Netanyahu logra más apoyos de diputados en Israel, siguen las negociaciones

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, cuyo proceso por corrupción se reanudó el lunes, recibió más recomendaciones de diputados con miras a la formación de un nuevo gobierno, pero no tiene garantizado ser ratificado en su cargo.

Dos semanas después de las elecciones legislativas del 23 de marzo, las cuartas en menos de dos años, el presidente Reuven Rivlin inició el lunes las negociaciones con responsables de cada partido presente en el parlamento, la Knesset.

El partido de derecha de Netanyahu, el Likud, tiene la mayor cantidad de escaños en el parlamento (30 de 120) pero ese resultado, combinado con el de sus aliados naturales, no le garantiza el umbral de 61 escaños requeridos para ser designado.

Con los partidos ultraortodoxos y la formación de extrema derecha «Sionismo religioso», obtuvo el lunes 52 recomendaciones.

Gideon Saar, un rebelde del Likud y exministro de Netanyahu, se abstuvo de recomendar a nadie, así como el que sorprendió en las legislativas, el partido islamista Raam de Mansour Abbas, que obtuvo cuatro escaños.

Abbas dijo que negociará con la persona designada por el presidente.

En el campo de los anti-Netanyahu, determinados a sacar al Primer ministro que más tiempo ha estado en funciones en la historia de Israel, también inculpado por corrupción, 45 diputados recomendaron al centrista Yair Lapid, jefe del parti Yesh Atid.

Promoviendo el «cambio» y pese a sus diferencias ideológicas, Lapid propuso a Bennett, jefe de la derecha radical, instalar un gobierno de unión basado en la rotación: Bennett, cuyo partido Yamina obtuvo siete escaños, sería Primer ministro primero, antes de Lapid.

«Es lo que el país necesita ahora», declaró Lapid. «Los israelíes quieren ver que sus dirigentes pueden trabajar».

Bennett, que estuvo silencioso todo el día, no comentó por ahora esa mano tendida.

– «Uso ilegítimo» del poder –
Netanyahu, hizo un «uso ilegítimo» de su poder, declaró la fiscal general en la reanudación el lunes del juicio por corrupción al gobernante.

El primer ministro de 71 años, 15 de ellos en el poder, está acusado de corrupción, fraude y abuso de confianza en tres casos. Él niega los cargos.

Netanyahu hizo un mal uso de «el gran poder gubernamental que se le confió, entre otras cosas para exigir y obtener beneficios indebidos de los propietarios de los principales medios de comunicación en Israel con el fin de promover sus asuntos personales, incluso cuando aspiró a ser reelecto», dijo la fiscal Liat Ben-Ari.

En los alrededores del tribunal, grupos de manifestantes, que desde hace meses reclaman la dimisión de Netanyahu, mostraban pancartas que rezaban: «Mentiroso», «Vigilamos la democracia». Decenas de partidarios también se reunieron en el lugar.

El primer ministro estuvo presente en el tribunal de distrito de Jerusalén para las declaraciones iniciales de la fiscal, y se fue antes de la comparecencia del primer testigo, Ilan Yehoshua, ex director general del sitio de noticias Walla.

«Estaba claro que éramos un sitio de internet que hacía lo que la oficina del primer ministro nos decía que hiciéramos», afirmó a los jueces Yehoshua, según el cual se pidió en particular la publicación de artículos contra los principales rivales de Netanyahu.

– Negociaciones –
El presidente Rivlin insinuó la semana pasada que los cálculos de escaños podrían no ser el único factor a la hora de tomar una decisión y que el miércoles nombraría un diputado capaz de formar un gobierno que «curará las divisiones (…) y reconstruirá la sociedad».

Como en el pasado la relación entre Netanyahu y Rivlin ha sido ruda, el Likud interpretó estas declaraciones como una señal de apoyo tácito al bando anti-Bibi, como lo llaman sus partidarios.

El partido acusa a Rivlin, que fue miembro del Likud cuando era diputado, de extralimitarse en sus funciones, más que nada honoríficas.

En el bloque opuesto al primer ministro, el partido Yesh Atid, del centrista Yair Lapid, es el que tiene más escaños (17).

Pero formar una coalición anti-Netanyahu necesita una alianza bastante improbable entre Yair Lapid, Gideon Saar, exministro conservador de Netanyahu, Naftali Bennett, líder de la derecha radical y exaliado del primer ministro, y otros partidos del centro y de la izquierda.

Y los dos bandos necesitan para formar gobierno el apoyo del partido islamista Raam de Mansur Abas, que fue la gran sorpresa electoral con cuatro escaños. Él se declara abierto a negociar con ambas partes.

El partido Sionismo Religioso advirtió que no integrará un gobierno junto con Raam.

Si ninguno de los bandos logra formar una coalición se podrían convocar nuevos comicios, lo cual prolongaría la crisis.