Por: Eris Gallegos
El reloj marcaba las 6:45 de la mañana. La música oficial abrió de la tradicional cadena en los medios de comunicación, donde se anunciaba el inicio del décimo proceso electoral, desde el emblemático Instituto Central “Vicente Cáceres”, donde los integrantes del Consejo Nacional Electoral (CNE) se preparaban para abrir una jornada cívica, concurrida y en paz para elegir un nuevo gobierno.
A las 7:26 se cerró el acto y se abrió un nuevo escenario, los hondureños enviaron ayer un ejemplar mensaje de civismo al mundo, al acudir a las urnas de forma cívica y con alta participación para elegir un nuevo presidente para el período 2022-2026, a los 128 diputados al Congreso Nacional y 298 alcaldes municipales.
La jornada transcurrió con calma, desde la apertura de las urnas, a las 7:00 de la mañana hasta el cierre, a eso de las 5:00 de la tarde, con ligeros inconvenientes por el retraso del material electoral en las mesas, que fueron superados en el transcurso del día.

Largas filas, desde antes de las 6:00 de la mañana en pueblos y ciudades marcó este proceso, el cual se llevó a cabo sin incidentes de violencia, contrario a lo que se presagiaba en la víspera, al punto que muchos hondureños corrieron a aprovisionarse comida y agua, durante la semana para evitar quedarse desabastecidos en caso que el escenario del 2017 se repitiera en este proceso electoral.
En la capital, fue evidente la efervecencia de los partidos políticos con vehículos tapizados con banderines trasladando a sus seguidores y carpas en las afueras de los centros de votación, donde orientaban cómo ejercer el sufragio a sus parciales. En algunos barrios y colonias, el ambiente fue de una verdadera fiesta cívica, aunque hubo trompicones y escaramuzas entre algunos adeptos pasados de copas, pero nada que empañara el objetivo de este proceso electoral.
Enormes filas, en algunos sectores como el Colegio de Abogados de Honduras, había que darle vuelta a la manzana para acudir a votar. Algo nunca visto en 40 años de elección, comentaban los vecinos, al ver el colapso vehicular en todas las calles adyacentes y la masiva afluencia de votantes en estas urnas. En promedio, un elector tardaba dos horas para ingresar y depositar su voto por sus favoritos. Eso sí, no hubo incidentes, todo se desarrolló con civismo, respeto y patriotismo.

Por otra parte, las medidas de bioseguridad por el COVID-19 y el uso del lector de huellas, como novedades del proceso, retrasaron levemente la fluidez de los votantes, en algunos sectores, mientras que en otros, el sistema biométrico funcionó a las mil maravillas. Los votantes mostraron en todo tiempo comprensión y tolerancia.
Dada la afluencia masiva de la gente, se estima que este proceso podría sobrepasar el 60 por ciento de participación de los 5.2 millones de padrón electoral, lo que supondría un hecho histórico frente a los comicios del pasado. El Consejo Nacional Electoral, a través de su presidente Kelvin Aguirre, anticipó que acudieron a las urnas 3.2 millones de electores a las urnas, en una jornada cívica y ejemplar, donde se garantizó la transparencia de estos comicios.

NO HUBO PRÓRROGA
Contrario a los procesos electorales anteriores, en este (por primera vez), no hubo prórroga en la hora de cierre, programada para las 5:00 de la tarde. Pese a que en muchos centros de votación, la gente seguía llegando al filo de las 5:00 de la tarde, por lo que se pedía aumentar una hora más la votación, lo mismo que en muchas mesas donde abrieron después de las 7:00, por retrasos de logística. Al final, las autoridades ordenaron hacerlo siempre y cuando estuvieran de acuerdo todos los miembros de las Juntas Receptoras de Votos (JRV). Y así se hizo en ciertas juntas receptoras de votos.
El ambiente cívico vivido este domingo fue empañado con denuncias, la Policía trataba de averiguar si un homicidio registrado en Choluteca fue aislado a los comicios. Por lo demás, los reportes indicaban una jornada en calma en las 18 mil mesas instaladas en más de cinco mil centros de votación en todo el país. Las Fuerzas Armadas, encargados de custodiar las urnas, tampoco reportaron incidentes violentos, como se anticipaba.

