Aída Reyes, gerente general: “Banasupro fue saqueado, pero lo vamos a levantar”

Aída Reyes acaba de recibir una “papa” caliente. Deudas con los proveedores, locales desabastecidos y cerrados y ni siquiera un sistema contable para rastrear las cuentas de sus antecesores. “Esto es un desastre”, dice en una oficina que tampoco tiene la dignidad de su cargo. Con todo, es muy optimista en sacar a flote una institución que nació hace 42 años para vender la canasta básica más barata, pero que ahora no tiene ni para un huevo. Su única esperanza es que la Presidenta Xiomara Castro le eche la mano y así confía que será. Ganas no le faltan, ni valor. Después de todo, ya fue diputada por dos períodos y sabe cómo funciona la política en Honduras. Además, es una experta en negocios, de eso vive y por eso dejó el periodismo. Por aquí inicia la entrevista.

–Fuera de la política, ¿a qué se dedica?
Me he dedicado al comercio toda la vida, aunque estudié periodismo de la generación de Renato Álvarez, Neida Sandoval, Mauro Orellana y otros amigos periodistas con quienes conservo buena amistad desde entonces.

–¿Ejerció el periodismo?
Al principio hice mis pinitos en la revista de Delia Mejía pero la verdad, como le decía, preferí los negocios, porque el periodismo no es bien pagado, a pesar de ser una carrera muy noble y de gran labor social.

–¿De dónde saca la vena política?
Mi papá fue alcalde por 3 períodos por el Partido Liberal de San José del Potrero y mi hermana mayor, Gloria Reyes, también fue alcaldesa. Después se trasladó a vivir a Sulaco cuando éramos niños dejando un gran legado en San José del Potrero, comenzando por la escuela más grande, él la construyó con sus propios recursos y no dejó que le pusieran su nombre, se llamaba Juan Reyes. Un hombre honrado, trabajador, a pesar que solo pasó sexto grado.

–¿Cómo hicieron para estudiar en Tegucigalpa?
Precisamente, mi papá siempre luchó porque nosotros estudiáramos y hasta en avioneta privada nos mandaba a Tegucigalpa, pero en vacaciones nos ponía a trabajar en sus negocios.

–¿Siempre le gustó la política?
La verdad solo ayudaba en trabajo político, yo no estaba tan convencida de los partidos tradicionales, pero Libre me pareció un proyecto político diferente.

–¿Fue complicado ganar la diputación de Yoro?
Bastante, soy de un pueblo de apenas 11,000 electores y me tocó competir contra figuras liberales y nacionalistas de Yoro, El Progreso y Olanchito, pero a mí me encantan los retos complicados.

–¿Hizo tratos con Micheletti?
No, para nada, soy una mujer de principios y convicciones, iba en quinta posición y salí en la primera. Me gusta mucho la proyección social y creo que tengo un don más: Puerta que toco, puerta que se abre.

–¿Lo conoce?
Claro, fue un líder del Partido Liberal, eso no se desconoce, pero yo no estuve de acuerdo con el golpe de Estado, no era posible que nuestro propio partido le diera golpe de Estado a un presidente de nuestro partido.

–¿Cómo se lleva con los nacionalistas?
Bien, soy una mujer abierta, no soy sectaria, tengo amigos en todos los partidos y en todos lados, no tengo por qué juzgar a nadie, cada quien responde por sus actos, yo tuve mis posturas en el Congreso a favor de los proyectos buenos, no importaba si lo presentaba un nacionalista o un liberal, para mí no existe el radicalismo o solo porque es nacionalista hay que matarlo, eso no lo comparto.

–¿Quién la buscó de candidata a diputada?
Bueno, a mí me buscaron como de relleno, por casualidad, tres meses antes de una elección interna, por la cuestión de la paridad, pero yo soy seria, me puse a trabajar porque no iba participar solo para aparecer en una pepeleta o para perder.

–¿Se gasta en política?
Claro, se gasta, hay mucha exigencia, Libre empezó como un voluntariado, pero es bien difícil que yo le diga a un líder que vaya a un barrio a organizarme un colectivo si yo no le voy a dar ni siquiera para que compre una Coca Cola y le compre el paquetito de galletitas a la gente.

–¿Aceptó bolsas solidarias para repartir?
No, todo lo que hice fue con mis recursos, hasta un equipo de fútbol fundé para mi pueblo que se llama AIRE (Aída Reyes) y sigue en la Segunda División.

–¿Sus logros como diputada?
Cualquier cantidad de iniciativas, incluyendo la nueva Ley Electoral, especialmente, la propuesta para que los diputados se elijan por planilla integrada y separada y no de dedo, como antes, igualmente, propuse que se pagara por cada voto y no proporcional.

