Por dentro, el tráiler en que viajaban los migrantes fallecidos en los alrededores de San Antonio, Texas, es completamente oscuro y en un día caliente se pueden alcanzar hasta los 71 grados centígrados, según testigos que han usado ese medio de transporte para cruzar la frontera entre Estados Unidos y México.
“El calor es insoportable, pero hay que llenarse de valor consciente que tienes una travesía incierta”, dijo a medios locales de San Antonio, Baudilio Cuevas, un venezolano que cruzó la frontera en un tráiler similar. “Veníamos sentados, con las piernas encogidas, uno tras de otros, no te puedes mover, fueron más de 12 horas a pesar que dijeron que solo eran seis”, relató.
Por fuera, estos camiones miden unos 16 metros de largo y 2.5 metros de alto con capacidad para 45 mil libras de carga. Normalmente, llevan mercadería no perecedera, sin agua ni ventilación.

Están diseñados para transportar mercancía, no personas, pero los carteles de la droga, que también controlan el tráfico humano, los están usando en estos corredores de la muerte a lo largo de la franja fronteriza entre Estados Unidos y México.
El trayecto donde sucedió la tragedia es conocido como el “corredor de la muerte” y considerado por las autoridades como el más mortífero de la frontera, ya que hay pocos controles de camiones por falta de recursos.
Las autoridades han confirmado que el conductor a cargo del tráiler de la muerte burló varias garitas (puntos de revisión).