GOTAS DEL SABER (39)

Por: Juan Ramón Martínez

I
En 1902, la municipalidad de Tela, en agradecimiento por los favores recibidos por parte del gobierno de Terencio Sierra, sustituye el nombre de Tela por “Puerto Sierra”. Sin embargo, al terminar Sierra su período en 1903 y derrotado militarmente por Manuel Bonilla, en la revolución de ese mismo año, los teleños en una típica maniobra oportunista de los hondureños que siempre prefieren a los ganadores, vuelven a llamar a la ciudad con el nombre original: Puerto de Tela. Ese mismo año de 1902 ocurrieron dos hechos importantes. El primero, se creó el departamento de Atlántida “el 24 de febrero y se fraccionó el municipio de Tela para crear el municipio de San Cristóbal de Colorado, ahora con el nombre de Esparta, después de 1929”. (Rafael Ángel Elvir, “La Villa del Triunfo de la Cruz en la Historia”, página 104).

II
Según Rafael Ángel Elvir, “por primera vez el gobierno (Honduras), da concesiones a los extranjeros: G. W. Grace y Phillip S. Elliot, por el Decreto No. 50 del 22 de febrero de 1902. Le siguen otras pequeñas compañías como la Micos Lagoon Plantation Company y empresarios individuales M. Anderson, Carlos Bolet, J. F. Galligan, Thomas A. Flannagan y los nacionales Sigifredo Fernández, Antonio R. Elvir, Inocente Mejía, Cecilia de Juan, Alberto Hess, G. Inés Dueñas, H. Dubón, Simón Valerio, Juan Antonio Murillo y otros más “para dedicar tierras al cultivo de banano”.

III
Durante la administración de Marco Aurelio Soto iniciada en agosto de 1876 hasta 1888, Honduras ofreció asilo a los emigrados cubanos que luchaban por la independencia de su patria. El periódico “La Paz”, el 9 de febrero de 1879, reseñó: “de hoy a mañana deberán llegar a esta ciudad el distinguido general del ejército patriótico de Cuba, don Máximo Gómez, y el simpático y popular poeta don J. Joaquín Palma. El general Gómez peleó con heroísmo y abnegación por la independencia de aquella hermosa isla hasta que la capitulación de El Zanjón lo obligó abandonarla (…) El día 9 sería recibido por el presidente (Marco Aurelio Soto) y el ministro general (Ramón Rosa). En su edición del 16 de febrero la misma publicación, describió la llegada de los cubanos: “Durante la entrada por la calle principal de la Villa de Concepción y las de Tegucigalpa, los habitantes de ambos sexos y de todas las comisiones se agrupaban a la puerta, ventanas y balcones de las casas de tránsito, deseosos de conocer al héroe de la revolución de Cuba, y de volver a saludar al poeta Palma. Gómez, desde junio de 1879 hasta finales de 1880, residió en Amapala, fecha en que paso a establecerse en San Pedro Sula. En esa ciudad viven descendientes suyos: Arzoni Gómez bisnieto y la tataranieta Daniela Gómez, así como Ibel Dasia y Aixa Gómez entre otros más lejanos. (Patriotas Cubanos en Honduras, Sergio Ravelo López, página 27).

IV
El 19 de mayo de 1980, el Tribunal Nacional de Elecciones suscribió el Acta Número 270 que a la letra dice: “Reunido el Tribunal Nacional de Elecciones a las dos de la tarde del día lunes diecinueve de mayo de mil novecientos ochenta, se celebró Sesión Extraordinaria, presidida por el ciudadano Virgilio R. Gálvez, con la asistencia de los miembros propietarios ciudadanos Rómulo Romero Guzmán, Óscar Mejía Arellano, Rolando E. Soto, y en la secretaría, el ciudadano José Antonio Suazo Mejía, para practicar el escrutinio general de las elecciones para diputados a la Asamblea Nacional Constituyente practicadas el 20 de abril de 1980 y hacer la declaratoria de los diputados electos. Se procedió de la manera siguiente: 1° Habiéndose realizado el tercer domingo de abril de mil novecientos ochenta las elecciones para diputados a la Asamblea Nacional Constituyente y recibidas las actas de los escrutinios verificados por los Tribunales departamentales de Elecciones; con vista de las mismas y en cumplimiento del Artículo 108 de la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas, este Tribunal Nacional de Elecciones practicó el escrutinio general con el siguiente resultado: Concurrieron a las Urnas Electorales 1,003,680 votantes así: Votos a favor del Partido Innovación y Unidad 35,052; Votos a favor del Partido Liberal de Honduras 495,789; Votos a favor del Partido Nacional de Honduras 423,623; Bográn Madrid 2,760; Votos a favor candidatura independiente Jiménez Medina 658; Votos a favor candidatura independiente Rodríguez Díaz Zelaya 2,214; Votos Nulos 24,221; Votos en Blanco 20,047; Total 1,003,680”. (Alexis Oliva, “Gobernantes Hondureños Siglos XIX y XX” Tomo II, páginas 218 y 219).