–¿Por qué no salió electa para este período?
Sucedieron tantas situaciones, eran nueve corrientes, soy la coordinadora de la corriente “28 de Junio” y nos echaron la vaca en las elecciones internas con una alianza de las otras corrientes.

–¿Quiénes?
Bartolo Fuentes fue uno de ellos, anduvo enamorando a mucha gente y dirigentes de mi movimiento.

–¿Le dolió perder la diputación?
Para nada, soy una mujer con convicciones, temerosa de Dios, fue una sorpresa para la gente que no sabe la historia de lo que pasó, pero Dios tiene algo mejor para mí.

–¿Lo va intentar de nuevo?
Depende, es muy prematuro tomar una decisión.

–¿Qué le dice a la militancia?
La situación está difícil, el gobierno no ha cumplido ni 60 días, entiendo que la gente esté desesperada, fueron 12 años en las calles, no hay empleo, siguen las migraciones, pero deben comprender que nos heredaron una crisis terrible.

–¿Cómo halló esta institución?
Saqueada, por el suelo, un desastre, como las demás instituciones. Da pesar porque es una institución noble, creada hace 42 años para ayudarle al pueblo.

–¿Qué tanto es el desastre?
Los centros de ventas vacíos a nivel nacional, pedí que vinieran los del TSC y el Ministerio Público para que sean ellos los que digan qué pasó en estos 12 años, especialmente estos últimos cuatro años, cuando emplearon activistas, inyectaron 400 millones para hacer bolsas solidarias y no les interesó inyectarle a los centros de venta. Cuatro días antes de irse, sacaron cuatro millones para pagar prestaciones.

–¿Despidos?
Más de 100 activistas he tenido que despedir porque nadie los conoció, nunca vinieron a marcar, ganaban 15 mil lempiras, más o menos un millón y medio de lempiras menos en la planilla de abril.

–¿Cuántos ha contratado usted?
Como 7 u 8 personas.

–¿Va cancelar la Feria del Lempirita?
No, la vamos a seguir impulsando, posiblemente con otro nombre, Feria de la Solidaridad o Feria del Pueblo, porque es muy barata, yo mismo compro aquí los viernes. Tenemos que apoyar a nuestros productores.

–¿Qué va a hacer con los centros de venta?
Hay 92 a nivel nacional pero ahora solo hay 52 abiertos, el resto se han cerrado por desabastecimiento, estamos enjaranados con los proveedores, ya no nos quieren dar créditos con una deuda de 200 millones de lempiras, otros cerraron los locales porque tienen un año de que no se les paga la renta del local.

–¿Cuánto ocupa para rehabilitarlos?
Por lo menos, L150 millones para arrancar. Ahora mismo estoy viendo cómo les abono 10 millones de los que tenemos disponibles porque hay locales que tienen un año de no pagarle.

–¿La Presidenta Xiomara Castro está al tanto?
No, porque estoy preparando un informe financiero completo y un plan de rescate para presentárselo, apenas tengo un mes de estar aquí y estoy recabando toda la información.

— ¿Qué se propone en su gestión?
Instalar por lo menos un Banasupro totalmente equipado en cada uno de los 298 municipios. El pueblo hondureño debe saber que no vamos a dejar que desaparezcan, vamos a promover la competencia y desaparecer a los famosos “coyotes”, pero necesito apoyo gubernamental y quiero recarcarlo por tu digno medio.

— ¿Cree que lo logre?
Como te digo, me gustan los retos difíciles, y creo que, con el apoyo del gobierno, comprándole a los productores nacionales, mejorando la infraestructura vial, los sistemas de irrigación y con el respaldo de la cooperación internacional, será un éxito.

–¿Qué pasará con el saqueo?
Se tiene que investigar a esa gente, quién se robó todo ese dinero, estamos encontrando con que no podemos pagar algunos proveedores, hacer abonos, porque nadie sabe cómo hacerlo. Ellos lo pagaban personalmente. Para el caso, sacaron 700,000 lempiras de una cuenta para pagar a dos proveedores que nadie los conoce. El gobierno inyectó 50 millones para hacer bolsas solidarias, sacaban un millón y se lo repartían entre no sé cuántos, desastre total.

Ella es…
Aída Reyes nació en San José del Potrero, Comayagua, pero desde niña se trasladó a vivir junto a sus padres a Sulaco, Yoro. Es comerciante, licenciada en periodismo y política. Fue diputada del Partido Libertad y Refundación (Libre) por este departamento en los períodos 2014-2018 y 2018-2022. Actualmente, es gerente general de la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro).