Por: Carolina Alduvín
Agosto es el mes en que las organizaciones que integran la Junta Nominadora para magistrados a la CSJ están designando o eligiendo a sus representantes; de los que eligen, casi todos tienen un mecanismo acordado para hacerlo, la sociedad civil es una excepción, en vista de la multiplicidad, heterogeneidad y diversidad de las organizaciones que la componen y dicen representarla, por lo que la Ley Especial de Organización y Funcionamiento de la Junta Nominadora para la Proposición de Candidatos a Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, designa a la Secretaría de Transparencia y Lucha Contra la Corrupción para convocar públicamente, con al menos diez días de anticipación, a una sesión de asamblea de organizaciones de la sociedad civil debidamente registradas.
Resulta contradictorio que el gobierno se tome atribuciones para regular las decisiones del sector, precisamente no gubernamental, vía iniciativa de ley desde el Ejecutivo y promulgación de ley por parte del Legislativo. En vista del vacío en la regulación del sector, se entiende que una dependencia estatal tome las riendas al inicio; sin embargo, en vez de nombrar una comisión reguladora entre las propias OSC, o proponer un reglamento para aplicarse autónomamente entre ellas mismas, se aprueba una ley en la que el gobierno tiene la potestad de controlar el proceso, de manera aparentemente democrática.
Se dice que, existen miles de OSC, muchas de ellas denominadas “de maletín”; o sea, no tienen sede, personal, ni registro legal, otras se dice que fueron creadas con el único y exclusivo fin de saquear las arcas del Estado, otras apenas se registran y dejan de operar y de existir, otras nunca lo hicieron, pero conservan el nombre; algunas más, sustituyen al gobierno en sus funciones en cuanto a atención a la población, otras desafían sus políticas o su agenda oculta. En todo caso, y para mayor control gubernamental, se previó que: excepcionalmente, con evidencia de la ejecución de proyectos y actividades en temas de justicia y derechos humanos durante los últimos tres años, se autorizará la participación de organizaciones no registradas oficialmente o entidades sin personalidad jurídica, podrán votar, pero no postular representantes.
En otras palabras, le dan voto, aunque no estén legales, a probables parciales que no han tenido tiempo, dinero o voluntad para entrar al juego del ente regulador. Cuando la convocatoria oficial aparece, el tiempo legal para registrarse y participar en la asamblea de OSC es demasiado corto como para llenar algunas formalidades y así, dejar fuera a las menos alerta. Las que atienden el llamado, son sometidas a criterios de la propia STLCC; es así que se elimina a una de las grandes meta organizaciones, con el criterio antojadizo de haber manejado fondos públicos en sus proyectos. En la respectiva réplica, se dice que no es cierto el pretexto para dejarlos fuera y tiene mucha lógica, total, mientras se averigua, ya eliminaron a un gran estorbo a sus fines.
De los supuestos miles, se inscribieron menos de un centenar para participar y luego de la conveniente depuración, quedan solo 56, de las cuales se presentan 53, en su mayoría ya de compadre hablado, como se hizo evidente en la respectiva asamblea. Para comenzar, se lanza un explorador, proponiendo que la votación sea secreta -para lo cual, estaban dispuestas unas opacas urnas al fondo del salón- y la contrapropuesta de voto nominal con consignación y lista publicada, gana el nominal. Entonces se propone votar en planilla, barriendo con quienes habían obtenido constancias de solvencia individuales, la aplanadora propone la que lleva un nombre que ya circulaba en redes y medios desde una semana antes, se vota ordenadamente y, oh sorpresa, queda quien estaba pronosticada.
El propio dueño de la fiesta la inaugura diciendo que es el inicio de la creación del Estado de derecho, lo que no dejó de sonar a refundición; observadores nacionales, de países amigos y de organismos internacionales estuvieron ahí dando fe y legitimando el proceso, alcanzaron a ver la maniobra detrás de la convocatoria y las votaciones contrarias a los que se vino abogando en las calles, en los bajos y asientos para el público del Congreso Nacional, en los medios, en las redes y en cuanto comunicado emitieron los que se han manifestado contra la corrupción y contra la partidización de la justicia, todo luce a favor de los liebres y como más de lo mismo.