Los observadores internacionales recogieron por su lado impresiones favorables a la votación recalcando la masiva participación y el retraso en la instalación del kits de lectores de huellas y escáneres debido a que las autoridades electorales los compraron a última hora.
Las quejas se trasladaron asimismo hacia el Registro Nacional de las Personas (RNP) por muchos casos de electores que no pudieron ejercer el sufragio por falta de la nueva tarjeta de identidad, el único documento válido para sufragar. Esta institución se había comprometido a documentar a todos los hondureños empadronados, pero al final más de 300 mil se quedaron sin el documento por diversas causas, entre ellas, retrasos en la entrega.
El Consejo Nacional Electoral reportó al menos 60 mil casos de personas que intentaron votar dos veces pero fueron rechazados por los lectores de huellas. También denunció al mediodía un intento de haqueo de su sistema de datos mientras que su página de consulta para sufragar estuvo caída todo el día debido al uso masivo.

AMBIENTE TRIUNFALISTA
Bajo un ambiente triunfalista, los candidatos punteros Xiomara Castro y Nasry Asfura, “Papi a la orden”, estuvieron alentando todo el día a sus parciales pidiendo al mismo tiempo esperar el escrutinio oficial en medio del bombardeo de las redes sociales dando ganador anticipadamente a uno u otro bando. Ambos se declararon ganadores desde temprano e hicieron circular encuestas a pie de urnas que se daban como ganadores.
En estos comicios participaron 13 candidatos presidenciales, pero tres de ellos: Nasry Asfura (PN), Xiomara Castro (Libre) y Yani Rosenthal (PL) tenían posibilidades de llevarse el triunfo. En total, participaron más de 30 mil candidatos entre diputados al Congreso y al Parlamento Centroamericano (Parlacen) con su respectivo suplente y alcaldes, vicealcaldes y regidores.
Desde la mañana, se reportó que las elecciones generales en los Estados Unidos fracasó debido a la poca afluencia de electores. Se habían censado unos 12 mil hondureños y se reportó la presencia de mil. Algunas urnas no se abrieron por falta de delegados del Partido Liberal y Libre. Por otra parte, la enrega de identidades falló porque las mandaron el martes y solo las entregaron un día porque el jueves dieron feriado y el viernes no hubo personal consular entregando las mismas. Les dieron muy poco tiempo a los hondureños para que recogieran su documento. Eso empañó el voto en el exterior.

Después de cerradas las urnas y con el escrutinio público en pleno desarrollo, la gente esperaba en sus casas los resultados oficiales con el Partido Nacional y Libre declarándose ganadores. Por ley, el organismo electoral dispone de 30 días para dar los resultados completos en los tres niveles pero anoche mismo se esperaba divulgar una tendencia oficial.
Los bunkeres de Libre y el Partido Nacional estaban atestados de activistas y los dirigentes motivando a sus parciales para que no abandonaran las urnas y que se quedaran hasta contar el último voto.
Mientras tanto, las encuestas a boca de urna sembraban el terror en los receptores de teléfonos móviles, unos daban abismal ventaja a Xiomara Castro, mientras que las nacionalistas eran menos considerados con su candidato, al cual lo posicionaban seis puntos arriba de la candidata de Libre.

Otro hecho que marcó este proceso electoral es que por primera vez se les vio a los consejales saludarse en público con un beso en la mejilla. Eso sucedió en el acto de inauguración, a las 6:45 de la mañana. Los tres funcionarios se mostraron extrañamente afables entre ellos, poniendo tierra a los rumores sobre sus tensas relaciones.
El sistema de verificación biométrico fue determinante para la pueza del proceso electoral, dijo al cierre Kelvin Aguirre anoche, al cierre de esta edición, cuando daba el primer recuento preliminar de votos, destacando la participación de 3,221,174 electores, que representan el 62 por ciento de participación del censo electoral, de 5.2 millones de electores.
La justa electoral se cerraba anoche con una participación masiva. El primer corte preliminar de las 8:00 de la noche, a nivel presidencial daba por ganador, con el 16.1 por ciento de las 2,929 actas presidenciales procesadas, a la candidata de Libertad y Refundación, Xiomara Castro con 287,714 votos a su favor y 189,451 para Nasry Asfura, del Partido Nacional, y 51,446 a Yani Rosenthal, del Partido Liberal.
Al cierre de esta crónica, los dos partidos punteros proclamaban la victoria, enviando sendos mensajes a su dirigencia para mantener la esperanza de una continuidad y otros de que llegó la hora del cambio.
