Robo en hemodiálisis

Armando Cerrato
Licenciado en Periodismo

La Sala de Hemodiálisis del Instituto Hondureño de Seguridad Social en el hospital de especialidades en el barrio La Granja de Tegucigalpa, se convirtió en la semana anterior en un centro no solo de salvación de vidas de enfermos renales crónicos y agudos, sino de descarado robo de un celular de un paciente a otro.
Descarado porque el despojado de su aparato telefónico acudió al video grabado por las cámaras de vigilancia de la empresa Nipro que presta el servicio subrogado a 300 pacientes semanales durante cuatro horas tres días a la semana alternos.

El video mostró el momento mismo en que un paciente procedente de Choluteca tomaba de la bandeja el aparato de un paciente conectado y se lo embolsaba descaradamente.
Identificado el ladrón la víctima le reclamó y le pidió que le devolviera el aparato y que ahí moriría el asunto, a lo que el ladrón le contestó “tú no sabes con quién te estás metiendo, mejor déjalo así” pero además, el ladrón le ofreció dinero a uno de los guardias encargado del manejo de las cámaras para que borrara el video donde se ve que toma el teléfono ajeno.

Daniel Mairena presidente de la Asociación de Pacientes Renales de Honduras y quien tiene 20 años de recibir el servicio en el IHSS, dice que “el video es fundamental para la denuncia ante la Policía Nacional” como evidencia fehaciente del delito cometido y para el castigo del culpable y que si la empresa Nipro o alguien de su personal se presta para el borrado del mismo estará siendo cómplice de un acto delictivo deleznable e impropio de una empresa seria que recibe millones de lempiras al año por el alquiler de riñones artificiales al IHSS.

La víctima es reconocida por todos sus compañeros de hemodiálisis como una persona muy humilde y muy pobre, que quizá con grandes sacrificios logró obtener un aparato celular que a veces se vuelve indispensable para un contacto de emergencia con sus familiares o cualquier otra función específica de su labor diaria.
Lo peor del caso, es que el asunto se trató con un trabajador social de la institución y lo que contestó fue que estaba bien que le hubieran robado el teléfono celular porque los pacientes que llevaban esos aparatos iban a robarle energía al Seguro Social, como si es que la institución fuese pública y no de los derechohabientes, patronos y trabajadores que durante años han pagado sus cuotas religiosamente para recibir servicios como los de hemodiálisis y otros de las especialidades que atiende el IHSS.

La indignación cunde entre el resto de paciente renales que reciben servicio de hemodiálisis en el IHSS, y algunos hasta proponen en el chat de la asociación que se expulse al ladrón aislándole del resto de los compañeros y algunos más radicales proponen que se le suspenda el servicio condenándole a muerte, aunque podría perdonársele, si además de devolver el aparato robado brinda una excusa pública a la víctima.
La empresa Nipro está en autos del asunto pero sin pronunciarse oficialmente sobre el mismo.

Otros pacientes especialmente mujeres han sido víctimas de robos de carteras y otros enseres propios de su género, debido a que a la Sala de Hemodiálisis que debería ser muy privada se encuentra ubicada en un sitio inadecuado y los parientes de los pacientes esperan durante las cuatro horas de sesión en un área abierta y casi a la intemperie entre el estacionamiento de ambulancias y la Sala de Emergencia y como el edificio fue diseñado más estética que funcionalmente, por la zona transita todo tipo de enfermo y la propia sala donde hay muchos conectados, 50 por turno, dos al día de lunes a sábado es además visitada por parientes, especialmente a los no videntes y amputados que a la hora de desconectarlos deben asistir al personal de enfermería para sellar las venas abiertas por los canalizadores ante la negativa de las licenciadas que los conectaron de ser ellas o las auxiliares en enfermería las que hagan ese trabajo bajo el pretexto de que tienen que atender a muchos pacientes que están saliendo casi al unísono tras cuatro horas de estar conectado a un riñón artificial.

Todos los pacientes esperamos que el ladrón recapacite y devuelva el aparato robado y dé una excusa a su víctima para que la ley no lo encarcele y no vaya a perder por su actuación delictiva, descarada y cínica un servicio que significa vida para no morir hinchado y cargado de líquidos tóxicos por su cleptomanía.
Daniel Mairena señala que la junta directiva ha tomado el caso en sus manos y que exige a la empresa Nipro la entrega del video respectivo, antes de que por la capacidad de las cámaras exijan el borrado de todo lo grabado hasta el momento para seguir con su proceso de vigilancia y además de que para eso se han colocado, revelando todo lo que pasa durante están en funcionamiento los riñones artificiales.