Por: Marcio Enrique Sierra Mejia
El desafío clave que enfrentan los convencionales nacionalistas, en el actual momento político que estamos viviendo en Honduras, es contribuir al cambio del Partido Nacional y no dejarse manipular por los políticos que, pretendan darle continuidad a procesos contraproducentes que lo han afectado históricamente.
Los convencionales, hoy por hoy, tienen la responsabilidad histórica de reestructurar al partido, innovarlo y asegurar que el Comité Central del partido, aplique un nuevo enfoque político de manejo partidarista, con un liderazgo distinto y más inclusivo al que ha tenido el partido en los 12 últimos años.
El papel de los convencionales debe ser ejemplar y acoplado con patrones éticos y morales que contribuyan a ganarle atributos positivos al partido. Realmente contrapuestos, a los patrones corruptivos e ineficientes en los que, lamentablemente, se han visto involucrados los últimos tres gobiernos nacionalistas. Es necesario que el poder político que tiene la asamblea de convencionales, demuestre un talante político contundente, para cambiar la ruta de gobernanza política que han tenido y demostrar que se va por una nueva conducta política en sus gobiernos.
¿Por qué los convencionales no han tenido una función política trascendente y de incidencia política en el proceso de desarrollo del partido nacional? ¿Acaso los convencionales los han convertido en figuras políticas decorativas para uso circunstancial y escogidos intencionalmente para proteger cúpulas de mando político autocráticas y francamente ineficientes? ¿Hasta qué punto la asamblea de convencionales le puede dar un nuevo rumbo y una conciencia política constructiva que anule el continuismo de líderes políticos, que poco o nada hacen por levantar la conciencia política de las bases nacionalistas?
La Convención Nacional del Partido Nacional, es la máxima autoridad del partido nacional y es el órgano deliberativo superior compuesto por quinientos convencionales propietarios con igual número de suplentes, que tienen en sus manos, el poder político para fortalecer el desempeño y el desarrollo ético y moral del partido. Los convencionales deben contar con la información clara y suficiente sobre el desempeño político del partido. Deben recibir capacitación continua para participar en la toma de decisiones políticas de importancia nacional. Su incidencia en la orientación del CCPN debe brillar. No son “marionetas” a los que hay que mantenerlos atados a hilos de cúpulas que los instrumentalizan y los mantienen aquietados.
Los convencionales son la máxima autoridad del partido, y como tales, juegan un papel político crucial para lograr el desarrollo político del partido. Y ahora que el Partido Nacional ha caído en la llanura, dado el desgaste político causado por el mal manejo administrativo y corrupto en que incurrieron ciertas autoridades en 12 años de poder de gobierno, y con la complacencia de las autoridades del Comité Central, su participación es vital para arreglar entuertos cometidos.
Los convencionales son quienes le puede dar confianza a la militancia nacionalista de que se puede cambiar y posibilitar el renacer del partido nacional. Son los convencionales quienes tienen que proponer la ruta para reconquistar el poder de gobierno y asegurar el desarrollo de una democracia ciudadana que: se contraponga a la dictadura socialista que quiere imponer el partido libre.
Los convencionales son los llamados a favorecer los procesos de reconstrucción e innovación que requiere el partido.
En la actual etapa política que estamos viviendo, la relación entre las autoridades del partido (CCPN) y los convencionales debe cambiar, y la misma, tiene que contribuir a generar conciencia política, a fin de eliminar, los “viejos vicios” acontecidos en las tres últimas gestiones gubernamentales que ha tenido Honduras.
Son los convencionales los que deben establecer la ruta política que debe seguir el partido y el cumplimiento de acciones que validen la inclusión de las bases en el desarrollo político de la organización, asimismo, el mandato claro de no sustentar un enfoque político complaciente con una gobernanza basada en el concepto de “Estado botín”, que enriquece a unos pocos y empobrece a muchos.
Con la integración de la comisión de restructuración establecida por el CCPN, se ha dado una señal positiva favorable, para emprender diálogos internos, en la estructura del partido que los convencionales deben apoyar e involucrarse activamente, a fin de lograr la unificación política interna que se necesita. De tal suerte que nadie quede por fuera, ni que los cuestionados controlen el partido, ni que los nuevos liderazgos que surjan hagan lo mismo.
No obstante, de que el método utilizado para conocer el sentir y pensar de las bases no necesariamente es el más adecuado, el enfoque de participación estructurado para escuchar a los ciudadanos nacionalistas, crea “avivamiento” y se da relativamente voz a los que no la tienen, lo que hace brillar la esperanza política a lo interno.