José María Leiva Leiva
El cine y la televisión están plagados de relatos en los que los seres humanos se enfrentan a amenazas animales. Veamos este par de ejemplos. En 1997, Gore Verbinski (“Piratas del Caribe”), nos sorprendió gratamente con una formidable comedia familiar, “Mousehunt”, conocida en Hispanoamérica como “Un ratoncito Duro de cazar”, que narra la historia de un pequeño roedor que vive apaciblemente en una vetusta mansión en ruinas que acaban de heredar dos hermanos dispares en carácter y aspiraciones, Lars y Ernie Smuntz, regiamente interpretados por Lee Evans y Ethan Lane, respectivamente.
Ambos, que han caído en la lipidia, ven la oportunidad de vender este inmueble en millones de dólares al saber de su valor arquitectónico, y es ahí cuando entra en acción el diablillo protagonista de esta cinta, que se las arreglará primero para defender su propia integridad, así como su hogar de los que él considera son “intrusos”. “Un ratoncito duro de cazar”, resulta una comedia entretenida, con un guión inteligente y dinámico repleto de situaciones divertidas que no dejan indiferente a nadie.
Ello incluye las geniales ocurrencias que los hermanos tienen para liquidar al inoportuno ratoncito, aunque todo les sale de la patada, como, por ejemplo, la contratación de un exterminador, el siempre extraordinario Christopher Walken que tiene un cameo escatológico, memorable e inesperado. O bien, cuando los herederos compran a “catzilla”, un gato asesino que sigue al ratón por toda la casa, y que este ingeniosamente humilla. Sin restar mérito a la escena de las ratoneras que ponen en el piso de la sala-comedor, las que terminan por atraparlos a ellos.

Asimismo, Verbinski, cuyo mayor mérito es no ponerle trabas a la fantasía y diversión, nos regala otros momentos hilarantes como la estrepitosa caída de los Smuntz en la bañera por las escaleras hasta llegar al lago, y la calamitosa escena en el remate de la mansión. Hasta llegar a su final feliz como los cuentos de hadas, con el ratón sacando de la ruina a los dos hermanos convirtiendo la fábrica de cuerda que también habían heredado de su difunto padre, en una exitosa fábrica de queso.
Hoy en día, Netflix se apunta a esta agenda, y de la mano del director David Kerr (“Johnny English 3.0”) nos presenta la serie cómica “Hombre vs abeja”, protagonizada por Rowan Atkinson (“Mr. Bean”), que en el papel del torpe Trevor Bingley, por fin encuentra trabajo como cuidador de casas en Housesitters Deluxe, teniendo como primera asignación el vigilar una moderna y costosa mansión minimalista propiedad de Nina y Christian Kolstad-Bergenbatten (Jing Lusi y Julian Rhind-Tutt) que Trevor cuidará por una semana, incluyendo sus obras de arte, sus coches de colección y su perrita Cupcake. Apuesta donde Atkinson, “pone en práctica su particular estilo de comedia, donde son claves el humor físico y la capacidad de usar su cara, más que su voz, para conseguir sonrisas”. https://finde.latercera.com/. Lya Rosén

“Pero el novato cuidador no llega solo a su trabajo, ya que también ingresa a la casa una inteligente abeja -la coprotagonista del relato- que poco a poco lo irá sumiendo en la desesperación y la obsesión. Con situaciones que pondrán en jaque la propiedad y la salud mental de Trevor, que, como le hace notar su ex esposa, ya tuvo de “enemigos” a un carro de supermercado y una trituradora de papeles”.
“Con lo que no es extraño que ahora una abeja sea su antagonista y detonante de complicados hechos, como cuando Cupcake ingresa a la biblioteca donde se expone un irremplazable libro antiguo. A lo que se sumará la destrucción por parte de Trevor de una pintura de Mondrian y un móvil de Kandinsky, y su encuentro con unos ladrones, en medio de una espiral de torpeza y fijación”. Concluye Lya Rosén.

Desde su inicio, en la vista del tribunal que condena a tres años de reclusión a Trevor, por los desastres millonarios ocasionados en la mansión, la serie expone su tono y fin, incluyendo la presencia del factor emocional, cuando Trevor intenta ofrecer a su hija unas vacaciones prometidas. Y sólo se excluye el inesperado final, cuando “aquel hombre idiota, de pronto, recupera algo del sentido común y se salva a sí mismo al desmontar una red de corrupción. Sí, así de extraña puede ser Hombre vs. Abeja, que cuenta cómo un ser no puede ser capaz de deshacerse de una abeja y, a su vez, esa misma persona puede cortar la dinámica delictiva de otro”. https://hipertextual.com/. Nolan Rada Galindo.
“Hombre vs abeja está dirigida a los que disfrutan del humor sencillo, honesto y ridículo. Va pensado para los que no requieren diálogos ni líneas complejas para entretener. Aquí estamos ante un humor de situación, donde el protagonista toma decisiones que solo empeoran el problema. Las consecuencias y el caos que generan rayan en niveles brutales. https://hiramnoriega.com/. Carlos Domínguez.
