GOTAS DEL SABER (69)

Juan Ramón Martínez

I.
El 1 de febrero 1949 Juan Manuel Gálvez rindió, ante del Congreso Nacional, la promesa de ley como Presidente de la República. Después de la dictadura de 12 años de Carías Andino, la crispación, el odio y el rencor eran muy fuertes. Gálvez era un hombre afable, simpático, poco interesado en llamar la atención que, por su cercanía personal era, para entonces y lo confirmó en su mandato, el indicado para reducir las tensiones en el interior de la sociedad y crear las condiciones para la consolidación de la conciliación nacional. Hasta 1933 la toma de posesión fue el 1 de febrero. Y la ceremonia se efectuaba en la sede del Congreso y sin presencia de invitados. La primera toma de posesión que se efectúa en el estadio Nacional, fue la de Ramón Villeda Morales. Se efectuó el 21 de octubre de 1957, a las 10:30 de la mañana. Con invitados del exterior y presencia del pueblo, en abierta algarabía como muestra de contento por el inicio de la primavera democrática, desafortunadamente interrumpida por Oswaldo López Arellano en el propósito de detener a Modesto Rodas Alvarado y neutralizar a la Guardia Civil.

II.
En su discurso, el presidente Juan Manuel Gálvez, sucesor de Carías Andino que había gobernado al país durante 16 años, con mano dura y fuerte represión en contra de los liberales, expresó: “Declaro que al no tener resentimientos para nadie, me he hecho el propósito de ser indiferente de hoy en adelante, porque tengo empeñado mi esfuerzo con la cooperación de los hondureños que quieran laborar con la eficiencia y buena voluntad, mediante la selección que dan la capacidad y la honradez en provecho del progreso nacional, basado en la armonía y la conciliación que siempre la han deseado. Deseoso de dar firmeza al credo democrático insistiré para que las libertades públicas sean respetadas y defendidas, siempre que en su ejercicio no se aparten del orden constitucional, de la moral y de las buenas costumbres… Abramos nuestros brazos, no solamente a quienes en las filas opuestas a las nuestras nos adversaron en la pasada campaña, sino también a aquellos que, dentro de nuestro propio partido, no nos dieron su cooperación. Ha llegado el momento de empezar a perdonar y principio yo”. El equipo de gobierno de Gálvez estaba integrado por: Julio Lozano Díaz, Ministro de Gobernación, Justicia y Sanidad; J. Edgardo Valenzuela, Ministro de Relaciones Exteriores; Leónidas Pineda M., subsecretario, encargado del Ministerio de Guerra, Marina y Aviación; Marco A. Batres, Ministro de Hacienda y Crédito Público; Marco Carías Reyes, Ministro de Educación Pública y Medardo Zúniga, subsecretario encargo del Ministerio de Fomento y Obras Públicas.

III.
Ramón Villeda Morales, en la fecha indicada anteriormente, prestó la promesa de ley ante el presidente del Congreso Nacional, Modesto Rodas Alvarado. Declaró con vos timbrada y sonora: “Prometo hacer cumplir y hacer cumplir la Constitución y sus leyes”.
“El Presidente de la República doctor Villeda Morales, recibe el abrazo de felicitación del coronel Oswaldo López Arellano, (diunviro) y Jefe de las Fuerzas Armadas, ante la presencia del coronel Héctor Caraccioli” (Alexis de Oliva, 26) exmiembro de la Junta Militar que vacaba en ese momento. En tan importante acontecimiento y bajo el entusiasmo de los liberales que regresaban al poder después de casi 25 años en la llanura, Villeda Morales, pronunció un vibrante discurso que entre otras cosas señaló: “Es este el suceso culminante de una prolongada lucha cívica para devolver a los hondureños su inviolable derecho a hacerse su destino y buscar su felicidad. Largo es, en verdad, el proyecto que hemos recorrido para llegar hasta aquí y su tortuoso desenvolvimiento demuestra que tarde o temprano, la voluntad popular impone sus designios”. Sigue diciendo Villeda Morales que Honduras ha sido llamado la Cenicienta de Centroamérica, por el atraso y desamparo de “periodos enteros de su historia un alarido”. Después de señalar problemas, Villeda Morales, dice que, “Ante tales circunstancias, es indispensable crear una nueva conciencia de la colectividad hondureña a fin que Honduras llegue a producir lo que consume. El gobierno que ahora se inicia con el respaldo del pueblo, se ocupará fundamentalmente de la transformación económica del país, a fin que se eleve el nivel de vida de ese pueblo de país subdesarrollado; tenemos que pasar a la etapa de pleno desarrollo, diversificando, hasta la medida de lo posible, nuestra actual economía y creando, con el apoyo del Estado, ese capital necesario para nuestro desarrollo”.

