Armando Cerrato
Licenciado en Periodismo
Los primeros días de mandato de la primera mujer en 200 años de historia política de Honduras en ejercer la primera magistratura de la nación están caracterizados por un pleito político que pone al rojo vivo la palestra interna del partido que alcanzó inobjetablemente el poder bajo el lema gelatinoso de Libertad y Refundación (Libre) y una más que temblorosa alianza con los partidos Salvador de Honduras y PINU SD más un par de movimientos independientes.
El pleito legislativo surge cuando 15 de los 50 diputados de Libre deciden crear un movimiento para que sea un miembro de ese partido el presidente del Congreso Nacional desconociendo con ello un acuerdo firmado por la hoy Presidente de la nación Iris Xiomara Castro Sarmiento con Salvador Nasralla del Partido Salvador de Honduras en el cual se le cede al recién llegado dos designaturas de las tres presidenciales y la opción de poder nominar y designar un candidato a la presidencia del Congreso Nacional, aparentemente sin la socialización amplia como mandan los estatus de Libre.
El acuerdo fue firmado bajo la premisa de que una votación masiva daría por lo menos de 15 a 20 diputados a Salvador Nasralla pero la realidad fue otra solo obtuvo 10 y para cualquier decisión por mayoría simple en el Congreso Nacional se debe contar con 65 votos a favor de los 128 miembros propietarios que conforman la cámara hondureña.
Fiel a su palabra Iris Xiomara Castro Sarmiento y ante la rebeldía de sus diputados dijo que ella cumpliría con el acuerdo y que respaldaría la propuesta de Salvador Nasralla, así las cosas el 21 de enero tal como manda la Constitución de la República en el hemiciclo del Congreso Nacional presidiendo la sesión el ministro de Gobernación y Justicia Leonel Ayala se presentó la planilla de los diputados disidentes de Libre que muy vivamente se adelantaron proponiendo a Jorge Cálix como presidente, Yahvé Sabillón como vicepresidente y Beatriz Valle como secretaria y a la velocidad de un rayo se puso a consideración la moción, a discusión, a votación y se consideró aprobada certificándose la misma en un acta.
Mientras tanto la facción de Xiomara anonadada y enmudecida, agitaba en el aire un papel, pero sin pedir la palabra y no alcanzó a proponer a su candidato Luis Redondo y armaron un zafarrancho con golpes y patadas y mucha destrucción entre los bienes físicos del Congreso.
La sesión para la instalación de una junta directiva formal de 20 miembros fue convocada por la facción de Cálix para el día 23 de enero como manda la Constitución en el hemiciclo del Congreso Nacional por lo que Xiomara convocó a las bases de su partido a una vigilia la noche del 22 de enero para tomarse el edificio del Congreso, la vigilia reunió a centenas de sus seguidores de todo el país y la señora le ordenó a la Policía que quitara unas bardas de metal que impedían el acceso al edificio bajo, el alegato que es la casa del pueblo y convirtió una plazoleta y parte del recinto en un salón de baile y dormitorio.
Al siguiente día (23) la gente de Luis Redondo ocupaba los curules y la mesa directiva como si ya hubiesen sido electos mientras que la de Jorge Cálix se reunía en un club social campestre a una hora de Tegucigalpa y comunicaba por correo electrónico el sitio de la reunión citando al resto de sus compañeros a unirse a ella.
Luis Redondo sostuvo que la ausencia de los propietarios de Libre, el Partido Liberal y el Partido Nacional en el sitio original de la convocatoria le daba la potestad de llamar a los diputados suplentes y así obtuvo la cifra de 96 sufragios a su favor mientras Cálix anunciaba tener 84 de los propietarios electos por lo cual el número de diputados votantes se elevó a 180, 52 más de los 128 legales.
Las cosas se han mantenido así ante la negativa de las dos partes a ceder a sus pretensiones por el sostenimiento del Poder Legislativo y eso enturbió en distintas formas el ascenso histórico a la primera magistratura de la nación de una mujer, acto celebrado el 27 de enero en una ceremonia pública multitudinaria con la asistencia del rey de España, Felipe VI, la vicepresidente de Estados Unidos Kamala Harris, la vicepresidente de Argentina Cristina Fernández de Kirchner y otros jefes de Estado y el cuerpo diplomático acreditado en Tegucigalpa.
Xiomara fiel a su palabra de que no tomaría juramento como manda la ley de un presidente del Congreso que no fuese de su agrado había escogido con anticipación a la jueza de sentencias de los juzgados de Tegucigalpa Karla Romero.
El maestro de ceremonias Rony Martínez llamó a juramentar a Xiomara al presidente del Congreso Luis Redondo por lo que la juez se paró de inmediato y Xiomara y otros de sus asesores le indicaron al maestro de ceremonia quien iba a juramentar era la juez y no Luis Redondo.
Al tomar la promesa de ley la juez dijo que la Constitución sería sostenida por una nieta de la Presidente y que en el acto también se encontraba el ingeniero Luis Redondo y él mismo demandaba junto con otros de sus seguidores en el estrado principal que se dirigiera a él como presidente del Congreso, a lo que la juez replicó de viva voz “la Constitución lo prohíbe”.
Hoy ambos bandos han interpuesto recurso de amparo con suspensión de los hechos reclamados ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia que ha de resolver la admisión de los mismos y tomará una decisión definitiva a favor o en contra de uno de los dos bandos.