Por: Carolina Alduvín
Este 2021 que con rapidez transcurre no es un año cualquiera, marca el segundo siglo de vida republicana para todas las parcelas centroamericanas y México, donde se opta por celebrar el comienzo de la gesta independentista de 1810, en lugar de la culminación en 1821. En el camino recorrido, ha habido de todo, guerras intestinas que detuvieron muchos avances, decisiones que nos han impedido el progreso material de la nación y una larga lista de infortunios, nada se hace con negarlos, tampoco con resaltarlos, más que tratar de obtener necesarias lecciones para rectificar y buscar mejores derroteros. Esta vez, no se trata de eso, queremos ver esta efeméride como un nuevo punto de partida desde lo que hemos atesorado y no es tan visible.
La comisión del Bicentenario propone celebrar el acontecimiento destacando nuestros auténticos valores nacionales, surgidos desde la ciudadanía, siendo esta la protagonista, así desde cada una de nuestras comunidades, debe surgir el orgullo local, identificando los valores que a lo largo de estos dos siglos han conformado nuestra identidad, nuestros valores y nuestro orgullo nacional. Contamos con muchos ciudadanos ejemplares, unos viven aquí y otros han salido del territorio a trabajar y a destacar nuestras capacidades en el exterior. Contamos con casi 300 municipios, cada uno con elementos y personalidades que suman al orgullo nacional.
Celebrar con la ayuda de las autoridades en cada uno de estos lugares, organizando a las fuerzas vivas y haciendo los actos y programas inclusivos, en los que todos, como hermanos, nos esforcemos por reconstruir la memoria histórica, que a veces luce muy débil. Se trata de revisar las acciones colectivas efectuadas, de valorar los resultados alcanzados, de interpretar el presente y proyectarnos al futuro como nación hondureña. Hay que consolidar nuestra incipiente democracia y propiciar la reconciliación entre compatriotas, trabajar por la paz de nuestro pueblo y, en lo posible, de acercarnos a nuestros hermanos centroamericanos, a través de la conmemoración de nuestra herencia común.
Del primer centenario sobrevive a la fecha, tan solo El Obelisco en la Calle Real de Comayagüela y el Parque Palestino en San Pedro Sula, sin siquiera placas conmemorativas, al igual que muchas obras en distintos municipios, pequeños y grandes, a través de toda la geografía nacional. Se aspira a dejar como legado material en esta ocasión, estatuas de nuestros próceres, al menos en cada una de las cabeceras departamentales y en tantos municipios como sea posible, con organización y aportaciones de sus ciudadanos y notables.
En cuanto a la cultura viva, la idea es convocar a una serie de concursos, abiertos a la participación de todos; en oratoria, con niveles escolar, secundario y universitario, dando oportunidad a profesores y educandos de exaltar los valores pasados y presentes con proyección a un futuro más esperanzador. En Historia, que se escriba para que nuestros niños la conozcan y la tengan presente; novela histórica, una forma más interesante y humanizada para relatar los motivos, afanes, sin sabores y triunfos de los protagonistas de los hechos políticos que nos han dado forma como nación. De ensayo, para propiciar la búsqueda de nuestras raíces, de los hechos caídos en el olvido, de los pequeños y grandes giros que han forjado nuestro actual estado de cosas; en fin, para incrementar la capacidad comunicativa de los hondureños.
La conmemoración del Bicentenario de nuestra Independencia Patria es la gran oportunidad que tenemos para hacer llegar a toda la sociedad hondureña el mensaje de hermandad, confraternidad y esperanza que necesitamos en estos momentos más que nunca. Brindando a la población la ocasión de sentirse parte de una colectividad en la que se resalta el patriotismo, el sentimiento de unidad, la esperanza, la confianza, la participación y la igualdad. El lanzamiento oficial del programa ha tenido lugar en la excapital Comayagua, el recién pasado jueves 18 de marzo, siendo el primer municipio y departamento en integrarse a las actividades, paso a paso se irá llegando a todas las comunidades organizadas que se irán sumando a la fiesta nacional.
Nos queda aplaudir esta iniciativa ciudadana, destinada a llevarnos a la reflexión sobre cuánto nos queda por hacer, sobre el papel de cada uno en contribución a un mejor destino para la sociedad en que nos ha tocado crecer y que debemos hacer mejor para beneficio colectivo.