El 19 de julio 1998 marca una fecha lamentable e inaudita en el fútbol hondureño, ya que una turba de aficionados del Platense enfurecidos por la actuación del árbitro Vivian Rodríguez le dañaron su vehículo, cuando Marathón venció a Platense 2-1.
Fabricio Pérez puso adelante a los verdes; empató Marco Antonio Mejía, pero los sampedranos ganaron con polémico penal convertido por el brasileño Teodoro Do Santos “Toninho”; pero la gota que rebalsó el vaso fue el árbitro no validó un gol a Platense cuando un tremendo remate remeció el horizontal e ingresando al caer el balón, pero rebotando para afuera