Por: David Salomón Amador
MBA – Sector Bancario y Financiero
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Lunes 29 de noviembre: me desperté a las 5:15 a.m., casi de costumbre, y me dispuse a alistarme para poder ir a mi lugar de trabajo, pero previo vi un par de noticias referente a lo que sucedió el día anterior 28 de noviembre. Al observar las tendencias más clarificadas respecto al voto presidencial, no me queda la menor duda que 8 años de un mismo gobierno son suficientes para que la gente se canse; en realidad han sido doce, pero los últimos ocho años han marcado a una población que se cansó y que las urnas son las que hablaron y reflejaron el descontento general. Recuerdo que el mes de abril o mayo del año 2020 salió alguien diciendo que se construirían 94 hospitales y que Honduras tendría la mejor red hospitalaria de Centroamérica, pues la población se cansó de escuchar esas frases de promesas y promesas, yo creo que los funcionarios previamente de poder dar entrevistas deberían hacer números y entender que los números no se deben decir porque sí, porque si contamos los hospitales de Tegucigalpa, tenemos el Escuela, San Felipe, Materno Infantil; San Pedro Sula tiene el Leonardo Martínez, Mario Catarino Rivas, que podríamos catalogarlos como los principales, suman cinco, y se habló de construir 94, y al no cumplirse, la gente perdón por la expresión, dijo papos no somos. Ahora, si consideramos que se compraron furgones usados por refugiados en Europa y que se gastaron más de $50 millones de dólares, pues creo que la gente también entendió que algo estaba pasando.
El rechazo de creer que un partido iba gobernar porque era su forma de pensar, quedó demostrado que la población elige y toma la decisión de ir a las urnas cuando simplemente desea otras formas de gobierno, que pueden ser o pretender ser impositivas, creo que es y será una lección de vida para los que hasta hoy nos gobiernan, pretender apropiarse de la democracia no es de un solo color o una doctrina, porque al final no ganó la alianza, ganó Honduras, no crean que fue porque Libre aumentó su caudal político, no señores, la combinación perfecta se dio, el cansancio de muchos incluyendo personas del partido de gobierno y personas de otras afiliaciones políticas de igual forma se cansaron, de ver como el país iba en una dirección complicada, por la ambición desmedida de un selecto grupo de personas, y que vio como la inmensa mayoría dio un voto de rechazo, es lo que deberán reflexionar los que dejarán el poder en febrero, pero de igual forma los que asumirán las riendas de igual forma deberán evaluar previamente, porque tienen el electorado a su favor no significa hacer o deshacer con la gobernanza pública.
Una inmensa mayoría vio como el trato de la pandemia fue más que desastroso, si bien ningún país estaba preparado, se pudo constatar las compras que fueron realizadas sin tener certeza de lo que se estaba comprando y lo que es más delicado se jugó con vidas de personas, eso marcó y causó una herida mortal que quedó enmarcada y que la gente al ver alguna posibilidad de salida del partido de gobierno lo hizo realidad en las urnas; creo que hasta me atrevería a decir que los últimos dos meses hubo entregas por medio de programas sociales a muchas personas, y estas simplemente decidieron no dar el voto por una bolsa o algo llamado bono; decidieron voltear la página, estos son aspectos que ni el más preparado asesor político lo puede cuantificar y mucho menos predecir, lo cierto es que esta elección marcará un antes y un después del comportamiento de los políticos hondureños, o se hace bien el trabajo o simplemente no tendrán más oportunidades.
Leyendo las redes sociales existe un consigna, si no lo hacen bien también se van, significa que la población estará observando y calificando el accionar de quienes asuman en febrero 2022; la población podrá exigir y determinar si lo que se dijo se cumple y eso debería ser lo más normal del mundo en cuanto a los políticos; que pueda hacerse una evaluación de la forma de gobernanza, y para ejemplo pasa en la política de EEUU, con las llamadas elecciones de mitad de término, donde la población elige representantes al Congreso o senadores, y la prueba de que el gobierno está actuando bien es obtener la mayoría en esas elecciones; Honduras en este caso específico eligió y no habrá nada que cambie el deseo de la población por merecer estar mejor.