Un mundo dividido en dos fracciones

Por: Mario E. Fumero

El mundo está dividido en dos fracciones, las cuales se confrontan, tanto en el área militar como económica, y dejan entrever un panorama sombrío dejando ver una latente y posible tercera guerra mundial que sería aniquiladora, y todo por la terquedad y falta de sabiduría de algunos gobernantes que no entienden que, de surgir una confrontación mundial, no habrá ganadores, porque todos seremos perdedores.

Rusia es una potencia que tiene tantas cabezas nucleares, (más de 5,000) que puede hacer desaparecer el planeta Tierra. De igual forma los aliados de la OTAN cuentan con muchas ojivas nucleares que apuntan hacia Rusia a través de los aliados al Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por lo que no tiene colocado un polvorín en los países aledaños a Rusia que podrían desencadenar de un momento a otro, con un simple error frente al acontecer en Ucrania una guerra nuclear. Vivimos indudablemente un momento de tensión, ya que puede alguien apretar el botón rojo, y desencadenar la hecatombe del planeta Tierra.

Así que, viendo el panorama mundial, todo indica que estamos al borde de un colapso si por casualidad se desencadena una guerra mundial, de la cual no saldrán ni vencedores, ni vencidos, y podemos convertir el planeta Tierra en un territorio completamente desolado, y muy pocas regiones podrían sobrevivir a la subsecuente explosión nucleares, porque la radiación se extendería más allá de los lugares en donde ocurran los ataques nucleares.

Quizás los países que carezcan de bombas atómicas o cabezas nucleares, como el nuestro, puedan sobrevivir un poco más tiempo, dependiendo de la distancia de las explosiones, aunque los daños de la radiación les llegará lentamente, y en menor grado sufriremos la contaminación, pero los productos de alimentos ofrecerá un grave peligro, y se repetirá la historia de Hiroshima y Nagasaki, que sufrieron enfermedades originadas por los residuos de la radiaciones que quedaron por muchos tiempo en su entorno.

No creo que los gobernantes lleguen a esta locura, pero no cabe duda que vivimos en una sociedad enloquecida, que como dijo el cantante Carlos Gardel en la década de los 30 en un tango que decía “que al mundo le falta un tornillo”, y quién sabe, si un líder desquiciado aprieta un botón rojo, y de pronto, ya estamos bajo una guerra nuclear de consecuencias impredecibles

En caso de que esto ocurriera, los países latinoamericanos quedaremos menos expuestos a una consecuencia inmediata en el sentido de la radiación, pero sí sería inevitable enfrentar unas consecuencias alimenticias y de desgaste lento, debido a la destrucción de las fuentes productivas de las grandes potencias, y quedaríamos incomunicados y desconectados, porque todas las fuentes de comunicación y energía serían destruidas, y retrocedemos casi a una era primitiva.

Poco podemos hacer para evitarlo, pero al menos podremos estar preparado con provisiones y recursos para poder sobrevivir un poco más de tiempo, en caso de que todo esto ocurriera, y hacer nuestro aquel dicho tradicional en donde se proclama que una “guerra avisada no mata soldado”.

Si miramos las noticias y analizamos la revelación bíblica de las profecías en Ezequiel capítulo 38, podemos predecir que, si no estamos ya entrado en la guerra de Gog y Magog, nos falta muy poco para llegar a este período apocárpico, señalado en la Biblia, y en tal caso, Dios tenga misericordia de nosotros.

Roguemos a Dios que el presidente Putin de Rusia para que vuelva a la calma, que Occidente haga una seria reflexión de los riesgos de una confrontación bélica, y que las tensiones se bajen rápidamente, porque de lo contrario, viviremos tiempos muy difíciles, como dice la Biblia, con dolores de parto.

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