Mary Vallecillo es una ciencífica hondureña con una historia inspiradora. Acaba de patentar una cura contra la distrofia muscular y ha comenzado otra investigación para frenar una bacteria que está matando muchos bebés con bajo peso en los Estados Unidos. ¿Pero cómo es que nuestra genio de laboratorios ha llegado tan lejos? Todo comenzó en su natal Olanchito, donde creció en medio de privaciones y robándose los aplausos con sus cantos escolares y sus buenas calificaciones. Su padre era sastre y su madre ama de casa. De ahí pasó a la Escuela Normal Mixta “Pedro Nufio” de Tegucigalpa, su despegue académico, seguido de dos licenciaturas, una maestría y un doctorado con la asesoría del Premio Nobel de Medicina, Mario Capecchi. Tan increíble es esta historia que fue despedida como docente de la Facultad de Medicina de la UNAH-VS por el simple hecho de pedir permiso sin goce de sueldo para cursar, precisamente, la beca que la traería de regreso con un doctorado en bioquímica de una universidad de Utah. Como aquí la despreciaron, ella decidió aplicar como investigadora de Harvard, donde, ni cortos ni perezosos, le abrieron los brazos.
¿Está radicada en Boston?
Cuando tengo que hacer experimentos o trabajar en el hospital me voy para Boston y cuando tengo que analizar y escribir artículos me vengo para la casa, en Utah.
¿Cómo sale a estudiar al extranjero?
Después de siete años como docente en la Escuela de Medicina, contacté al Premio Nobel de Medicina, Mario Capecchi, en la Universidad de Utah, eso fue en el año 2012, así comencé mi doctorado en bioquímica y luego me quedé trabajando.
¿Algún trabajo específico?
Básicamente, diseñar terapias para enfermedades que no tienen cura y una de las enfermedades que no tiene cura es la distrofia muscular. Todavía está en estudio lógicamente, pero tiene muy buen suceso, lo hemos patentado y esperamos que pronto puedan empezarse a hacer las pruebas en humanos.
¿Cómo llega a Harvard?
Después de terminar mis funciones en la Universidad de Utah, en diciembre del año pasado, tuve múltiples oportunidades de trabajo ahí mismo, en el departamento de pediatría de Cincinnati Children y también en Harvard. Después de analizar decidí aceptar la propuesta de Harvard porque la persona que me buscó trabaja ahí y ya colaboraba con él desde que yo estaba en Utah.
¿Desde cuándo comenzó a trabajar ahí?
Desde enero.
¿El proyecto de patente va paralelo?
Yo siempre colaboro con mi antiguo laboratorio, pues soy coinventora de la patente, con mi jefa seguimos trabajando en ello, pero como colaboradora.
¿Cómo se llama la patente?
Todavía no le hemos puesto nombre hasta que empiecen las pruebas en humanos.
¿De qué depende la aprobación?
Primero, tienen que hacerse más estudios a largo plazo en animales para ver si la terapia no conduce a efectos secundarios. Ahora, estamos haciendo un estudio de 6 meses y luego de un año y ver si no hay efectos secundarios para pedir la aprobación.
¿Es una píldora?
Es una inyección.
¿Cómo se define la distrofia muscular?
En general es una enfermedad genética donde una o más proteínas en el organismo no se expresan y eso hace que el músculo se debilite, que haya infiltración de grasa en el músculo hasta que llegue a no ser funcional. Pueden ser las piernas, músculos del hombro, del pecho o de la cara.
¿Tiene cura?
Como son enfermedades genéticas, hasta el momento no se conoce un tratamiento que pueda revertir esta enfermedad.
¿Y la propuesta de ustedes hasta cuánto ayudaría a revertirla?
Como hay más de 30 tipos de esta esfermedad, la terapia que nosotros diseñamos está basada en una proteína que el organismo la produce, pero que esta servidora diseñó para hacerla fuera del organismo y proveerla como un tratamiento adicional. Hemos probado y hemos confirmado que después de tratar las células en los animales, porque nosotros usamos ratones con nuestro tratamiento, la membrana celular sella en aproximadamente un minuto y medio haciendo que disminuya la inflamación y que el músculo se recupere.

¿Es común esta enfermedad?
En todo el mundo, unos más comunes que otros. Como es rara, tampoco hay mucho tratamiento.
¿Cómo es la manifestación físicamente?
Usualmente, las personas empiezan con dolor para caminar, no pueden subir gradas, no pueden pararse en la puntilla de los dedos, esta debilidad muscular les va impidiendo caminar.
¿En cualquier edad?
En cualquier edad, algunas de ellas se presentan a edad temprana; otras, en los veinte o treinta, incluso, en los 40 años.
¿En Harvard solo está trabajando en el laboratorio o atiende estudiantes?
Acá, dar clases es diferente, los profesores no siempre dan clases. Hay profesores que se dedican a dar clase y otros que se dedican a investigar. En mi caso, yo trabajo en investigación y entreno a estudiantes en el laboratorio, es como la parte docente.
¿Tiene otro proyecto de investigación?
Sí, pero no de distrofia muscular. Voy a tratar de diseñar una terapia -porque yo soy bioquímica especialista en diseño de terapias y medicina aplicada- para una enfermedad que se llama enterocolitis necrotizante, es la principal causa de muerte en recién nacidos de bajo peso en Estados Unidos. Esta enfermedad, perfora las paredes del intestino del aparato gástrico por una invasión bacteriana que mata al bebé, entonces, hay que buscar cómo contrarrestarlo y diseñar un tratamiento para esa enfermedad.
