
Aproximadamente el 92 % de los billetes en el mundo muestran a hombres y solo el 8 % a mujeres, creando la falsa impresión de que las mujeres no han sido parte de la historia de sus países.
El dinero dice mucho de un país y de su gente. Resalta lo que valoran y lo que colectivamente les enorgullece. Los lempiras de Honduras hablan de batallas, ruinas y edificios. Exhiben playas, pueblos y puentes. Y algo más: hombres. Solo hombres. De nueve billetes, en ocho los sujetos principales son ellos, menos en uno, el emitido en el 2021 en el que hay guaras, lo cual apunta a que cuando se tomó esa decisión, se pensó primero en los animales del país, que en sus mujeres.
Figurar en el circulante del país, se puede decir, es un privilegio —hasta ahora— masculino. El problema es que “el privilegio es invisible para quienes lo tienen”, dice Michael Kimmel, profesor de sociología y estudios de género de una universidad en Nueva York. Quizás por eso, año tras año, década tras década y billete tras billete, la ausencia de las mujeres en todas las denominaciones ha pasado desapercibida.
A pura razón de su repetición, las desigualdades que vemos todos los días se asumen como normales. Sin embargo, siguen siendo desigualdades. Y las mujeres siguen pesando menos en esa balanza. Si se quiere solventar la inequidad, entonces un primer paso sería hacer visible lo invisible.
Alrededor del 92 % de los billetes en el mundo muestran a hombres y solo el 8 % mujeres, creando la falsa impresión de que las mujeres no han sido parte de la historia, ni relevantes en la vida nacional. El Lempira es la moneda nacional desde 1931, lo cual significa que no ha habido representación de ninguna hondureña en 91 años.
La mitad y más
Un proverbio chino dice que las mujeres sostienen la mitad del cielo, pero en el caso de las hondureñas, además de sostener el cielo, sostenemos más de la mitad de Honduras. Los números del Instituto Nacional de Estadística (INE), de gremios empresariales, así como de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) en Ginebra, cuentan la historia.
📍Somos el 51.7 % de la población.
📍Somos el 62. 6% del sector salud.
📍Somos la columna de la micro empresa.
Constituimos el 52 % por ciento de los emprendimientos en el país.
📍Cada día, mujeres y niñas realizamos 12 mil millones de horas de trabajos de cuidado gratis a nivel global. En el país eso significa que dedicamos —cada una— 120 horas al trabajo no remunerado al mes, un promedio de 30 horas por semana en tareas domésticas, compras para mantener el hogar, y el cuidado de niños, adultos mayores y personas enfermas.
Es una contribución enorme a la economía mundial, que valdría aproximadamente 11 billones de dólares al año, según cálculos realizados por la organización británica Oxfam Internacional dados a conocer en el documento “Time to Care” en el año 2020.
Pocas veces las sociedades, y las familias incluso, consideran el valor del trabajo de cuidados que brindan sus mujeres, a menos que ellas dejen de hacerlo. Pero el diario The New York Times lo describió como “un subsidio no reconocido para el funcionamiento fluido de nuestras economías”. El subsidio, para visualizarlo, es superior a los ingresos combinados de las 50 compañías más grandes de la lista “Fortune 500”, en la que están Walmart, Apple y Amazon.
Históricamente correcto
Si las mujeres somos parte importante del sustento del país —y lo somos, lo justo es que nuestros billetes lo representen.
“Es necesario una visibilización de la mujer hondureña y sus aportes”, opina la empresaria hondureña Kenia Colindres. “Quiero representación de mujeres en diferentes ámbitos de mi sociedad”, dice Elena Lazo, doctora en medicina. Concuerda con ellas Luz Baca, para quien la idea de incluir a una mujer o a varias, le parece “históricamente correcto y urgente”.
Es hora que a Lempira, Soto, Morazán, Cabañas, Herrera, Gálvez, Valle y Rosa, se sumen los nombres y retratos de hondureñas como Lucila Gamero Moncada y Visitación Padilla, a quienes, entre otras, les debemos el reconocimiento como ciudadanas y el derecho a la participación política.
Tan temprano como en 1924, cuando hasta las mismas mujeres en Honduras se oponían a su derecho al voto, Gamero propugnaba por la causa. A pesar de que se le prohibió entrar a la universidad, se instruyó en farmacia y medicina para servir a la comunidad. Es, además, la primera novelista de Centro América. Padilla, con quien eran contemporáneas, era educadora. Fundó la primera escuela para adultos y luchó con fuerza por los derechos de la mujer.
En el anverso de la más nueva denominación de 200 lempiras, se quiso resaltar “la educación”, pero resaltar a una mujer o a varias hubiera sido educativo. Se pudieron haber sacado del silencio a hondureñas que protagonizaron momentos importantes pero poco conocidos.
Puede ser todavía. Se pueden rediseñar billetes, como se presta a hacer Estados Unidos, en donde por petición popular, se sacará a un esclavista del billete de 20 dólares y se sustituirá con Harriet Tubman, una abolicionista. Se puede hacer uno nuevo, como también a petición popular, a pesar de la oposición, se hizo en el Reino Unido para honrar a su escritora Jane Austen en el billete de 10 libras esterlinas.

