Por: Nery Alexis Gaitán
A pocos días de saberse parcialmente los resultados electorales que dan por ganadora a la señora Xiomara Castro, ya han empezado los dimes y diretes entre los dirigentes de la Alianza. Si por las vísperas se conocen las fiestas, no es bueno lo que vendrá después, en detrimento del país.
La molestia se origina, en primer lugar, porque los candidatos a diputado por el Partido Salvador de Honduras se sienten defraudados ya que alegan que no cuidaron los votos destinados a ellos. Y que ahora están perdiendo diputaciones.
Como ejemplo, citaremos las denuncias de Roberto Ruiz, quien hizo: “una protesta enérgica contra Libre y su dizque pacto con Salvador. Él (Salvador) denuncia el robo de nuestros diputados y usted don “Mel” no se nota que nos estén escuchando. Nos ha ignorado, típico de gente cínica y traicionera. Exigimos se nos escuche, hay muchas inconsistencias y robos”. Asimismo, se quejan de que las estructuras de Libre los han humillado y marginado.
También se hace evidente que la promesa de Libre al “señor de la televisión”, de colocar un designado suyo para la titularidad del Poder Legislativo, fue solo eso, una promesa sin fundamento en la realidad. Nasralla, quien todavía no conoce la sagacidad de Manuel Zelaya, no se ha dado cuenta que una vez más lo están utilizando.
“Mel” recién ha declarado que: “serán los diputados finalmente los que decidirán a quién elegir. Y no solo depende de mi partido (Libre) y el de Nasralla (Salvador de Honduras) sino de las bancadas nacionalista y liberal que también votan”.
Eso ya se sabe, que previa negociación se elige al presidente del Congreso. Pero Nasralla ha creído que era en automático que le darían la presidencia. Las palabras de “Mel”, desde ya, presagian que colocará a quien le convenga, sin importarle para nada el pacto establecido, en franca traición a Nasralla. Y, de paso, no lo van a tomar en cuenta en las grandes decisiones; será un designado decorativo, nada más. Y la señora Doris Gutiérrez, al no tener respaldo popular, será total y completamente ignorada; o realizará tareas menores.
Esas deslealtades en la Alianza ya se veían venir, lo que sorprende es que a pocos días de las elecciones se hayan empezado a tratar como perros y gatos. Es obvio que unos y otros están sedientos de poder, es lo único que les importa. Y, desde ya, se percibe que para ellos los intereses del país no son una prioridad.
Lo hemos dicho hasta el cansancio, parece que los políticos hondureños nunca van a aprender la lección; que deben ser honestos, reforzar nuestro sistema democrático y responder a las grandes necesidades que tiene el pueblo.
No estaban conscientes de que llegaron al poder, no porque eran la mejor opción democrática, sino por el voto del castigo a la actual administración nacionalista. El pueblo ha preferido votar por la Alianza, cansado de tanto atropello y actos de corrupción cometidos. Así que el nuevo gobierno debe, en primer lugar, llamar a la unidad nacional; y, en segundo lugar, desarrollar un gobierno de tendencia democrática.
Un aspecto muy importante es que la hondureñidad, a corto plazo, espera soluciones a un sinnúmero de problemas sociales que está sufriendo. Y desea que las promesas de campaña de la señora Castro, las empiece a cumplir desde el inicio de su gobierno. De lo contrario, enfrentará una grave crisis social.
Este momento es oportuno para que los políticos reflexionen sobre sus actos y coloquen los intereses de la patria en primer lugar. Por el bien de todos, se espera que este nuevo gobierno llame a la reconciliación nacional; el bienestar de la familia hondureña es la prioridad.
¡Los hondureños merecemos un mejor destino en la vida!