Por: Juan Carlos Arosemena*
Este mes la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) cumple 132 años de fundada. Su similar peruana, la Cámara de Comercio de Lima (CCL) le lleva un par de años de existencia, puesto que se creó el 20 de abril de 1888. Esta, a su vez, es un año menor que la Cámara de Comercio y la Producción del Callao, principal puerto peruano hasta la actualidad, la cual es la más antigua del Perú. En abril de 1886, se creaba la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Cartagena en España. Estas asociaciones son parte de un fenómeno comercial transcontinental de la segunda mitad del siglo XIX impulsado por los ingleses.
Muchas de estas instituciones son herederas de otras anteriores como la CCL con el Tribunal del Consulado de Lima que estuvo activo desde 1613 a 1887 en el Virreinato del Perú y luego ya en los primeros años de la República. Parte de sus servicios consistía en resolver controversias del tráfico comercial relacionadas al derecho mercantil y marítimo de la época. Hoy es usual que las cámaras continúen gestionando disputas bien arbitrándolas o conciliando a las partes en conflicto, además de resguardar los intereses de sus asociados y de ofrecer otros servicios como dotar a sus miembros de una nutrida red de contactos.
Cabe destacar que, las cámaras muchas veces son consultadas para que brinden opinión en los tratados comerciales. Entre las más importantes consultas que la CCL absolvió en sus tres primeros años de existencia, a petición del primer gobierno del presidente Andrés Avelino Cáceres, figuran el proyecto para la construcción del ferrocarril Lima-Pisco y los textos de los tratados comerciales con Colombia, Ecuador y Bolivia (CCL, 2021). Estas consultas son necesarias y forman parte de la historia económica del Perú.
Este año, el Perú y Honduras celebran el quinto aniversario de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre ambos estados. El reporte del Comercio Bilateral Perú-Honduras del año 2021, elaborado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo con información proveída por la Cancillería peruana, nos muestra una recuperación de poco más del 50 % con respecto al 2020 situándose en US$ 50 millones de dólares, lo que, a su vez, representa un 25% menos de las cifras del 2019 cuando el total de exportaciones e importaciones alcanzó un total de US$ 65 millones de dólares, la cifra comercial histórica más alta.
El citado informe, en uno de sus apartados, detalla los productos peruanos con gran potencial que podrían importarse como el chocolate. A finales de junio de este año, la delegación peruana fue la de mayor éxito entre las participantes al obtener 16 galardones en el II Concurso Internacional de “Chocolates elaborados al origen” en París con una medalla de oro, dos de plata y dos de bronce y 11 diplomas gourmet (Andina, 2022). El 2021, en el International Chocolate Awards, el concurso más importante del sector chocolatero a nivel mundial, la marca peruana Cacaosuyo, con su producto Cuzco 80, se coronó como el mejor del mundo 2020/2021 y fue premiado como campeón de campeones en las categorías chocolate oscuro y chocolate con leche (Andina, 2021).
Por su parte, la importación de textiles hondureños a Perú creció en el último año en 365 %. Como es bien sabido, el sector maquilero es unas de las principales industrias de Honduras. Acorde al Observatorio de Complejidad Económica del Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT, por sus siglas en inglés), el 2020 el principal producto de exportación fueron las camisetas (OCE, 2020). Pese que el Perú cuenta con una respetada industria textil, el consumidor peruano busca productos “bbb” (buenos, bonitos y baratos), por lo que no sorprende que los textiles hondureños se estén ganando un merecido espacio en el competitivo mercado textil peruano.
* Diplomático, filósofo, Lic. en Relaciones Internacionales y Jefe de la Sección Consular de la Embajada del Perú en Honduras.