Blanca Izaguirre es la defensora de los derechos de los hondureños, pero en estos momentos, admite, se siente más vulnerable que cualquiera de ellos: sin presupuesto suficiente y con una campaña permanente orquestada, desde el Congreso Nacional, por quitarla del puesto, por el solo hecho de su afinidad política. En esta entrevista, la funcionaria enciende las alarmas por los migrantes, el repunte de la violencia contra la mujer, la inseguridad ciudadana y el acoso sistemático contra los defensores de derechos humanos, periodistas y abogados. Comienza platicando de su lado familiar, revelando algunos secretos de su padre, el popular periodista de la radiodifusión nacional, José Danilo “Tito Tito” Izaguirre.
–Dice su papá que tiene 13 hijos, ¿o son más?
Yo espero que seamos 13, mi hermanito es el último, es lo que a mí me consta. (Se ríe).
–¿Cómo es su relación con su papá?
Soy su consentida y la que más se parece físicamente y a su carácter.
–¿Hasta lo impulsivo?
Igual, he tratado de cambiar, porque ser tan impulsivo no resuelve muchas cosas.
–¿Por qué derecho y no periodismo?
Desde chiquita, yo miraba a una de mis primas que es abogada y quería ser como ella, aunque tengo pendiente estudiar periodismo, no lo descarto.
–¿Usted escucha los noticieros de su papá?
Soy “fans” de él, más en la radio que en la tele.
–¿Se lleva bien con todos sus hermanos?
Muy bien, además de hermanos, somos amigos, soy la que siempre está buscando el espacio para reunirnos, aparto una “huaca” de mi salario para compartir con ellos y mis sobrinos.
–¿Dónde trabajó antes?
Mi primer trabajo fue en el kínder “Roberto Acosta” del Hato de Enmedio, como maestra de inglés, soy una profesora frustrada, después en la Corte Suprema de Justicia y por último, en el Ministerio de Gobernación.
–¿Qué hacía?
Entré a la Corte de 17 años, fui escribiente de lo Contencioso Administrativo, después pasé a la Corte Primera de Apelaciones y, por último, en la Sala Laboral con los magistrados. En Gobernación trabajé todo el tema de derechos humanos, hasta llegar a comisionada para la prevención de torturas y tratos crueles en el país, un tema que lo manejo al dedillo.
–¿Estos trabajos los consiguió con una llamada de su papá?
Mire, se lo digo con propiedad, él nunca ha intervenido en nada de mis trabajos.
–¿Casada?
Sí, reincidente.
–¿Quién la postuló como comisionada de DD. HH.?
Yo sola, presenté mi CV y mi trayectoria con más de 20 años en el tema. No le dije a nadie por si no quedaba. Al final, me eligieron por 66 votos de las 9 bancadas.
–¿Por qué se opusieron los demás?
Es que decían que no hubo audiencias públicas como el anterior comisionado, pero la verdad que, desafortunadamente, no hay procedimientos claros establecidos para la elección del comisionado, además, fue en plena pandemia y el Congreso no estaba sesionando.
–El presidente del Congreso actual no la reconoce, ¿le incomoda?
No, estamos iguales, porque yo tampoco lo reconozco. Otros dicen que ni soy abogada, es una campaña permanente, pero la legitimidad me la he ido ganando con posicionamientos independientes.
–¿Cuáles?
Bueno, el Congreso anterior quería del comisionado un pronunciamiento inmediato sobre la prohibición absoluta del aborto y si bien es cierto que el derecho a la vida es un bien jurídico relevante, ya Naciones Unidas establece cuándo procede una interrupción del embarazo.
—¿Era cierto o era rumor que este Congreso la quería quitar?
No era rumor, de hecho, ya tenían al sustituto, tuve que ir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a audiencia y pedir apoyo a la Federación Americana de Comisionados de Derechos Humanos, de la que soy vicepresidenta.

–¿Quién estaba detrás pidiendo su cabeza?
Redondo y algunos diputados de Libre. No quiero parecer niña malcriada, pero al Conadeh no lo toman en cuenta para nada. Redondo dice que estoy ilegal, se refiere a mí como “esa niña”.
–¿Por qué?
Porque soy nacionalista, lo que es permitido porque todos tenemos derecho a nuestra afinidad partidaria, lo que no podemos permitir es que esa militancia prime sobre los deberes de los funcionarios públicos.
–¿Y para usted cómo está Redondo?
Pues, creo que si nos ponemos a contar votos, estoy mejor yo.
—¿A favor del aborto?
Sí, cuando hay casos justificados, pero es mi opinión personal.
–¿Cómo valora su desempeño hasta ahora?