¿Hacia dónde vamos con el coronavirus?
Mire, primero, aún estamos en pandemia y es necesario siempre conservar las medidas de bioseguridad. Lógicamente, las perspectivas que se tenían al inicio de la pandemia han cambiado con relación a este tiempo porque la vacunación ha ayudado enormemente a que se disminuya la severidad con que el virus ataca. Entre más inmunidad haya en la población el virus va a dejar de circular tan agresivamente como lo hizo en el inicio.
¿Cómo fortalecer el sistema hondureño de salud?
Para mí, hay dos cosas bien importantes: Una es para que un pueblo avance, la salud y la educación deben ir de la mano. En la medida que estamos más educados vamos a tener mejores resultados en salud.
¿Qué recuerdos tiene de estudiante?
Disfruté cada una de mis etapas como estudiante; en la escuela me gustaba cantar, de la Normal me acuerdo de mis maestros, el profesor Elvin Portillo, la profesora Cándida Gómez, la profesora Llilian Marín, Rebeca de Pavón, el director Isidro Pineda, el subdirector José Cecilio Baide, el profesor Emilio de agropecuaria.
Como casi todos los normalistas ¿alquilaba?
Sí, nos cuidaban, como decían en casa, ahí en la Kennedy. En el primer año viví por el Técnico Honduras. En el segundo año viví allá por donde está El Cerrito de la felicidad.
¿Y de Olanchito?
Amo mi ciudad, fui nombrada hija predilecta del municipio en 2018, tengo mi familia allá, mis padres ya no viven, pero uno de mis hermanos vive allá.
¿Viene seguido a Honduras?
Voy seguido, usualmente, las fiestas de Navidad las paso en Honduras y este año que pasó fui a Honduras creo que 5 veces porque, bueno, no sé si usted se enteró, a mi hermana la asesinaron en 2019 y estuvimos con el caso exigiendo justicia. Ella era maestra del Instituto Patria. La asesinó el exnovio de su hija.
¿Sigue impune el crimen?
No, luchamos hasta que condenaron al asesino, por eso estaba viajando a pararme en el juzgado y exigir justicia.
¿Le gusta la política?
Como le digo, bueno, yo paso informada de todo lo que ocurre en Honduras, pero yo no me veo como candidata de nada, ni participando en nada verdad.

¿Aunque le ofrecieran un cargo?
De hecho, me ofrecieron ahora ser directora de Ciencia y Tecnología, pero desistí. En las pasadas elecciones yo apoyé y estoy apoyando al gobierno de la Presidenta Xiomara Castro de Zelaya. Soy Libre, por eso la apoyo.
¿Se comunica con la Presidenta?
Sí, casualmente, hoy, estuve platicando con ella.
¿Tiene algún proyecto para el país?
Con un grupo de académicos hondureños viviendo en Honduras y en el extranjero estamos organizando lo que va a ser la Sociedad Hondureña para el Progreso de la Ciencia que va a ser una sociedad independiente, sin fines de lucro y que va a involucrar a todas las personas que quieran aprender a investigar de todas las edades. Vamos a gestionar proyectos para que Honduras se convierta en un país que genere conocimiento y no que solo copie el conocimiento generado desde otros.
¿Qué se siente venir de Olanchito a la mejor universidad del mundo?
Me siento bien orgullosa porque yo vengo de un hogar bien humilde y pasar de un hogar muy humilde a la mejor universidad del mundo, al mejor centro de investigación del planeta, para mí es un honor, me hubiese gustado que mis padres vivieran para que vieran este momento pero trato de honrarlos en todos los actos de mi vida trabajando con ética, con honestidad, con transparencia y aceptando con humildad las cosas que debo cambiar.
¿Se lo imaginó?
Nunca me imaginé, mi padre era sastre y mi madre ama de casa, nos criamos con dificultades económicas normales, pero siempre en la unidad del hogar.
¿Una anécdota?
Pedí permiso en la Escuela de Medicina para sacar mi doctorado sin goce de salario, pero me despedieron. O sea, yo iba a estudiar en Estados Unidos, iba a tener mi beca y mi salario de la Universidad pero me despidieron después de un año aún cuando al Estado de Honduras, a la Universidad no le costaba un centavo mi formación académica. Es una de las cosas que yo lamento, no regresar a servir a mi país porque cuando yo me vine la idea no era quedarme acá, la idea era venir a formarme aquí y regresar con mis conocimientos pues aportar a la formación de médicos, pero no tuve opción que quedarme acá y pues aquí me han recibido muy bien, me han tratado muy muy bien, de hecho, soy ciudadana estadounidense desde el 2016.
¿Su mensaje?
Si mi ejemplo logra despertar curiosidad, inspirar e involucrar a niñas y mujeres en el quehacer científico, con satisfacción habré cumplido mi misión.
Ella es…
Mary Lorena Vallecillo Zúniga nació en Olanchito, Yoro. Hizo estudios primarios en la Escuela Joaquín Reyes Tejeda y en el Instituto Francisco J. Mejía en Olanchito. Se graduó de Maestra de Educación Primaria en Escuela Normal Mixta “Pedro Nufio” de Tegucigalpa. Obtuvo una licenciatura en química en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y otra en Ciencias Naturales en la Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán”. Se doctoró en bioquímica en Utah Valley University y Brigham Young University en Utah, EE. UU. Actualmente obstenta el cargo de Investigadora Asociada en el Departamento de Patología Brigham & Women’s Hospital de la Escuela de Medicina en Harvard University en Massachusetts, EE. UU.
