Por: Juan Ramón Martínez
I
El 5 de mayo de 1821 murió en la isla de Elba, prisionero de los ingleses, el exemperador Napoleón Bonaparte. El hecho fue poco comentado en el continente. Al fin y al cabo, se trataba de un perdedor, que desde la batalla de Bailen, en que los españoles derrotaron a sus tropas hasta Waterloo, en que fue militarmente destruido, su estrella política y militar, había perdido su luz y su fama. En Honduras el hecho fue ignorado, tanto por el aislamiento de la Capitanía General de Guatemala con respecto al mundo; la lentitud de las comunicaciones y la propia crisis del sistema monárquico español, que estaba en su fase final de declinación. En Centroamérica, para entonces se experimentaban los últimos dolores del parto que provocaría que el 15 de septiembre de 1821 se firmara el Acta de Independencia de las Provincias integrantes de la Capitanía General de Guatemala.
II
En los años ochenta del siglo XX, la economía del continente experimentó una severa crisis, caracterizado por la incapacidad de los gobiernos para enfrentar los retos del déficit fiscal, fruto del rápido crecimiento del tamaño de los gobiernos y del lento desarrollo de las economías. Los regímenes políticos vigentes en ese tiempo en el continente, se dividían en tres tipos: regímenes autoritarios, democracias establecidas y democracias en transición. Honduras estaba clasificada igual que Chile en régimen autoritario. El de México se clasificaba igualmente autoritario, a pesar de varias características democráticas “debido a que los presidentes han impuesto sus voluntades y han gobernado sin una clara verificación institucional de su autoridad”. Para julio de 1979, fecha en que cae el gobierno de Somoza, el proyecto militar hondureño estaba evidentemente agotado de forma que, pese a la resistencia de algunos oficiales, Estados Unidos les obligó a convocar a elecciones para una Asamblea Constituyente que se celebraron en abril de 1980.
III
El 17 de mayo de 1846, Santos Guardiola en su condición de Ministro de Relaciones Exteriores de Honduras, responde a Federico Chatfield, Cónsul Británico en Centroamérica, quien le había exigido pagar al súbito inglés Federico Lesperance, 15,189 pesos, por concepto de compensación por 108 días, en que había permanecido cautivo en Siguatepeque. La respuesta negativa de Guardiola se basaba en los argumentos que el aludido súbdito inglés había ingresado a Honduras desde El Salvador, fingiéndose comerciante, aunque el gobierno tenía pruebas que había realizado actividades en contra de la seguridad de Honduras, que para entonces se hallaba en situación bélica con El Salvador. Según Cáceres Lara “terminaba la nota pidiendo a Chatfield un lenguaje más moderado y propio del lugar que ocupa, cuando se refiere a hablar al gobierno de una sociedad regularizada, aunque sea la más pequeña e insignificante entre las del globo; que transcribiera al gobierno británico la nota hondureña en el caso de que hubiera hecho de su conocimiento el reclamo de Lesperance y que en obsequio de la justicia y la dignidad del gobierno que representaba, desechara el desatentado reclamo y compeliera al reclamante a ser moderado, justo y respetuoso con el gobierno de Honduras y los demás de Centroamérica”. (Víctor Cáceres Lara, “Efemérides Nacionales”, Tomo II, página 166).
IV
Una vez concluida la campaña victoriosa del general Manuel Bonilla, el 19 de mayo de 1903, dos días después que este había tomado posesión de la Presidencia de Honduras, empezó a circular en Tegucigalpa el Diario El Día, bajo la dirección de Juan Ramón Molina. El hecho, como se verá posteriormente, tendrá efectos negativos entre los grupos que, hasta entonces respaldaban al general Manuel Bonilla. Una de las personalidades que se sintió afectada por tal hecho, fue el coronel José María Valladares, propietario del diario independiente “Diario de Honduras”. Valladares había aportado importante concurso para el éxito de la campaña de Bonilla, no solo mediante su participación en actividades militares, sino que, además, en las columnas de su propio periódico. Por esa razón el coronel Valladares, en la edición de su periódico saluda la aparición de su competidor Diario El Día, con las palabras siguientes: “EL DÍA. Ayer salió de los talleres de la Tipografía Nacional, el diario con cuyo nombre encabezamos estas líneas. Algunas personas creen que al concederse la impresión gratis de este periódico y otras franquicias más, se hace con la dañada intención de perjudicar la empresa del Diario de Honduras, primer defensor de la candidatura Bonilla-Dávila en la recién pasada campaña electoral. Próximamente diremos lo que le costará a la nación el sostenimiento de este órgano oficial, y desde hoy le advertimos a los interesados en la publicación de El Día, que por más que hagan para matar al Diario de Honduras, no se les cumplirá sus deseos, y que, por el contrario, les causará muchos dolores de cabeza”. (Citado por Cáceres Lara, página 168).
V
En 1814, las tensiones y disgustos en el interior de las provincias y entre estas y la Capitanía General continuaban aumentando. Los comerciantes hondureños y salvadoreños resentían de las tasas de interés de los préstamos de los ricos empresarios de ciudad de Guatemala. Además en Tegucigalpa, el tema racial especialmente el referido al tráfico de esclavos, también constituía un problema que por su repetición, los observadores consideraban cotidiano y normal. “Don Gabriel Irías, Alcalde 1° Constitucional de Tegucigalpa, dueño del esclavo Vicente Artica, expone una queja al capitán general don José Bustamante, de lo injusto de la acusación, y de la pena que se le aplicó, y pide se le paguen 500 pesos por indemnización y gastos de curación de su esclavo, pues de lo contrario se hubiera muerto y de que está con grillos y cadenas. Después de toda la sumaria correspondiente, con fecha 23 de mayo de 1814, Bustamante decreta la libertad de Artica. (Artica era natural de la Villa de Ocotal, del Partido de Segovia, de 35 años, y como ya se indicó, esclavo de don Gabriel Irías). Otro largo y voluminoso proceso en tres grandes legajos, fue el seguido contra don Pantaleón del Águila, asesor ordinario de Comayagua, por sindicársele como cabeza de complot. La acusación la hace el señor gobernador intendente don José Tinoco de Contreras, al Capitán General de Guatemala, y dice que con fecha 5 de agosto de 1819, ha puesto preso a su asesor, don Pantaleón del Águila, cabeza de partido de hombres criminales, en virtud de conspirar contra el Gobierno de la Provincia, su persona, etc., haciéndoles borradores de papeles subversivos a ciertas personas, contra la autoridad legítima e infundiendo la perniciosa y criminal máxima de la insubordinación, etc. La esposa del señor Del Águila, doña Gertrudis Escobar, hace defensa contra la acusación de Tinoco, quien lo ha puesto preso por no prestarse a los manejos de aquel, lo mismo al señor Cayetano Bosque, el señor Cacho y el escribano don Jacinto Rubí. (Guillermo Mayes h. “Honduras en la Independencia de Centroamérica y Anexión a México”, página 37).