IV.
En los últimos 40 años, las tomas de posesión sin interrupción, se han efectuado en el estadio Nacional, con desfiles, bandas marciales e invitados del exterior. Roberto Suazo Córdova juró el cargo allí mismo, el 27 de enero de 1982, tal como lo estableció la Constitución de 1982, fecha que se ha mantenido en los últimos cuarenta años los de más larga continuidad en la historia política del país. El juramento lo prestó ante Efraín Bu Girón, presidente del Congreso Nacional, que tras colocar la banda presidencial en el pecho de Suazo Córdova dijo: “pocas veces en la historia de nuestra Honduras se ha producido acontecimiento de tanta relevancia como el que hoy celebramos jubilosos en esta fecha memorable”. Estaba presente también, el hasta entonces, presidente provisional de la República, general Policarpo Paz García que deseó que “Dios convierta al nuevo gobernante en instrumento eficaz para la felicidad y prosperidad de nuestro pueblo y gloria de mi amada República de Honduras”. Y dirigiéndose a Suazo Córdova, concluyó, “Haced buen uso de la autoridad para que siempre gocéis del cariño del pueblo”. Este por su parte en su discurso dijo: “Resurge hoy Honduras, a su plena vida constitucional para saludar al justo clarín de la victoria, en una prometedora revolución del trabajo y la honestidad para el manejo de los asuntos públicos”. El gabinete de Suazo Córdova estuvo integrado en la forma siguiente: Óscar Mejía Arellano, Ministro de Gobernación y Justicia; Edgardo Paz Barnica, Ministro de Relaciones Exteriores; Carlos Roberto Flores, Ministro de la Presidencia; Alma Rodas, Ministro de Educación Pública; José Azcona del Hoyo, Ministro de Comunicaciones y Obras Públicas; Miguel Ángel Bonilla, Ministro de Recursos Naturales; Arturo Corleto, Ministro de Hacienda y Crédito Público; Gustavo Alfaro, Ministro de Economía y Comercio; Darío Humberto Montes, Ministro de Trabajo y Previsión Social; Gonzalo Rodríguez Soto, Ministro de Salud Pública y Bienestar Social; Víctor Cáceres Lara, Ministro de Cultura y Turismo; José Sierra Hernández, Ministro de Defensa y Seguridad Pública; Ubodoro Arriaga Iraheta, Director Ejecutivo del Instituto Nacional Agrario y Luis Roberto Flores, Secretario Ejecutivo del Consejo Superior de Planificación Económica.

VI.
Durante los tiempos revueltos, que han ocupado más de la mitad de la vida republicana, hemos tenido, en diferentes lugares de la República, varios compatriotas que se han proclamado y ejercido brevemente la Presidencia de la República. Dos congresos, es la primera vez que ocurre. La promesa de ley, en tiempos de revolución, han sido prestadas a dos jueces que recordamos muy bien: el de Amapala, que juramentó a Marco Aurelio Soto en 1876 y el de Ajuterique que juramentó a Tiburcio Carías Andino en la revuelta de 1924. Y que no tuvo efecto, porque poco tiempo después se llegó a un arreglo que concluyó con la presidencia provisional de Vicente Tosta Carrasco. El único caso en que el presidente no jura ante el presidente del Congreso Nacional, acaba de ocurrir ahora el pasado 27 de enero de 2022 en que el país tiene dos “congresos”, compitiendo políticamente uno en contra del otro, sujetos a lo que decida la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Y, además, es la primera vez que la Corte Suprema de Justicia no se presenta a los actos de investidura del Presidente de la República. En los últimos 40 años, todos los presidentes al concluir su mandato, concurrieron a la ceremonia de investidura de su sucesor. Suazo Córdova, en la toma de posesión de Azcona del Hoyo, fue un objeto de un largo abucheo y de una repetida canción que molestaba al exgobernante: “sacaremos este buey de la barranca”. Azcona se resistió inicialmente a asistir a la juramentación de Rafael Leonardo Callejas. Me tocó convencerlo, prometiéndole que no sería ofendido al salir del estadio Nacional como a Suazo Córdova y al final se presentó. El pueblo lo despidió con aplausos. En los últimos 92 años, los expresidentes que no han concurrido a la juramentación de su antecesor han sido Roberto Micheletti por presiones y exigencias de la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa y su embajador Hugo Lorenz y el secretario general de la OEA. Y Juan Orlando Hernández. Alvarado, por temor que la multitud reunida en el Estadio Nacional, los seguidores de la Alianza Opositores y otros grupos adversados a coro, sin duda, le cantaran, “es para fuera que vas”. O gritaran al unísono ¡fuera JOH¡