Por: Jairo Núñez
A finales de abril de 2022 se presentó en el Congreso de los Estados Unidos la propuesta de ley H.R. 7579 con el objetivo de disminuir la dependencia de la manufactura de la República de China y reducir la migración debido a la pérdida de oportunidades económicas en la región. Este proyecto que fue parte de la agenda del expresidente Trump, pensado inicialmente solo para la Unión Americana, es ahora apoyado por el presidente demócrata de turno. Estados Unidos está pensando en reubicar parte de su inversión extranjera en China a países cercanos. Si este proyecto de ley avanza significaría un potencial impulso para el futuro de Latinoamérica y en particular para nosotros en Honduras, si lo sabemos aprovechar.
Nearshoring significa acercar la producción a los mer-cados finales. Si bien es cierto que la globalización trajo consigo la especialización económica por regiones y unas cadenas de suministros cada vez más sofisticadas, el cierre de fábricas y puertos por la pandemia ha puesto en evidencia la fragilidad de estas cadenas de suminis-tros tan lejanas. Los costos de transporte marítimo se han incrementado en 5 o 6 veces más en los últimos dos años. También con la actual guerra en Rusia y Ucrania, dos de los principales proveedores de alimentos y fertili-zantes del mundo, han dejado de suministrar; el miedo a una crisis alimentaria ha llevado a más de 20 países a prohibir la exportación de alimentos.
Los congresistas estadounidenses pretenden incluso apoyar con capital a las empresas de su país para que trasladen su producción desde China a América Latina. Ellos están seguros de las enormes ventajas que traería este proyecto de Nearshoring: 1. provocaría que Estados Unidos tenga menor dependencia de la manufactura china y ganaría mayor influencia en la región. 2. genera-ría mayor empleo y crecimiento económico en los países latinoamericanos; y 3. como consecuencia de lo anterior, disminuiría el flujo migratorio hacia el país del norte. Ya el gobierno estadounidense está revisando las cadenas de abastecimiento de baterías eléctricas, semiconducto-res, agricultura, productos farmacéuticos y muchos otros rubros en los cuales hay potencial en la región latinoa-mericana.
Habría oportunidades para todos los países de América Latina. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, el Nearshoring agregaría alrededor de 78,000 millo-nes de dólares anuales en exportaciones de América La-tina y el Caribe si la región logra captar por lo menos el 10% de las importaciones de los 10 principales produc-tos que actualmente Estados Unidos trae de China. Sin embargo, las mejores oportunidades están para México, Brasil, Colombia y Argentina, debido a su infraestructura ya desarrollada para captar la producción y naturalmente a su tamaño territorial y poblacional. A su vez, el BID arroja un dato curioso: una reciente alianza entre Costa Rica, Panamá y República Dominicana, juntos, son aho-ra el tercer exportador más grande de la región hacia Estados Unidos.
Redireccionar la manufactura no es tan sencillo. El reto más grande que se tiene con el proyecto Nearshoring es la logística. Hasta hace unos años el flete marítimo era mucho más barato de China a Estados Unidos que de cualquier país de América Latina. Con esto debemos también revisar las variables más importantes para la producción, como ser la falta de infraestructura, la inse-guridad jurídica, la inestabilidad política y la disponibili-dad de mano de obra cualificada (que gran parte ya ha emigrado a Estados Unidos u otros países). A pesar de lo anterior, se le agregaría una cuarta ventaja para el proyecto Nearshoring: el costo de oportunidad de la pro-ducción más cercana.
El costo de oportunidad significa que, si bien es cierto la mano de obra en la región sería más cara que la china, ya la pandemia dejó en evidencia que el riesgo de dejar de suministrar productos resulta a su vez más costoso para Estados Unidos que pagar un precio levemente mayor por una producción sostenida que puede ser más pro-ductiva y por lo tanto más económica con el pasar del tiempo. Tenemos el potencial, solo está de enfocarse en ello. Nos hemos estado preparando por décadas para esta oportunidad. ¿La sabremos aprovechar? ¿O nos enfocaremos en otros temas sin relevancia para la eco-nomía nacional?
¿Está nuestro gobierno viendo esto? Aunque lo vean, parece que hay temas más importantes para el gobierno actual como crear una nueva Constitución, que, aunque nadie sabe qué artículos son los que se deben cambiar y para qué, la moda de la constituyente es lo importante. También el de celebrar y hacer tributo a sus héroes y “mártires”, cuestiones que solamente avivan la desespe-ranza y hacen crecer el resentimiento en un país dividi-do, que necesita oportunidades de empleo reales y no estar llenando de paracaidistas las instituciones del Es-tado, cuestión que solo hace incrementar los impuestos y aleja la inversión extranjera. Si realmente quieren hacer conciencia, pongámonos manos a la obra a conseguir estas inversiones, que el capitalismo es el único sistema que puede sacar de la pobreza a las personas, si se bus-can las oportunidades y hoy se nos está abriendo una puerta única, sin precedentes.
*Jairo Núñez es Doctor en Ciencias Económicas, Más-ter en Administración de Empresas y en Ciencias Políti-cas.