte
Porque se trata de plantear el fablaux de narrativas acartonadas pertenecientes a la literatura light , la literatura negra y la literatura realística, donde encontramos códigos muy aproximativos, ya lo expresó [5](Umaña, H, 2002), por lo que las condiciones estilísticas están aseveradas por la desconstrucción del lenguaje, y de las historias universales ampliadas y readaptadas al contexto nacional. Aunque siempre trascienden las fronteras culturales, ya que logra revelarse ante el discurso narrativo que ha predominado en las décadas del siglo XX; entonces lo humano ante la deshumanización aúnan una sinexión geométrica que entrevé una nueva forma de ver y de aprehender el mundo, desconstrucción misma desde el ser, desde el sujeto pensante, desde el dominante al dominado. En otro orden de ideas.
La novela “Los días y los muertos” tiene sus elementos conectores con la novela “pasado Perfecto” de Padura: Ya apenas leía y hasta se había olvidado de los días en que se juró, mirando la foto de aquel Hemingway que resultó ser el ídolo más adorado de su vida, que sería escritor y nada más que escritor y que todo lo demás eran acontecimientos válidos como experiencias vitales. Experiencias vitales. Muertos, suicidas, asesinos, contrabandistas, proxenetas, jinetes, violadores y violados, ladrones, sádicos y retorcidos de todas las especies y categorías, sexos, edades, colores, procedencias sociales y geográficas. Muchísimos hijos de puta. Y huellas, autopsias, levantamientos de terreno, plomos disparados, tijeras, cuchillos, cabillas, pelos y dientes arrancados, caras desfiguradas. Sus experiencias vitales. Y una felicitación al final de cada caso resuelto y una terrible frustración, un asco y una impotencia infinita al final de cada caso congelado sin solución. Diez años revolcándose en las cloacas de la sociedad habían terminado por condicionarle sus reacciones y perspectivas, por descubrirle sólo el lado más amargo y difícil de la vida, y hasta habían conseguido impregnarle en la piel aquel olor a podrido del que ya no se libraría jamás, y lo que era peor, que solo sentía cuando resultaba especialmente agresivo, porque su olfato se había embotado para siempre. Todo perfecto, tan perfecto y agradable como una buena patada en los huevos.
En el texto anterior de la novela “Perfecto Pasado” encontramos “muertos” y “días” como leitmotiv. Al igual que el título de la novela de Giovanni Rodríguez, empecinado en emplear los mismos elementos, se suplen en ser reiterativos, sus mismos críticos, lo ubican como un asiduo lector de Padura.
En cuanto al lenguaje, coloquial, familiar, vulgar, conforman los estratos bajos de la sociedad tanto cubana en Padura, como en “Los días y los muertos” en Rodríguez. Es vital, el punto de flexión en ambas novelas.
Lógicamente, algunos podrían argumentar que la fábula del acto narratorio es densa en “Los días y los muertos”; en sentido contrario, la fábula de la historia que va a traspasar tres relatos: el relato de los personajes, del lenguaje y del tema. Es ahí donde radica el triángulo escaleno de su trivia-argumento-filial de todos los capítulos que se vinculan en el sentido de las sigilaciones de Conte en la novela “Perfecto pasado”. Además, donde se narra los acontecimientos mismos en la que se desarrolló la trama, en segundo lugar, el lenguaje propio del periodismo, la literatura y la novela policial donde se vincula al mundo de la filosofía el mito de Sísifo de Albert Camus, de subir y bajar la roca infinitamente de lunes a viernes, acota Miller entramado en el sentimiento del amor, el misterio, el crimen, una sociedad desquebrajada unificado al rictus existencial.
Tanto en la novela de Padura como en la Giovanni Rodríguez, se revierte la alineación y enajenación en la que se expone el mercado de la conciencia de lo que no se quiere y se puede ver a través del abuso de poder en que el mundo está emergido, donde el ser humano es sometido a la pesadez de una sociedad en degradatio. La cosificación decadente, en una degradación consecuente de valores negativos que se trasmuta a través de diversas técnicas elocutivas desde diálogos acrónicos, hasta acciones aisladas que individualizan al detective en un ser humano más, dentro de las esferas de hechos y acontecimientos, Padura, maneja el enigma, no lo desenhebra al final, sino que en el mismo relato novelesco para anudando y desanudando. La misma estrategia va desarrollando en la catástrofe “Los días y los muertos”, la escritura es valorada en detrimento de la voz de López, y su relación con otros personajes, hiperpersonaje, así es Conde, por eso, los indicios que difieren y hacen constatar las sospechas de un rezago de intertextualidad, (Pastiche), citación, alusión según (Genette, 1978). (CONTINUARÁ)