JACALEAPA, El Paraíso. En la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, de este municipio, se realizó la santa eucaristía presidida por monseñor Luis Solé de la diócesis de Trujillo y concelebrada por su eminencia Óscar Andrés Rodríguez, arzobispo de Tegucigalpa, durante la ordenación sacerdotal del presbítero Edwin López Godoy.
El sacramento del orden sacerdotal consiste en la consagración al ministerio del servicio a la Iglesia y a Dios. Esto le exige dedicación plena y libre disposición a Dios.
Uno de los pasos significativos de la ordenación fue cuando le ungieron las manos al candidato a sacerdote con óleo y luego le fueron limpiadas con una toalla de lino blanca llamada “maniturgium”.

El óleo usado sobre las manos del sacerdote es sagrado, bendecido previamente por el obispo, de modo que el “maniturgium” o manutergio, no puede desecharse en la basura.
Aunque sí podría terminar en un cesto de lavandería para ser limpiado, los sacerdotes de la historia tomaron la costumbre de conservar estos paños de lino para presentarlos a sus madres durante su primera misa.
Según una antigua tradición, la madre conserva la toalla en lugar seguro hasta el día de su muerte. Luego, cuando su cuerpo es preparado para el funeral, el manutergio se deposita entre las manos de la madre. Entonces, la tradición piadosa cuenta lo que sucede cuando la madre del sacerdote llega a las nacaradas puertas del cielo.
Cuando llega a las puertas del cielo, es acompañada directamente hasta nuestro Señor. Nuestro Señor le dirá: “Te he dado vida. ¿Qué me has dado tú?”. Ella entregará el “manutergio” para luego responder: “Te he dado a mi hijo como sacerdote”. Y con ello Jesús le concede la entrada en el paraíso. (Celenia Rodríguez)





