LA TRAICIÓN

LUCAS 22: “Se acercaba la fiesta de los panes sin levadura, llamada la Pascua”. “Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo dar muerte a Jesús, pues temían al pueblo”. “Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que pertenecía al número de los doce; y él fue y discutió con los principales sacerdotes y con los oficiales sobre cómo se los entregaría”. “Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero”. “Él aceptó, y buscaba una oportunidad para entregarle, sin hacer un escándalo”. “Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa, y con Él los apóstoles, y les dijo: Intensamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios”. “Y habiendo tomado una copa, después de haber dado gracias, dijo: Tomad esto y repartidlo entre vosotros; porque os digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios”.

“Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí”. “De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros”. “Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa”. “Porque en verdad, el Hijo del Hombre va según se ha determinado, pero ¡ay de aquel hombre por quien Él es entregado!”. “Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer esto”. (47) “Mientras todavía estaba Él hablando, he aquí, llegó una multitud, y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos, y se acercó a Jesús para besarle”. “Pero Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?”. “Y cuando los que rodeaban a Jesús vieron lo que iba a suceder, dijeron: Señor, ¿heriremos a espada?”. “Y uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha”. “Respondiendo Jesús, dijo: ¡Deteneos! Basta de esto”. “Y tocando la oreja al siervo, lo sanó”. “Entonces Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los oficiales del templo y a los ancianos que habían venido contra Él: ¿Habéis salido con espadas y garrotes como contra un ladrón?”. “Cuando estaba con vosotros cada día en el templo, no me echasteis mano; pero esta hora y el poder de las tinieblas son vuestros”.

(63) “Los hombres que tenían a Jesús bajo custodia, se burlaban de Él y le golpeaban; y vendándole los ojos, le preguntaban, diciendo: Adivina ¿quién es el que te ha golpeado?”. “También decían muchas otras cosas contra Él, blasfemando”. (66) “Cuando se hizo de día, se reunió el concilio de los ancianos del pueblo, tanto los principales sacerdotes como los escribas, y llevaron a Jesús ante su concilio diciendo: Si tú eres el Cristo, dínoslo”. “Pero Él les dijo: Si os lo digo, no creeréis; y si os pregunto, no responderéis”. “Pero de ahora en adelante, el Hijo del Hombre estará sentado a la diestra del poder de Dios”. “Dijeron todos: Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios? Y Él les respondió: Vosotros decís que yo soy”. “Y ellos dijeron: ¿Qué necesidad tenemos ya de testimonio? Pues nosotros mismos lo hemos oído de su propia boca”.