GOTAS DEL SABER (84)

Juan Ramón Martínez

I
En el año 1842, el gobierno de Honduras, presidido por Francisco Ferrera, inició gestiones ante Roma para el nombramiento del nuevo obispo para la iglesia de Comayagua. Por medio del enviado presbítero Jorge Viteri y Ungo, había propuesto al papa Gregorio XVI, una terna de sacerdotes hondureños en los que se incluyó al presbítero José Trinidad Reyes. Con fecha 1 de septiembre del año citado, el santo padre hizo el nombramiento in pectore en favor del padre Reyes. Para que el nombramiento se hiciera efectivo, era necesario que Honduras enviara a Roma setecientos pesos; pero Ferrera no solo se abstuvo, sino que, además, hizo llegar a Roma la noticia que el padre Reyes había muerto, cosa que era falsa. Por ello es que el mencionado enviado ante Roma Jorge Viteri y Ungo, escribió que el gobierno debía enviar el pago de los setecientos pesos que valían las bulas del nombramiento del nuevo obispo, Francisco de Paula Campoy y Pérez, en ese entonces, cura párroco de la iglesia de Gracias.

II
En 1887, se realizaron en Honduras elecciones para suceder al presidente Luis Bográn. Este lanzó su candidatura para la relección. Y como nunca antes había ocurrido, su candidatura encontró oposición en la candidatura de los liberales que respaldaban a don Céleo Arias. El 17 de agosto de 1887, las casas de habitación de los reconocidos ciudadanos que respaldaban la candidatura de Arias, amanecieron cubiertas las paredes con carteles impresos en los que se injuriaba al líder liberal que retaba al conservador presidente de la República general Luis Bográn. En los carteles que se había colocado la noche anterior, se injuriaba a Arias. Según afirmaron sus simpatizantes, los carteles habían sido colocados por policías y oficiales de alta, solo en las casas de los simpatizantes del doctor Arias, como una estrategia de intimidación. La principal figura de los que apoyaban a Arias, era el doctor Policarpo Bonilla al que Bográn en algún momento pretendió intimar, cosa que no logró. Al final, las elecciones las ganó el gobierno, como era natural. Los resultados electorales fueron los siguientes: Luis Bográn 38,394 votos y Céleo Arias 5,326 votos.

III
No es cierto que el general José Trinidad Cabañas, nunca haya ganado una batalla. Lo que ocurre es que, durante las campañas morazánicas, Cabañas formaba parte de la vanguardia que cumplía la función de engañar al enemigo, por lo que él asumía el papel de distraerlo y fatigarlo, para que al final, Morazán se lanzara sobre el grueso del ejército enemigo, derrotándolo plenamente. Un caso en que Cabañas, se cubrió de gloria, ocurrió el 19 de agosto de 1844, en que, como Jefe de las Tropas establecidas en Choluteca, derrotó a las tropas de Nicaragua que habían invadido al territorio hondureño, en el pretendido propósito de seguir rumbo hacia El Salvador. Nicaragua y El Salvador, habían formado una confederación, en cuya dirección en carácter de Supremo Delegado, se desempañaba Frutos Chamorro. En ese tiempo, desempeñaba la Presidencia de El Salvador Francisco Malespín que había entrado en guerra contra Guatemala. Por ello, la invasión de Honduras se justificaba en el hecho que las tropas nicaragüenses, solo usaban el territorio hondureño como paso para ingresar a El Salvador y darle apoyo a su gobierno. Honduras negó el paso por su territorio, especialmente porque se sabía que Nicaragua había apoyado la facción de Texiguat, levantada en contra del gobierno hondureño. En la acción militar en que Cabañas, derrota a las tropas de Nicaragua, hubo 156 muertos y muchos prisioneros. Se les capturaron a los nicaragüenses un poco más de “200 fusiles, cinco cajas de parque, 1,600 tiros sueltos. 7 cajas de guerra, 136 bayonetas, 300 piedras de chispa, 30 caballos y casi todos los equipajes de los jefes y oficiales”. (Cáceres Lara, 1980, 281)

