En el período reciente, solo el Banco Central de Honduras (BCH) ha mantenido sin modificación su Tasa de Política Monetaria (TPM), entre los retos para contener la inflación, refirió el estudio económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Ante un alza persistente del nivel de los precios internos y menores perspectivas de crecimiento, las autoridades monetarias de la región enfrentan el reto de adoptar políticas que permitan contener las presiones inflacionarias sin profundizar la ralentización de la actividad económica, según la Cepal.
Pese a reconocer el fuerte componente de oferta en la actual dinámica de inflación, los bancos centrales de la región han decidido cambiar la orientación de la política monetaria, pasando de un énfasis en políticas dirigidas a estimular la demanda agregada y promover una recuperación de la oferta, como respuesta a los efectos de la pandemia, a políticas con las que se trata de evitar una desalineación de las expectativas de inflación.
El principal riesgo que este tipo de políticas podrían acarrear es que quizás pueden hacer poco para atenuar las presiones inflacionarias, debido a que estas son principalmente de origen externo (choque de oferta); sin embargo, pueden acentuar la desaceleración de la actividad económica, en especial de la inversión, y constituirse en un riesgo para la estabilidad financiera.
Estas medidas tampoco parecen muy eficaces para anclar las expectativas inflacionarias, dado que en la actualidad estas responden fundamentalmente a la incertidumbre en torno a las tensiones geopolíticas sobre los mercados de bienes primarios, en especial, las energías y los bienes agrícolas.
De igual forma, las expectativas en relación con la inflación dependen de la solución a los persistentes problemas en las cadenas de suministros y al aumento de los costos del transporte internacional.
En cuanto a los efectos cambiarios de segunda vuelta o indirectos, estos dependerán en parte del anclaje de las expectativas de inflación y de la depreciación de las monedas, influida a su vez por la capacidad de las autoridades monetarias de mitigar las variaciones desestabilizantes del tipo de cambio, particularmente aquellas vinculadas al desempeño de los mercados financieros internacionales.

DATOS
La Tasa de Política Monetaria (TPM) señala la postura de política monetaria del BCH, siendo la tasa máxima aceptada para las posturas de compra en las subastas de liquidez dirigidas a las instituciones del sistema financiero nacional y la mínima para las posturas de venta. La TPM a su vez sirve como referencia para las operaciones interbancarias. En este contexto, al evaluar la situación económica nacional e internacional y el balance de riesgos previsibles, el BCH ha determinado continuar realizando una política monetaria activa por medio del retiro de los excedentes de liquidez a través de las operaciones de mercado abierto, manteniendo su Tasa de Política Monetaria en 3.00%; reiterando su compromiso de monitorear la evolución de la inflación y sus determinantes.