Por: Edgardo Rodríguez*
Al acercarnos a los casi seis meses del gobierno del Partido Libre y su aliado el PSH, son evidentes varias cosas. Que están realizando un desastroso manejo de los ingentes asuntos del país, especialmente porque no tienen un plan de reactivación de la economía y generación rápida de empleos dignos; tampoco cuentan con una estrategia para contener la creciente delincuencia y narcotráfico, que día a día llena de sangre y luto a las familias hondureñas. Dentro de sus prioridades aun no aparece el rescate y dignificación de la salud, ni la educación pública del país, que sigue igual o peor que antes. Las dos principales alcaldías que ganó Libre, Tegucigalpa y San Pedro Sula, aun no se dejan sentir sus autoridades. En sus acciones de estos meses, hacen pensar, que llegaron a tomar venganza de todos aquellos que identifican como sus “enemigos”. No parece que son gobierno, sus medidas y discursos son de campaña electoral. Hay altos funcionarios, como Luis Redondo, Jari Dixon, Luis Javier Santos y Milton “el perro” Benítez, que encabezan una peligrosa campaña de odio y persecución, que le está haciendo mucho daño a la imagen de la administración de Xiomara Castro Sarmiento, debe frenarlos, o dará a entender que ella los avala.
Convirtieron la memoria del 28 de junio en una avalancha de odio, resentimiento y amenazas, que se aparta de las formas de un buen gobierno democrático, tolerante y de reconciliación. Libre, luce como un partido que desde el poder quiere la revancha del pasado. Los millonarios gastos de esa celebración del aniversario de los hechos del 2009, es propia de un gobierno con unas pujantes finanzas, de arcas llenas, no la de un país “quebrado”, como reiteradamente afirman que quedó. El derroche de traer al país a personajes de la izquierda latinoamericana, para decirles qué hacer y con todos los gastos pagados, contrasta con el hambre y desempleo que golpea al pueblo, con el desabastecimiento de hospitales, con los niños en el piso a la intemperie recibiendo clases, el pueblo observa, sus francachelas revolucionarias.
Ante este panorama político, que está más que claro cuál es su esencia y su rumbo, la pregunta es ¿vamos a quedarnos de brazos cruzados? Solo observando como dividen más el país y que prometieron reconstruir de la “narcodictadura”. No creo, porque veo y escucho por todas partes ciudadanos honrados, patriotas, no partidistas, preocupados por la pobreza y miseria que crece y la ingobernabilidad como moneda diaria. Aumenta la cantidad de jóvenes profesionales que se lanzan a la aventura de la migración irregular al norte y que desgraciadamente mueren en ese peligroso intento. Pero a los demócratas les cuesta iniciar sus luchas, lo mismo sucedió el 2009, que apenas a dos semanas del 28 de junio, se organizaron y fundaron la icónica e histórica Unión Cívica Democrática (UCD). En aquellos años se advirtió que la amenaza de la ideología totalitaria seguiría viva y activa, no se hizo caso a las advertencias, los demócratas se relajaron, se dispersaron y se olvidaron de continuar la lucha por crear conciencia cívica, después se cayó en manos de un sector de la derecha corrupta, que le “pavimentó” el camino al regreso de Libre al poder.
Hoy, las condiciones son muy distintas al 2009, ninguno de los bandos puede ni debe, repetir esos traumáticos acontecimientos. No solo los que estaban con “Mel” sufrieron, también los que lo adversaban sintieron los efectos, hubo muertos o mutilados del otro lado, destrucción de sus bienes, ataques y persecución personal, que aún se mantiene desde la intolerancia de izquierda. Lo que sí se debe repetir es la organización, concientización y movilización de los millones de hondureños que quieren vivir en paz, en democracia, en libertad, sin injerencias de ideologías que nos dividen y confrontan, ya basta de tanto odio y resentimiento. A estas tempranas horas del gobierno de Libre, en tan poco tiempo, ya existe un porcentaje de sus votantes que están arrepentidos, lo dicen a voz en cuello, a ellos se suman todos los de distintos partidos que no votaron por su fórmula y los que se abstuvieron, juntos son la enorme mayoría del pueblo de Honduras.
Señalaba un pensador clásico, que de nada sirve que las condiciones objetivas estén dadas, que exista pobreza y mal gobierno, si las subjetivas aun no maduran. Por condiciones subjetivas, se refería a la conciencia de las personas que las cosas están mal y que hay que crear la organización que canalice ese descontento. Ese es el paso que se debe tomar en el país, lo más pronto posible. La orden del día es crear una organización ciudadana amplia, que reúna a los verdaderos demócratas, sin banderas políticas, gente honesta, de toda la nación, que defienda los derechos de todos a vivir en paz, que exija a las autoridades gobernantes que se dediquen a resolver los problemas, a enfrentar los males que nos aquejan y dejar de culpar a los que ya no están. Hay que tener claro que las soluciones no vendrán de los empresarios, en 2009 fueron los últimos en reaccionar; olvidémonos de las Fuerzas Armadas o de la Embajada Americana. Esta tarea es de la gente común, con conciencia patriótica y democrática.
*Politólogo y Periodista