Qué mensaje queremos dar
Sumemos el nombre de Honduras a una lista minoritaria de países que actualmente resaltan a mujeres en sus monedas circulantes, entre ellos Nueva Zelanda, que fue uno de los primeros en honrar a su sufragista Kate Sheppard; Australia, que ha puesto a un hombre y a una mujer en cada lado de todos sus billetes; Suecia y Dinamarca, dos de los países más equitativos en sus monedas; el Reino Unido, que ha honrado a tres mujeres; y Canadá, que resaltó a una de sus defensoras de derechos civiles en un nuevo billete en el 2018.
En América Latina, la poeta Gabriela Mistral figura en el billete de 5000 pesos de Chile desde 1981. En 1996 Uruguay honra a la escritora Juana de Ibarbourou. En 2007 la República Dominicana le rinde tributo a la mujer colocando a las hermanas Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa, en una papeleta hermosa de 200 pesos. En 2010 el Banco Central de Costa Rica crea un nuevo billete de 20,000 colones con el rostro de Carmen Lyra. En 2016 Colombia destaca a la antropóloga Virginia Gutierrez después de celebrar a la costurera y espía independentista Policarpa Salavarrieta; y en 2019 Bolivia le dedica un billete de mil pesos a Juana Azurduy.

En México, hasta el 2018 aparecía la pintora Frida Kahlo en el billete de 500 pesos, pero el gobernante Manuel Lopez Obrador la reemplazó por Benito Juárez, cuya imagen se ha utilizado en 30 billetes mexicanos. También desapareció a Juana Inés de la Cruz. En Argentina se diseñó un elegante billete conmemorativo a Eva Duarte en el 2012, pero aunque todavía circula, en las nuevas impresiones el antiguo presidente Mauricio Macri la reemplazó por un venado.
Las imágenes en el dinero influyen en las opiniones que se forman los niños y niñas sobre cuánto valen los hombres y las mujeres. Más trascendente aún, impactan la manera como piensan sobre su propia importancia y sus capacidades.
El momento es oportuno para tener una conversación sobre qué mensaje queremos dar como país: ¿Aquí solo los hombres han hecho algo de ver? ¿Estamos a gusto con billetes y pensamientos excluyentes? Y al margen de la imagen exterior al mundo, ¿les queremos decir a los niños y a las niñas que algunos de ellos valen más que los otros? ¿Queremos decirles a las niñas que su existencia no merece ser reconocida y que las mujeres no son dignas de gratitud?

La historia registra que Cleopatra VII, reina de Egipto, emitió monedas con su efigie. En vista de que Honduras tiene su primera Presidenta de la República y mujeres también encabezan la Secretaría de Finanzas y el Banco Central de Honduras, la idea de corregir esta invisibilidad de las mujeres parece prometedora. Lo único es que después de tanto trabajo y de tanto olvido, nos merecemos más que monedas.
Si estás de acuerdo en que se incluyan a mujeres en los billetes de Honduras, por favor, firma esta petición para hacérselos saber en nombre de quienes firmemos: https://chng.it/GzKdrSSW