QUITO.- La casa empezó a moverse como en un terremoto mientras afuera caía un fuerte aguacero acompañado de un inusual y ensordecedor estruendo. De repente agua y piedras empezaron a ingresar por las puertas y ventanas del primer piso y solo atinó a correr hacia la terraza, relató el martes Imelda Pacheco al frente de la que fuera su vivienda.
Tras casi 24 horas de intensas lluvias, un aluvión bajó desde los bosques por las laderas de la montaña Ruco Pichincha hasta asentamientos urbanos ubicados en la parte alta del centro-oeste de Quito arrasando con todo a su paso: personas, vehículos, motocicletas, cualquier cosa que se le interpusiera en las calles de los barrios La Comuna y La Gasca.
Las autoridades han confirmado al menos 23 muertos.
La Secretaría de Seguridad del Municipio capitalino informó que el alud de la tarde del lunes dejó 23 fallecidos, 47 heridos -dos en estado crítico-, 23 desaparecidos y ocho viviendas colapsadas además de daños materiales aún no cuantificados. Autoridades municipales y empresas privadas adelantan la recolección y entrega de vituallas y ropa para los damnificados de esa zona, donde organizaciones animalistas buscan y rescatan mascotas en medio del lodazal y escombros.
El alcalde de Quito, Santiago Guarderas, explicó que se produjo por la sobresaturación del suelo a causa de las intensas lluvias, lo que desencadenó “un deslizamiento de las laderas al cauce y se produjo el aluvión que sobrepasó el embalse” de la quebrada El Tejado.
Más de 12 horas después del desastre seguían saliendo pequeñas olas de agua lodosa desde esa quebrada mientras los vecinos sacaban piedras, troncos y desperdicios en medio del cansancio y el dolor. (AP)