IV
“El 20 de agosto de 1922, sin que pudiera ocultarse la intervención de los Estados Unidos de América, se firmó en aguas del Golfo de Fonseca y a bordo del crucero estadounidense Tacoma, un pacto entre los gobiernos de Honduras, Nicaragua y El Salvador, para asegurar la paz entre ellos. Gobernaba Honduras el general Rafael López Gutiérrez; en Nicaragua el doctor Diego Manuel Chamorro y en El Salvador don Jorge Meléndez, y las relaciones entre los tres países no eran muy cordiales después del fracaso del último intento unionista (1921). En El Salvador se había sublevado contra el presidente Meléndez, una compañía de cadetes mientras el gobierno de López Gutiérrez apoyaba a los emigrados salvadoreños para que derrotaran al presidente salvadoreño; por la frontera de Nicaragua habían entrado revoltosos que trataban de derrotar al presidente de Honduras y el presidente Meléndez no era muy ajeno a los movimientos rebeldes del general Gregorio Ferrera en el occidente de Honduras contra el gobierno de López Gutiérrez”. (Cáceres Lara, 1980, 282). Las conferencias del Tacoma, bajo el auspicio de Estados Unidos, terminaron con un pacto, de ocho artículos, cuatro de los cuales declaraban vigente el Tratado General de la Cinco Repúblicas suscrito el 20 de diciembre de 1907, “mientras se hacía una revisión y se comprometían a no apoyar las emigraciones de los países signatarios con fines de alterar el orden; el quinto artículo se refería a la preparación, por medio de una conferencia, del advenimiento de la unión centroamericana; el sexto hablaba de una proyectada libertad comercial a favor de los tres países firmantes; el séptimo señalaba el arbitramiento como solución posible de toda controversia y el octavo decía que en el mes de diciembre del mismo año de 1922 se verificaría una Conferencia de Plenipotenciarios de los cinco estados del istmo para tratar de los medios prácticos que condujeran a la unión”. (Cáceres Lara, 282)

V
El 9 de agosto de 1965, el Presidente Constitucional de la República, general Oswaldo López Arellano, por medio de decreto número 9, “Considerando: Que han desaparecido los motivos que originaron la emisión del Decreto número 7, del 29 de julio del año recién pasado (1964), suspendiendo por el término de treinta días las garantías establecidas en los artículos 58, numerales 2, 62, 63, 64, 77, 78, 85, 88, 89 y 93 de la Constitución de la República circunscrita al territorio del Distrito central. Por tanto, en el Consejo de Ministros, DECRETA: Artículo 1°. Restablecer las garantías constitucionales de que se ha hecho referencia, a partir de las 12 am. (12 am) del día de hoy; y artículo 2°. Dar cuenta del presente Decreto al Congreso Nacional, en sus actuales sesiones. Dado en Tegucigalpa, D.C. en el Palacio de Gobierno a los nueve días del mes de agosto de 1965”. (Alexis Gonzales de Oliva, Gobernantes Hondureños, siglos XIX y XX, 97)

VI
El 9 de agosto de 2009, la diputada de Unificación Democrática (UD) denunció al periódico “El Libertador” ante la Fiscalía de los Derechos Humanos del Ministerio Público, “porque a partir de una encuesta pública realizada por este periódico, se ubicó su fotografía en una galería de gente que, por sus declaraciones y actitudes, han apoyado el “golpe de Estado”. Aunque la bancada del Partido Unificación Democrática estableció que sus miembros no irían a las sesiones del Congreso Nacional, Doris Gutiérrez siguió asistiendo mientras sus compañeros han sido reprimidos en las calles, ella fue invitada a las marchas en varias ocasiones ha dicho a este periódico el diputado Marvin Ponce y ella no ha prestado importancia a esta invitación. Derecho a la defensa. En una parte de los pliegos enviados por Doris Gutiérrez el martes 19 de agosto pasado a las oficinas de este periódico dice: “En la publicación mensual del periódico El Libertador (agosto de 2009) en la página 29 se lee: Los rostros del golpe de Estado, serán juzgados por el soberano, donde aparece la fotografía de mi persona en la esquina superior derecha de la página 31 de dicho artículo, lo que implica mi participación en los acontecimientos ocurridos en los acontecimientos del día 28 de junio de 2009 y esto es falso. Esta es una propaganda prohibida por ser una apología de odio hacia mi persona y constituye una incitación a la violencia”. (El Libertador, Tegucigalpa, Honduras, septiembre de 2009)

VII
Por “Acuerdo número 242, Tegucigalpa, D.C. 2 de agosto de 1947. El Presidente de la República, acuerda: Dispensar la publicación de edictos para contraer matrimonio civil, a Ricardo Becerra y Gladis Estrada Thompson, vecinos del Distrito Local de Olanchito, previo entero de 20 lempiras, en la oficina que el Ministerio de Hacienda designe. Comuníquese. Carías A. El subsecretario de Estado Encargado de los despachos de Gobernación Justicia, Sanidad y Beneficio” (La Gaceta, República de Honduras, Tegucigalpa, D.C. agosto de 1948).