Energía hidroeléctrica limpia y renovable más popular mundialmente

Por: José Rolando Sarmiento Rosales

En el libro de lectura de tercer grado encontrábamos una lección escrita por el doctor José Ramón Villeda Morales, que narraba el uso de la energía hidroeléctrica en Costa Rica, y que en su gobierno comenzó a implementarse con los proyectos Yojoa-Cañaveral, y años después Cañaveral-Río Lindo, para en los años 70 iniciar el Proyecto El Cajón entre los departamentos de Comayagua, Yoro y Cortes, construyéndose la monumental cortina para llenar el lago artificial para impulsar las turbinas y generar 300 megawatts, utilizando las aguas de los ríos Humuya o Comayagua, Sulaco y otros afluentes menores, más las subestaciones y torres elevadas para transportar la energía de alto voltaje para alimentar el servicio eléctrico en las zonas central, sur, oriental, norte, noroccidental y litoral atlántico del país, sustituyendo los antiguos sistemas locales de generación a base de plantas con motores diésel, sea privados, gubernamentales o municipales, que en muchos lugares funcionaban en ciertas horas del día y la noche, lo que impedía el desarrollo a tiempo completo de las actividades domiciliarias, comerciales, industriales y de la producción agrícola, como por ejemplo la refrigeración, el acondicionamiento de aire, maquinaria de fábricas, sistemas de riego en fincas bananeras, cañeras y siembras de verduras y frutales, así como para medios de comunicación escritos, radiales y televisivos.

El crecimiento de la demanda del servicio de energía eléctrica en el país comenzó a desfasar la capacidad de generación a mediados del año 1994, provocando los terribles apagones ante los cuales los negocios tuvieron que acudir a generar su propia energía a base de ruidosos motores instalados en las aceras, acudiendo la ENEE a la contratación de empresas de generación térmica que se instalaron en San Lorenzo, Valle, la ciudad capital, San Pedro Sula, Puerto Cortés, La Ceiba, con elevados precios por la energía provista, encareciendo el costo de cada kilovatio consumido domiciliariamente, en negocios, hoteles, medios de comunicación, industrias, fábricas y sistemas de irrigación agrícola, encareciendo el costo de vida en Honduras y la contaminación del medio ambiente con daños a la salud de la población, más la cuantiosa suma de millones de dólares para la importación de combustibles; sumándose luego los sistemas eólicos y solares instalados posteriormente en la zona de Cerro de Hula y Valle, cuyos precios son también muy elevados, lo que ha llevado a la ENEE a una crítica situación de sus finanzas, contrayendo deudas millonarias y la incapacidad para modernizar y eficientar sus servicios en el país. La primera etapa del Proyecto Patuca está terminada, pero las líneas de transmisión no construidas mantienen a las poblaciones de Olancho, sin suficiente abastecimiento para su diario consumo.

En las lecciones de estudios sociales, conocimos la geografía del país y la ubicación de las cuencas hidrográficas de los caudalosos ríos en Honduras, las más abundantes de Centroamérica, resultando inaudito que proyectos hidroeléctricos como los ríos Ulúa y Chamelecón, conocidos como Jicatuyo, Los Llanitos y El Tablón, concebidos para uso múltiple, o sea generación hidroeléctrica, irrigación, agua potable, pero también control de inundaciones en el productivo Valle de Sula, con su respectivo componente turístico y crías piscícolas, que el Estado, la ENEE y la empresa privada, no hayan tomado decisiones y acciones de inversión que les garantizan una rentabilidad envidiable a mediano y largo plazo, para construirlos y hacerlos funcionar, dando lugar a una energía limpia con menores costos de mantenimiento, ahorro de importaciones millonarias de combustibles, asegurando así el desarrollo económico continuo de Honduras.

En noticias de Israel, encontramos que: “La energía hidroeléctrica se consolida como la energía renovable más popular del mundo. El mercado de la energía hidroeléctrica continuará su trayectoria ascendente en 2022, cuando la capacidad mundial supere por primera vez los 1,200 gigavatios (GW) y las inversiones aumenten hasta los 36,300 millones de dólares, según un estudio de Rystad Energy. A medida que la transición energética se acelera y los países buscan proyectos de infraestructura fiables y a gran escala para satisfacer la demanda futura, la energía hidroeléctrica está consolidando su posición como la fuente de energía renovable más popular”.

“Las inversiones en el sector se ralentizaron un poco antes de 2020, ya que otras fuentes renovables, como la eólica y la solar fotovoltaica, cobraron impulso, situación que se vio agravada por los retrasos de varios grandes proyectos hidroeléctricos y la falta de cambios políticos en algunas regiones, que también frenaron el crecimiento. Sin embargo, el sector está experimentando un renacimiento, ya que los países están cada vez más motivados para encontrar opciones renovables adecuadas para descarbonizar su suministro energético”. Así que en Honduras urge posicionarse con los pequeños y grandes proyectos hidroeléctricos, sea de empresas privadas, de la ENEE, o de coinversión púbico privada nacional e internacional.

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