MODELO, NOBEL Y ARRANQUE

SE zafó del hostigamiento en las calles –ventilado, en parte, por las “brisas bolivarianas”– convocando una “olla de grillos” que se pule redactando una nueva Constitución. A partir del nuevo texto constitucional desaparecen todas esas inequidades sociales incrustadas en el, hasta hace poco ejemplar, modelo chileno. Gracias a los bochinches, cuando subieron el pasaje del tranvía, se enteraron de desigualdades imperceptibles hasta entonces, que ahora deben corregir. Para disfrutar de uno utópico, que no dependa ni de las actitudes, ni del esfuerzo, ni de la conducta, ni de las acciones de gobiernos y gobernados, sino que tenga arreglo en virtud de haberse dicho, y por escrito, en el texto constitucional. Pero el susto, que logró superar pasando complicaciones a los que vienen, no acaba allí. “Un juzgado de Chile admitió tramitar una querella contra el presidente Sebastián Piñera, luego de que la publicación Papeles de Pandora revelara presuntas irregularidades en la venta en Islas Vírgenes Británicas de sus acciones en un megaproyecto minero”.

En una nota más jovial, este año los premios Nobel saltaron las trancas de lo acostumbrado. Dieron el de ciencia a investigaciones sobre el cambio climático, el de literatura al primer africano, pero también hubo premio a la libertad de expresión. El Nobel de la Paz otorgado a dos periodistas. Una filipina y un ruso por su defensa de la libertad de expresión. Ello es –explicó el Comité– porque al fin se dieron cuenta que la libertad de expresión está bajo ataque, sufriendo circunstancias adversas, en distintos países del mundo y “es condición previa para la democracia y la paz duradera”. “El fallo resalta la necesidad de un periodismo ‘libre, independiente y basado en hechos’ que sirva para proteger derechos fundamentales contra ‘el abuso de poder, las mentiras y la propaganda de guerra’”. O sea, el reconocimiento es a lo que representa la prensa independiente convencional, lo contrario de lo que fomentan los portales de los gigantes tecnológicos. Y hablando de las libertades. El comandante sandinista arrancó su campaña proselitista con cara de no buenos amigos a la Iglesia. “Llamó ‘terroristas’ a los obispos nicaragüenses que actuaron como mediadores de un diálogo nacional con el que se buscaba una salida pacífica a la crisis”. Va camino a su quinto mandato y su cuarto consecutivo una vez que sacudió todos los estorbos del camino.

Arrestó e inhabilitó a unos 30 opositores –acusados de delitos de traición y otras cosas feas sacadas de una ley espuria confeccionada a su gusto– entre ellos excompañeros guerrilleros suyos y emblemáticas figuras opuestas a la dictadura somocista. Los observadores de la elección son políticos y entes afines al gobierno. Hizo exhortaciones “al nacionalismo y al antiimperialismo estadounidense para ‘darle continuidad a la paz’, la cual, dijo, fue restablecida por su gobierno después de que estallaran las protestas en su contra”. En su discurso “hizo un guiño a los empresarios con los que mantuvo una alianza de consenso hasta abril de 2018”: “Tenemos que apelar a aquellos hermanos que puedan estar en una posición de que, bueno, se dejan presionar por los que amenazan, por los que agreden, y decirles: bueno, aquí el camino, y está demostrado, el camino ya trazado, ese camino que de repente se vio dañado en el 2018, bueno, ese camino ya está nuevamente encarrilado”. (No se pudo localizar al Sisimite para que corroborara ninguna de estas historias. No se supo para dónde agarró en el Feriado Morazánico).