V
Hasta el 7 de mayo de 1862, los hondureños formamos parte de la población de la República de Honduras. Es decir, que hasta en esa fecha se adoptó oficialmente el nombre que debía llevar nuestra nación. En efecto, la Cámara de Diputados, reunida en Santa Rosa de Copán -todavía estaba vigente el régimen legislativo bicameral- emitió el Decreto de 7 de mayo que a la letra dice: “DECRETO No. 3. La Cámara de Diputados, considerando: que está en sus facultades y es de su deber instituir el nombre que debe llevar la Nación procediendo en consonancia con el rango político que le pertenece, atendidos los principios desenvueltos en la Carta fundamental, ha tenido a bien decretar y DECRETA: Artículo 1° La denominación que en adelante llevará el conjunto de pueblos que forman el Estado, con inclusión de sus islas adyacentes, es el de “República de Honduras”. Artículo 2° El Gobierno mandará esculpir este título en los sellos mayores y menores de que debe hacerse uso; en el Escudo del Pabellón y Banderas de las milicias; en óvalos mandados fijar en el frontispicio de las oficinas y también en las monedas. Artículo 3° La presente Ley será promulgada en todos los pueblos de la República con la solemnidad debida. Pase al Senado. Dado en el Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados en la ciudad de Santa Rosa a siete de mayo de mil ochocientos sesenta y dos. Rafl. C. Díaz, Presidente. –José Meza, D. S.- C. Gómez, D. S. Vuelva a la Cámara de Diputados. Santa Rosa, mayo 8 de 1862. – B. Inestroza, Senador Presidente. –T. Hernández, Senador Secretario. Habiendo sido ratificado unánimemente por la Cámara de Diputados, vuelva al Senado. Sala de Sesiones, Santa Rosa, mayo 8 de 1962. Rafael C. Díaz, D. P.; José Meza, D. S.; C. Gómez, D. S.”.

VI
“El señor Gobernador Intendente Interino de Comayagua, don José María Piñol y Muñoz, en carta enviada al señor Capital General don José Bustamante, con fecha 18 de febrero de 1812, informa que, continuando sus averiguaciones, ha sabido por varios conductos, que el foco de donde han salido los rayos que han abrasado a Tegucigalpa, ha sido el Convento de San Francisco de aquella Villa. En él vivía, agrega, “el P.C. Fray Antonio Rojas, en el que esta desde que salió de la cárcel don Julián Francisco Romero, mantenido de Fray Joaquín de Heredia, quien ha escrito en estos días a su Ilustrísima una carta en que se conoce procura sondear y saber que noticias ha tenido de las cosas, y allí también concurre por la amistad con Romero, don Francisco Ariza, criollo, hijo de un francés, de que he hablado a V. E. en mi citado oficio. Por esta razón me parece de absoluta necesidad, que V.E. disponga con los prelados de estos religiosos, que a la mayor brevedad dejen toda esta Provincia, pues en cualquier parte de ella que subsistan, pueden sembrar VENENO, como se me ha dicho lo está haciendo en el Valle de Yoro, el padre Rojas, exagerando las fuerzas y resolución de sostenerse con que se hallan los mulatos de Tegucigalpa, y otras especies que pueden perturbar el sosiego de aquellos honrados vecinos”. (Guillermo Mayes h. “Honduras en la Independencia de Centro América y Anexión a México”, página 34).