Con mucho pesar y un llanto profundo, familiares y amigos despidieron este sábado a Arístides Salinas Quevedo, en Guaimaca, Francisco Morazán, fotógrafo de sucesos de LA TRIBUNA, quien por más de dos décadas cubrió la nota roja entregado a su trabajo a cualquier hora del día.
Las muestras fúnebres le dieron sus “tesoros” o hijos Robert y Dany Salinas Pinot, acompañados de una multitud de lugareños, que lo consideraban como un valioso vecino.
“Salinitas” como cariñosamente le decían, ya había colgado su equipo fotográfico, el viernes de esta semana falleció devastado de a poco por una enfermedad que venía padeciendo desde años atrás.
Su don de confianza y aptitud de honestidad hoy fue albergado por centenares de pobladores de Guaimaca que lo acuerparon como uno de sus más destacados allegados, dándole adiós a esa cámara fotográfica que daba “fuego papá”.
Compañeros de lucha y periodistas que le conocieron en la nota roja, sienten el viaje al más allá de “Salinitas”, en redes sociales se mostraron sumamente consternados por la irreparable pérdida del “Tribunito”, que en paz descansa.
Uno de los más destacados reporteros gráficos del país y especialista en la fuente policial, Arístides Salinas Quevedo de 69 años deja un vacío en el ámbito periodístico. Dada su entrega al trabajo las 24 horas, los 365 días del año, también se le llamaba “Avecilla” por su sagacidad para cubrir noticias, laboró por más de 22 años en Diario LA TRIBUNA, donde consiguió infinidad de primicias.

En la fuente se destacó por su entrega, responsabilidad e inmediatez para cubrir la noticia a toda hora, era de los primeros en llegar a la escena del crimen. Comenzó en deportes, pero por ser un reportero “chispa” y que le gustaba la fotografía como su gran amor, fue ascendido a prensa general, en donde se desempeñó en nota roja, hasta que dejó el periódico en el 2019.
El reconocido fotógrafo originario de la ciudad de Choluteca, Choluteca falleció el viernes a las 5:00 de la tarde en su residencia y junto a su familia en la ciudad de Guaimaca, Francisco Morazán, donde se había radicado tras jubilarse de LA TRIBUNA.
Nació en diciembre de 1952 y laboró para La Tribuna, donde deja un enorme vacío entre amigos y familiares que conocían la calidad de persona, por ser un hombre humilde, trabajador, muy luchador que hacía amigos con facilidad. La familia de La Tribuna se encuentra de luto y lamenta profundamente la pérdida de un compañero de trabajo muy querido y respetado por todos. (JGZ)