Un viejo sueño, cuya construcción duró más que la gran carrera del hombre a quien homenajea, se inauguró el martes.
El Museo Jackie Robinson abrió sus puertas el martes en Manhattan con una ceremonia de gala a la que asistió la viuda del pelotero que rompió la barrera racial en las Grandes Ligas. Estuvieron también dos hijos del exjugador.