Creo que se ha hecho un buen trabajo, yo le puedo decir con propiedad si me fuera mañana de aquí, me voy satisfecha. Les he mandado el informe anual al Congreso, pero ni siquiera me han querido recibir.
–¿Cómo está con el presupuesto?
Arañando, nos habían dado 44 millones más el año pasado, pero en la reformulación, los quitaron, nos dejaron con 83 millones. Parece que quieren que la paralela a la institución sea la Secretaría de Derechos Humanos, que está usurpando funciones.
¿Siguen los ataques contra usted?
Sigue, hoy menos, pero en su momento estuvieron a la orden del día diciéndome “te vamos a quitar”. De todo esto tiene conocimiento la CIDH y por eso emplazó al gobierno y todavía está esperando respuesta.
–-¿Cómo estamos en derechos humanos, actualmente?
Alarmante, hay tres temas importantes que les debemos poner atención: la situación de los migrantes que van de tránsito, el desplazamiento forzado interno y el nivel de violencia, especialmente, contra defensores de derechos humanos, periodistas, abogados, que están siendo penalizados y criminalizados.
–¿Denuncias internacionales?
Sí y sentencias de la CIDH con recomendaciones que el Estado debe asumir, pero ahora se está hablando también a nivel internacional, que la responsabilidad es de sus titulares, a quienes se les debe deducir la responsabilidad.
—¿Cómo mira el tema de la comunidad LGTBI?
Vulnerables, no se trata de impulsar sino de reconocer el derecho que tienen las personas, tampoco puede ser tratado diferente por su orientación sexual, ni condenarlos por eso.
¿Y ese anuncio de la radio nacional promoviendo el homosexualismo?
Mire, no nos hagamos los tontos, aquí el tema es cultural y religioso, el anuncio estaba correcto porque una cosa es sensibilizar y otra es promover, no sé si era correcto que fueran niñas.
–-¿Aceptar el matrimonio gay?
Estamos hablando de inclusión y de que todos somos iguales ante la ley y lo que usted hace en su intimidad es un problema de cada quien.
–Como parte de la Junta Nominadora de la nueva CSJ, ¿está preparada para integrarla?
Yo no voy a desprestigiar mi trayectoria ni mi nombre, deseo un proceso transparente con los perfiles idóneos, independientemente del partido al que pertenezcan para que la justicia se imparta de forma equitativa.
–Los dirigentes nacionalistas están denunciando una “masacre” laboral para la gente de su partido, ¿qué sabe?
Mire, nosotros les apoyamos, levantamos el acta y en realidad lo que les sirve de acompañamiento en el expediente, muchos han sido con violencia, estamos hablando de empleados y exfuncionarios despedidos solo por ser nacionalistas.
–¿Qué sugiere?
Que haya un debido proceso porque de lo contrario, si son 1,800 despidos, serán 1,800 demandas que van a venir a pagar los gobiernos en 5 años.
–¿Qué le parece esa amnistía para los presos políticos?
Pues, mire, estamos esperando que hagan las reformas, iba a trabajar en unas recomendaciones para darle en realidad un enfoque de derechos humanos y no ese tinte político partidario de solo para mis amigos.
–¿Hay presos políticos?
No le puedo decir porque no nos han tomado en cuenta para elaborar esa información.
–¿Y equidad de género en política?
No, porque en las primarias cumplen la ley, pero en las generales dejan a las mujeres de suplente o las quitan. En lo personal, nunca en mi vida me había sentido tan vulnerable como ahora.
–¿Cómo están los centros penitenciaros?
Mal, hacinamiento, sin atención médica, no hay programas ni proyectos para la reinserción social, lastimosamente, las cárceles son diseñadas para los hombres.
–¿Se sigue torturando como en los 80?
Claro, los aislamientos, no pueden ver la luz, les cortan las visitas familiares y conyugales y su comida, esos son tratos crueles e inhumanos.
Y a las familiares de las víctimas, ¿qué les dice?
Para eso hay un proceso penal, o sea, si Pedro mata a Juan hay un proceso penal para que Pedro cumpla una sentencia en un centro penitenciario adecuado, yo no estoy diciendo que le den una habitación del Intercontinental, pero por lo menos adecuada con alimentación balanceada y la comunicación con sus familiares.
Ella es…
Blanca Sarahí Izaguirre Lozano nació en 1984 en Tegucigalpa. Hizo estudios primarios y secundarios en la Elvel School y se graduó de abogada en la UTH. Ha laborado por casi 20 años en el gobierno en temas de derechos humanos y actualmente es vicepresidenta de la Federación Americana de Comisionados de Derechos Humanos y Comisionada Nacional de Derechos Humanos de Honduras.
