¿Y las promesas?

Armando Cerrato
Licenciado en Periodismo

A casi cumplirse siete meses de gobierno del denominado socialismo democrático que el Partido Libertad y Refundación (Libre) dice practicar en pro del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, sus ejecutorias se han dedicado a destruir todo lo que en 12 años de gobierno realizó el Partido Nacional, bueno y malo.
Y con el pretexto de que los nacionalistas al dejar el poder por la vía electoral saquearon las arcas del erario nacional, el nuevo régimen se niega a realizar obras de infraestructura y de desarrollo social que insistentemente le exige la sociedad nacional ávida de eliminar la pobreza en que se debate su vida cotidiana.

Sin embargo, los hondureños agrupados en siete etnias y un gran número de criollos y ladinos ven con estupor cómo el pequeño grupo que compone el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial sí recibe a tiempo jugosos salarios mensuales que han llevado a la ejecución presupuestaria de nada menos que de 7,500 millones de dólares de un presupuesto reformulado de 12 mil millones de dólares a 14,700 para el 2022.
Mientras tanto los empleados de la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel), del Ministerio de Trabajo, de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica y personal de Salud Pública, de hospitales, centros de salud, triajes, Instituto Hondureño de Seguridad Social, se han declarado en calamidad económica en su mayoría, con siete meses más el decimocuarto si percibir un centavo y dramáticamente haciendo llamados al gobierno para que sus ejecutivos se pongan la mano en la conciencia y les hagan efectivos el salario ya devengado porque nadie cree en la afirmación gubernamental de que “no hay dinero”.

El “no hay dinero” ha sido el pretexto para muchos desmanes oficiales como el anuncio de que se va a comprar seis helicópteros y dos aviones de guerra mientras se reparan y repotencian las flotas de aviones de combate C-101 españoles, Tucanos brasileños, Araba israelíes, A-37 y F-5 de los Estados Unidos de América y dos flotillas de helicópteros UH1H y Bell 412 y también se está fortaleciendo al Ejército de tierra y la Fuerza Naval, también la Policía Nacional a la que lejos de eliminar alguna de sus unidades se le están agregando otras, como una policía de mesas comunitarias y una policía escolar.

Según el asesor presidencial José Manuel Zelaya Rosales en el país no existen radares como para mantener un escudo aéreo contra el narcotráfico internacional como el que sostenía Juan Orlando Hernández que existía basado en una red de tres radares israelíes que él adquirió junto a un guardacostas artillado y provisto de un helipuerto y otras naves marítimas compradas a Colombia.
“No hay dinero” pero el gobierno sigue recibiendo jugosas entradas por los cobros de la casetas de peaje, la Taza de Seguridad, el Impuesto Sobre la Renta y el Impuesto multiplicador Sobre Ventas, ha mejorado el precio del café, el aceite de palma africana, los mariscos y otros rubros de exportación al tiempo que el precio de los combustibles está a la baja, pero en el país la canasta básica está por las nubes porque al parecer aquí la ley de la gravedad no funciona y todo lo que sube no baja.

El estado calamitoso de la sociedad en general es tan grave que grupos de patronatos y campesinos se han dado a la tarea de invadir tierras y fincas en producción bajo el pretexto, en Choluteca de que se va a construir en 17 mil hectáreas invadidas una ciudad que se va a llamar “Mel1” porque la cadena de invasiones con ciudades “Mel” se extiende incluso a hasta algunas propiedades urbanas de Tegucigalpa como algunos terrenos ubicados en las Lomas del Guijarro.

En el Bajo Aguán la cosa está que arde en el plano agrario pues allá opera una especie de mafia muy bien organizada que recluta campesinos y los traslada en carros de lujo del año Prados y pick ups hasta fincas de palma africana en plena producción, cortan la fruta y se la llevan a vender a procesadoras de aceite, manteca y otros productos derivados de la misma, una vez saqueada una finca pasan a otra y en enfrentamientos con algunos guardias de las mismas ya se registran muertes de ambos bandos, pues los organizadores de las invasiones arman a los grupos con AK-47 y AR-15.

Pedro Barquero, ministro de Desarrollo Económico del gobierno de turno y procedente del sector privado organizado y militante del Partido Salvador de Honduras ha salido al paso de las denuncias de invasiones de tierras y afirma que el gobierno se prepara a emitir decretos para regular el reparto de tierras a los grupos organizados que verdaderamente sean campesinos necesitados de las mismas y la eliminación de los grupos organizados mafiosos que promueven las invasiones.
Barquero explicó que existe una gran cantidad de tierras nacionales ociosas y suficientes para satisfacer las necesidades de miles de hondureños que una vez en posesión de las mismas se dediquen a producir granos básicos, frutas y hortalizas en cantidades suficientes como para satisfacer la necesidad alimentaria hondureña y producir excedentes para la exportación a mercados internacionales.

Barquero sostuvo finalmente que no será invadida la propiedad privada sea de una hectárea, mil hectáreas o más esté cercada o no, en producción o no porque se debe garantizar la integridad de la propiedad privada debidamente titulada e inscrita en los organismos estatales y que se cuenta para la efectiva ejecución de esos decretos protectores con la colaboración eficaz de los militares y la Policía.